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jueves, 10 de septiembre de 2015

Inmunoterapia, nueva vía para eliminar el cáncer


Un grupo de especialistas en cáncer presentó una investigación sobre inmunoterapia para tratar esta patología. La nueva tendencia médica trabaja a través de la modulación del sistema inmunológico y tiene el objetivo de crear anticuerpos específicos que eliminen de manera natural las células cancerígenas.

La meta de la inmunoterapia es que el organismo reconozca la existencia de elementos nocivos para la salud y de ese modo permita la activación de células T, las cuales son parte del sistema inmunitario y se originan a partir de células madre de la médula ósea, su función es proteger el cuerpo de las infecciones, al atacar a las células enfermas.

Cuando existe la presencia del cáncer, las células T se desactivan y el sistema inmune trabaja de manera ineficiente, porque no se adapta a la enfermedad, reconoce a las células cancerígenas como inofensivas y por consiguiente no las elimina. Los especialistas descubrieron que al inhibir la interacción del organismo con un anticuerpo llamado PD-L1 soluciona el problema.

El medicamento avelumab, surgido de la investigación, logró evitar la desactivación de las células T, sin embargo, aún se encuentra en fase 3 de estudios y ya se han identificado ciertas limitaciones para distintos tipos de pacientes, como los diabéticos que por cuestiones propias de la enfermedad que involucran el hígado, no podrían utilizar esta opción terapéutica. Igualmente las personas con vitíligo deben evitar este producto, debido a que al modificar el sistema inmune, éste reconocería la piel manchada como células cancerígenas y las destruiría.

En el marco de la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO, por sus siglas en inglés), el doctor Mace Rotherberg, vicepresidente de desarrollo clínico y jefe médico de oncología de Pfizer, comentó que en el campo de la inmuno-oncología este procedimiento ofrece una gran oportunidad para desarrollar nuevas terapias y cambiar la manera en que actualmente se trata el cáncer.

Por su parte, el doctor italiano Luciano Rossetti, líder de investigación y desarrollo de la biofarmacéutica de Merk KGaA (compañía alemana aliada con Pfizer para la elaboración de este fármaco), comentó que con la terapia de inhibidores del PD-L1 se podrán tratar y curar diferentes tipos de cáncer. “El medicamento representa una nueva vía para curar los tumores, de una forma menos invasiva y agresiva a diferencia de la radiación o quimioterapia”.

Para complementar el tema, durante las sesiones sobre inmunoterapia en ASCO, el doctor Dung T. Lee, profesor de oncología en el Centro de Cáncer Johns Hopkins Kimme de Baltimore (EU) aseguró que la inmunología abre la puerta para tratar diferentes tipos de cáncer, inclusive la metástasis en colon.

Asimismo, dijo, que cuando unas personas tienen un tumor, éste sufre miles de mutaciones e incrementa la dificultad de que el sistema inmunológico lo reconozca y lo elimine.

“El campo de la inmunoterapia dirigida se vuelve más interesante cada año, con las distintas investigaciones tienen por objetivo atacar cánceres para los que el tratamiento actual es ineficiente”, finalizó.


FUENTE: dicyt.com

lunes, 1 de junio de 2015

La inmunoterapia prepara el asalto al cáncer de pulmón

La inmunoterapia ha conseguido sus primeros éxitos contra el cáncer de pulmón. Este abordaje, consistente en activar el sistema inmunitario del paciente para que colabore en la lucha contra las células cancerosas, había fracasado hasta la fecha al intentar usarla en uno de los tumores más frecuentes y mortales, el de pulmón (más de 26.000 casos y de 21.000 muertes en España en 2012, según los datos de la Sociedad Española de Oncología Médica, SEOM). El avance es tan importante que el viernes mereció la primera sesión del Congreso de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) que se celebra en Chicago.

Aunque el cáncer de pulmón sea el más frecuente de los tratados, en el congreso, al que EL PAÍS ha acudido invitado por Janssen, se ha resaltado también las expectativas que este abordaje abre para otros cánceres, como el de cabeza y cuello, colon e hígado. El nexo común entre todos ellos es un juego de dos proteínas, la PD-1 y la PDL-1, la primera en los linfocitos del sistema inmunitario y la segunda en las células tumorales. Y lo que hacen los fármacos que se han ensayado (el nivolumab, de BMS, y el pembrolizumab, de Merck), en líneas generales, es asegurarse de que la PDL-1 no oculta el cáncer a las defensas del paciente.

En el caso del cáncer de pulmón, el avance es especialmente importante porque, hasta ahora, se había resistido a la inmunoterapia. Se decía que era poco sensible a esos tratamientos, “pero lo que pasaba es que no teníamos el correcto”, dijo Luis Paz-Ares, del Hospital 12 de Octubre de Madrid, que ha participado en los ensayos y fue el encargado de exponer los avances conseguidos. De los distintos tipos de cáncer de pulmón, el trabajo de Paz-Ares se ha centrado en el denominado de células no pequeñas y no escamoso.

La complejidad del nombre es una prueba de que, según avanza el conocimiento, se van acotando más los tratamientos para darles una terapia que se denomina personalizada. La importancia de trabajar con este grupo –y con el de los tumores escamosos, cuyos resultados se presentaran el domingo- es que entre ambos representan el 85% de los cánceres de pulmón, precisamente aquellos que actualmente tienen peor pronóstico. De hecho, la eficacia del nivolumab, según el estudio CheckMate057, va en paralelo a la presencia de la proteína PD-1 en las células. Si, de media, la supervivencia de los pacientes pasa de los 9,4 a los 12,2 meses frente al tratamiento actual con docetaxel, en los que tienen una mayor expresión de la PD-1 pasa de 9,4 a 18, indica Paz-Ares.

En el caso del cáncer de hígado avanzado, con el mismo fármaco se consigue pasar de un 30% de supervivencia al año a un 62%, indico Anthony B. El-Khoueiry, de la Universidad del Sur de California, frente al tratamiento con sorafenib. En el cáncer de cabeza y cuello, el 56% experimenta una reducción del tumor, dijo Tanguy Sehwert, de la Universidad de Chicago. Incluso en los casos en que la eficacia es limitada, hay otro aspecto a tener en cuenta, apunta Paz-Ares: los efectos adversos, que son mucho menores con el nuevo medicamento –aunque los tiene-, lo que puede ser otro factor a considerar.

Esta relación entre la eficacia del fármaco y la existencia de ciertas proteínas lleva a postular a la PDL-1 como un biomarcador (una señal que se puede medir del estado del organismo). En este caso, no es como la proteína PSA en el cáncer de próstata porque no es un diagnóstico. Una medición de la PD-1 en las células cancerígenas puede servir también como predictor del comportamiento el tumor ante el tratamiento.

“Costaría menos de 100 euros” y evitaría gastar miles en darle un fármaco a alguien que no se va a beneficiar”, apunta Paz-Ares. La PD-1 –una de las proteínas estrella de la inmunoterapia actual- ve reforzado su papel cuando combina con otro proceso, el de “deficiencias en la reparación” del ADN. Este es clave para las células, ya que elimina los errores en el material genético que se producen cuando la célula se divide. En el caso del cáncer; la proliferación hace que estas mutaciones se acumulen. “Es como llenar a una célula de banderas rojas para que el sistema inmunitario las identifique”, explico Lynn Schuchter, vicepresidenta de ASCO. Cuando esto sucede, es fácil de ver, señaló Le Dung T., del Johns Hopkins. Y en este caso, el tratamiento con pembrolizumab del cáncer de colon, que es el que ha estudiado Dung, es más eficaz.

FUENTE: El País