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miércoles, 9 de marzo de 2016

Qué es y cómo funciona la inmunoterapia, el tratamiento que Jimmy Carter dice le curó el cáncer

El expresidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, dio por concluida su batalla contra el cáncer y aseguró que, según sus médicos, ya no necesitará continuar con el tratamiento.
Carter, de 91 años, reveló que sufría cáncer en agosto de 2015: un melanoma que se le había propagado al cerebro.
Y los oncólogos decidieron tratarlo con radiaciones focalizadas en los tumores y un medicamento para reforzar su sistema inmunológico.
El exmandatario estuvo seis meses recibiendo el tratamiento, conocido como inmunoterapia.
Y luego de anunciar, en diciembre pasado, que estaba libre de cáncer, este fin de semana dio más buenas noticias.
"(La semana pasada) me hicieron una resonancia magnética durante dos horas y diez minutos, y los doctores determinaron que no necesitaba más tratamiento", informó el exmandatario durante unas clases de catequesis que imparte semanalmente en una iglesia bautista de su ciudad natal: Plains, Georgia.
Pero, ¿cuál fue el tratamiento seguido por Carter? y ¿qué riesgos implica?
Inmunoterapia
"Se llama inmunoterapia y, básicamente, eliminó los obstáculos para que mi propio sistema inmunitario pueda luchar contra el cáncer", explicó el mandatario.
"Es algo complicado, pero ha funcionado muy bien para mí", aseguró.
Y la interrupción del tratamiento fue confirmada por la portavoz del Centro Carter, Deanna Congileo, quien le explicó a ABC News que el expresidente norteamericano "continuará haciéndose chequeos y lo reanudará si fuera necesario".
¿Qué es el melanoma cerebral que padece Jimmy Carter y cómo se extiende?
El tratamiento del exmandatario todavía puede calificarse como experimental y está basado en un medicamento llamado pembrolizumab, que se comercializa bajo el nombre de Keytruda.
Su uso para pacientes con melanoma fue aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) en septiembre de 2014, aunque ya se utilizaba desde 2011 para otros tipos de cáncer.
Tal y como explicó la FDA cuando aprobó su uso en 2014, "es una técnica revolucionaria porque las pruebas clínicas preliminares mostraron que el fármaco puede ofrecer una mejora sustancial en comparación con las terapias disponibles".
Jimmy CarterImage copyrightGetty
Image caption
El expresidente, de 91 años, reveló que tenía cáncer en agosto de 2015.
"Lo que estas medicinas hacen es que el sistema inmunológico pueda ver la presencia del tumor y reaccionar contra éste", explicó a BBC Mundo Jose Lutzky, oncólogo del Mount Sinai Medical Center en Miami (EE.UU.), cuando Carter reveló su enfermedad.
Y, en ese momento (agosto de 2015), el especialista ya calificaba a la nueva terapia como "un avance muy importante" y aseguraba que estaba dando "buenos y duraderos resultados".
El descubrimiento del "talón de Aquiles" del cáncer que podría abrir la puerta a nuevos tratamientos
Combatiendo las células T
Las posibilidades de la inmunoterapia, sin embargo, deben ser puestas en perspectiva.
Este tipo de terapias biológicas son muy prometedoras, aunque puede que no sean beneficiosas para todos los pacientes
Martin Ledwick, enfermero jefe de comunicación de Cancer Research UK,
Según el centro británico dedicado a la investigación del cáncer, Cancer Research UK, se trata de un tratamiento para aquellos melanomas "que ya se propagaron y que no pueden eliminarse con cirugía".
Aunque según fuentes de la fundación, "también se utiliza como parte de ensayos clínicos para tratar otros tipos de cáncer".
Según los oncólogos del centro británico, "este tipo de tratamiento estimula el sistema inmunológico para combatir las células cancerosas".
Martin Ledwick, enfermero jefe de comunicación de Cancer Research UK, le contó a BBC Mundo que "el pembrolizumad es unas de las nuevas terapias biológicas disponibles en el sistema de salud inglés (NHS) para tratar el melanoma avanzado".
"Este tipo de terapias biológicas son muy prometedoras y, aunque puede que no sean beneficiosas para todos los pacientes, están proporcionando uno de los desarrollos más prometedores para el tratamiento del melanoma en muchos años".
Concretamente, permite localizar y bloquear una proteína llamada PD-1 que se encuentran en las células del sistema inmunológico, llamadas linfocitos T o células T.
De hecho, cada vez son más las terapias experimentales para combatir este tipo de células a través del sistema inmunológico. Y los resultados parecen estar siendo muy satisfactorios.
Lo que se sabe de la prometedora terapia contra el cáncer que logró remisión en hasta un 94% de casos
Además, en el caso del fármaco que posibilitó la cura de Carter, los expertos aseguran que se trata de una medicación menos tóxica que la quimioterapia.
"Estas medicinas tienen un espectro de efectos secundarios muy tolerables", dijo Lutzky.
Aunque, según los especialistas, también puede tener algunas contrapartidas.
Efectos secundarios
Efectivamente, ciertas investigaciones mostraron que el pembrolizumab, que se administra en forma de inyección intravenosa, puede causar reacciones en el colon, el hígado o los pulmones.
Además, algunos de los efectos secundarios –experimentados en más del 10% de los pacientes, según Cancer Research UK– son la fatiga y el cansancio, reacciones en la piel, diarrea, naúseas y dolor en las articulaciones.
Otros efectos –que experimentan menos del 10% de los pacientes– son pérdida de apetito, mareos, dolor en el pecho y pérdida del cabello.
Y los médicos desaconsejan el uso de este fármaco para mujeres embarazadas.
Además, todavía están tratando de determinar por cuánto tiempo puede el tratamiento lograr que nuestro sistema inmunológico continúe luchando.
Según explicó a BBC Mundo Marco Gerlinger, oncólogo del Institute of Cancer Research de Londres, "el éxito de la inmunoterapia se produce de forma bastante inesperada, tras décadas de investigación".
"Este tipo de terapias son excpecionalmente exitosas en algunos pacientes e incluso pueden haberlos curado", dijo el experto.
"Funcionan especialmente bien en algunos tipos de cáncer que se consideran muy resistentes a otros tratamientos, como es el caso del melanoma de Jimmy Carter",
Enfoque personalizado
Estamos comenzando a comprender que la interacción entre el sistema inmunológico y las células cancerosas es bastante compleja
Marco Gerlinger, oncólogo del Institute of Cancer Research de Londres
Gerlinger asegura, no obstante, que "el dilema al que nos enfrentamos ahora es que muchos tipos de tumor no se benefician de la inmunoterapia".
"Estamos invirtiendo un gran esfuerzo en investigación para comprender por qué algunos tipos de cáncer responden (a la inmunoterapia) y por que otros son resistentes, y si podemos reeducar al sistema inmunológico para atacar a estos últimos".
Según el oncólogo, algunos de los estudios que se están haciendo incluyen el desarrollo de vacunas personalizadas o de medicamentos para activar el sistema inmunológico y lograr que éste ataque las células del cáncer.
"Estamos comenzando a comprender que la interacción entre el sistema inmunológico y las células cancerosas es bastante compleja".
Y advirtió: "Es poco probable que el mismo método de inmunoterapia funcione para todos los pacientes, y podríamos necesitar un enfoque mucho más personalizado".
Y Charlotte Libov, experta en tratamientos contra el cáncer y autora del libro Cancer Survival Guide ("Guía para sobrevivir al cáncer"), asegura que, a pesar del "inusual éxito" del tratamiento en el expresidente Carter, "es demasiado temprano para determinar si este tipo de tratamientos, la inmunoterapia, funciona realmente, porque es muy nuevo".
Aunque reconoce que "la buena noticia es que el anuncio de Carter ofrece esperanza a los enfermos de cáncer, especialmente teniendo en cuenta la edad del expresidente".


FUENTE: bbc.com

martes, 30 de junio de 2015

Un único gen permite convertir células cancerígenas en tejido sano


En la actuación sobre un solo gen podría estar la clave para un tratamiento contra el cáncer que desbancaría a métodos actuales como la quimioterapia, muy criticada por sus efectos secundarios sobre el organismo.
Eso es lo que se desprende de un estudio realizado por un equipo de investigadores del Memorial Sloan Kettering Cancer Center (MSK) de Nueva York con grupos de ratones en el laboratorio, y que publica la revista Cell.
Con la activación de un único gen supresor tumoral, estos científicos han podido frenar, hacer retroceder y finalmente eliminar por completo una variedad de cáncer de colon que padecían los ratones.

Primeras pruebas en ratones

La primera particularidad de este estudio fue la enfermedad tratada en los ratones. En la mayoría de modelos animales, los investigadores trabajan con variedades de cáncer colorrectal que producen tumores en el intestino delgado, pero en este caso la enfermedad se extendió hasta el colon, de manera similar a como sucede con los pacientes humanos.
A partir de ahí, el tratamiento se centró en un único gen, el llamado APC (Adenomatous Polyposis Coli), del que se sospecha hace tiempo que es una de las causas de la aparición del cáncer de colon, así como de la poliposis adenomatosa familiar.
Las mutaciones esporádicas en este gen, que causan variedades tumorales no hereditarias, están presentes en la mayoría de tipos de cáncer de colon, si bien se desconocía su papel en fases posteriores de la enfermedad.
Para inducir la enfermedad a los ratones, los investigadores bloquearon el gen APC. De esta manera, se activaron las vías de señalización WNT, cuyas mutaciones se cree tienen un papel importante en el desarrollo de distintos tipos de cáncer, algo que se demostró en este caso.
Cuando el gen APC fue reactivado, la actividad de las vías volvió a niveles normales, lo que llevó a la supresión de las células tumorales y el retorno de las funciones habituales de las células intestinales.
Los efectos de la reactivación del APC no se detuvieron ahí. Después de frenarse el desarrollo de los tumores, estos empezaron a retroceder o reintegrarse en el tejido normal. A las dos semanas, el proceso se había completado, y después de un seguimiento de seis meses los investigadores concluyeron que no quedaban más signos de la enfermedad en los organismos.

Potenciales aplicaciones

A pesar de los resultados tan positivos en el tratamiento, aún queda por comprobar los efectos que tendría este en seres humanos. En la mente de los investigadores está el sustituir las terapias que se vienen utilizando hasta ahora, pues “los tratamientos para cáncer de colon implican quimioterapias que son tóxicas y bastante poco efectivas”, según afirma Scott Lowe, uno de los autores del estudio.
El problema al que se enfrentan es que el tratamiento sobre el gen APC solo resulta válido para el cáncer de colon, pues las mutaciones en el gen no afectan a la enfermedad cuando se localiza en otras partes del cuerpo.
Para Lukas Dow, participante del estudio e investigador de la Facultad de Medicina Weill Cornell de la Universidad de Cornell en Nueva York, esto no supone un gran problema, ya que la investigación abre nuevas vías de estudio. “Si podemos descubrir qué tipos de mutaciones y cambios son clave en el desarrollo de tumores”, afirma, “estaremos preparados para desarrollar los tratamientos más adecuados para cada tipo concreto de cáncer”.
De momento, esta terapia ha logrado evitar la actividad genética descontrolada que suele aparecer cuando se pretende revertir la función de células tumorales, con lo que el tratamiento del cáncer de colon, el segundo más mortal a día de hoy (con 700.000 muertes al año), presenta un horizonte esperanzador.
Los autores del estudio ya investigan la manera de usar este método para tratar procesos de metástasis, y para extender estas buenas expectativas a las terapias de otras variedades de cáncer. inmunoterapia ha conseguido sus primeros éxitos contra el cáncer de pulmón. Este abordaje, consistente en activar el sistema inmunitario del paciente para que colabore en la lucha contra las células cancerosas, había fracasado hasta la fecha al intentar usarla en uno de los tumores más frecuentes y mortales, el de pulmón (más de 26.000 casos y de 21.000 muertes en España en 2012, según los datos de la Sociedad Española de Oncología Médica, SEOM). El avance es tan importante que el viernes mereció la primera sesión del Congreso de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) que se celebra en Chicago.
Aunque el cáncer de pulmón sea el más frecuente de los tratados, en el congreso, al que EL PAÍS ha acudido invitado por Janssen, se ha resaltado también las expectativas que este abordaje abre para otros cánceres, como el de cabeza y cuello, colon e hígado. El nexo común entre todos ellos es un juego de dos proteínas, la PD-1 y la PDL-1, la primera en los linfocitos del sistema inmunitario y la segunda en las células tumorales. Y lo que hacen los fármacos que se han ensayado (el nivolumab, de BMS, y el pembrolizumab, de Merck), en líneas generales, es asegurarse de que la PDL-1 no oculta el cáncer a las defensas del paciente.
En el caso del cáncer de pulmón, el avance es especialmente importante porque, hasta ahora, se había resistido a la inmunoterapia. Se decía que era poco sensible a esos tratamientos, “pero lo que pasaba es que no teníamos el correcto”, dijo Luis Paz-Ares, del Hospital 12 de Octubre de Madrid, que ha participado en los ensayos y fue el encargado de exponer los avances conseguidos. De los distintos tipos de cáncer de pulmón, el trabajo de Paz-Ares se ha centrado en el denominado de células no pequeñas y no escamoso.
La complejidad del nombre es una prueba de que, según avanza el conocimiento, se van acotando más los tratamientos para darles una terapia que se denomina personalizada. La importancia de trabajar con este grupo –y con el de los tumores escamosos, cuyos resultados se presentaran el domingo- es que entre ambos representan el 85% de los cánceres de pulmón, precisamente aquellos que actualmente tienen peor pronóstico. De hecho, la eficacia del nivolumab, según el estudio CheckMate057, va en paralelo a la presencia de la proteína PD-1 en las células. Si, de media, la supervivencia de los pacientes pasa de los 9,4 a los 12,2 meses frente al tratamiento actual con docetaxel, en los que tienen una mayor expresión de la PD-1 pasa de 9,4 a 18, indica Paz-Ares.
En el caso del cáncer de hígado avanzado, con el mismo fármaco se consigue pasar de un 30% de supervivencia al año a un 62%, indico Anthony B. El-Khoueiry, de la Universidad del Sur de California, frente al tratamiento con sorafenib. En el cáncer de cabeza y cuello, el 56% experimenta una reducción del tumor, dijo Tanguy Sehwert, de la Universidad de Chicago. Incluso en los casos en que la eficacia es limitada, hay otro aspecto a tener en cuenta, apunta Paz-Ares: los efectos adversos, que son mucho menores con el nuevo medicamento –aunque los tiene-, lo que puede ser otro factor a considerar.
Esta relación entre la eficacia del fármaco y la existencia de ciertas proteínas lleva a postular a la PDL-1 como un biomarcador (una señal que se puede medir del estado del organismo). En este caso, no es como la proteína PSA en el cáncer de próstata porque no es un diagnóstico. Una medición de la PD-1 en las células cancerígenas puede servir también como predictor del comportamiento el tumor ante el tratamiento.
“Costaría menos de 100 euros” y evitaría gastar miles en darle un fármaco a alguien que no se va a beneficiar”, apunta Paz-Ares. La PD-1 –una de las proteínas estrella de la inmunoterapia actual- ve reforzado su papel cuando combina con otro proceso, el de “deficiencias en la reparación” del ADN. Este es clave para las células, ya que elimina los errores en el material genético que se producen cuando la célula se divide. En el caso del cáncer; la proliferación hace que estas mutaciones se acumulen. “Es como llenar a una célula de banderas rojas para que el sistema inmunitario las identifique”, explico Lynn Schuchter, vicepresidenta de ASCO. Cuando esto sucede, es fácil de ver, señaló Le Dung T., del Johns Hopkins. Y en este caso, el tratamiento con pembrolizumab del cáncer de colon, que es el que ha estudiado Dung, es más eficaz.


FUENTE: Investigación y Desarrollo

lunes, 1 de junio de 2015

La inmunoterapia prepara el asalto al cáncer de pulmón

La inmunoterapia ha conseguido sus primeros éxitos contra el cáncer de pulmón. Este abordaje, consistente en activar el sistema inmunitario del paciente para que colabore en la lucha contra las células cancerosas, había fracasado hasta la fecha al intentar usarla en uno de los tumores más frecuentes y mortales, el de pulmón (más de 26.000 casos y de 21.000 muertes en España en 2012, según los datos de la Sociedad Española de Oncología Médica, SEOM). El avance es tan importante que el viernes mereció la primera sesión del Congreso de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) que se celebra en Chicago.

Aunque el cáncer de pulmón sea el más frecuente de los tratados, en el congreso, al que EL PAÍS ha acudido invitado por Janssen, se ha resaltado también las expectativas que este abordaje abre para otros cánceres, como el de cabeza y cuello, colon e hígado. El nexo común entre todos ellos es un juego de dos proteínas, la PD-1 y la PDL-1, la primera en los linfocitos del sistema inmunitario y la segunda en las células tumorales. Y lo que hacen los fármacos que se han ensayado (el nivolumab, de BMS, y el pembrolizumab, de Merck), en líneas generales, es asegurarse de que la PDL-1 no oculta el cáncer a las defensas del paciente.

En el caso del cáncer de pulmón, el avance es especialmente importante porque, hasta ahora, se había resistido a la inmunoterapia. Se decía que era poco sensible a esos tratamientos, “pero lo que pasaba es que no teníamos el correcto”, dijo Luis Paz-Ares, del Hospital 12 de Octubre de Madrid, que ha participado en los ensayos y fue el encargado de exponer los avances conseguidos. De los distintos tipos de cáncer de pulmón, el trabajo de Paz-Ares se ha centrado en el denominado de células no pequeñas y no escamoso.

La complejidad del nombre es una prueba de que, según avanza el conocimiento, se van acotando más los tratamientos para darles una terapia que se denomina personalizada. La importancia de trabajar con este grupo –y con el de los tumores escamosos, cuyos resultados se presentaran el domingo- es que entre ambos representan el 85% de los cánceres de pulmón, precisamente aquellos que actualmente tienen peor pronóstico. De hecho, la eficacia del nivolumab, según el estudio CheckMate057, va en paralelo a la presencia de la proteína PD-1 en las células. Si, de media, la supervivencia de los pacientes pasa de los 9,4 a los 12,2 meses frente al tratamiento actual con docetaxel, en los que tienen una mayor expresión de la PD-1 pasa de 9,4 a 18, indica Paz-Ares.

En el caso del cáncer de hígado avanzado, con el mismo fármaco se consigue pasar de un 30% de supervivencia al año a un 62%, indico Anthony B. El-Khoueiry, de la Universidad del Sur de California, frente al tratamiento con sorafenib. En el cáncer de cabeza y cuello, el 56% experimenta una reducción del tumor, dijo Tanguy Sehwert, de la Universidad de Chicago. Incluso en los casos en que la eficacia es limitada, hay otro aspecto a tener en cuenta, apunta Paz-Ares: los efectos adversos, que son mucho menores con el nuevo medicamento –aunque los tiene-, lo que puede ser otro factor a considerar.

Esta relación entre la eficacia del fármaco y la existencia de ciertas proteínas lleva a postular a la PDL-1 como un biomarcador (una señal que se puede medir del estado del organismo). En este caso, no es como la proteína PSA en el cáncer de próstata porque no es un diagnóstico. Una medición de la PD-1 en las células cancerígenas puede servir también como predictor del comportamiento el tumor ante el tratamiento.

“Costaría menos de 100 euros” y evitaría gastar miles en darle un fármaco a alguien que no se va a beneficiar”, apunta Paz-Ares. La PD-1 –una de las proteínas estrella de la inmunoterapia actual- ve reforzado su papel cuando combina con otro proceso, el de “deficiencias en la reparación” del ADN. Este es clave para las células, ya que elimina los errores en el material genético que se producen cuando la célula se divide. En el caso del cáncer; la proliferación hace que estas mutaciones se acumulen. “Es como llenar a una célula de banderas rojas para que el sistema inmunitario las identifique”, explico Lynn Schuchter, vicepresidenta de ASCO. Cuando esto sucede, es fácil de ver, señaló Le Dung T., del Johns Hopkins. Y en este caso, el tratamiento con pembrolizumab del cáncer de colon, que es el que ha estudiado Dung, es más eficaz.

FUENTE: El País