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lunes, 6 de junio de 2016

Un virus podría ayudar a los pacientes con tumores cerebrales

Los recientes resultados de un ensayo clínico llenan de esperanza a la comunidad médica y a los pacientes de cáncer cerebral.

Según publicó la revista Science Transitional Medicine, la primera prueba en humanos a la que se sometió el tratamiento conocido como Toca 511 and Toca FC tuvo éxito y no sólo mejoró el estado de salud de los pacientes con tumores cerebrales, sino que además alargó su expectativa de vida.

El tratamiento que sería una alternativa a la quimioterapia funciona en dos partes. La primera (Toca FC) es un profármaco (un medicamento poco activo) y la segunda (Toca 511) es un virus modificado que infecta el tumor y libera una enzima que activa la primera droga y mata directamente las células del tumor, explica la revista.

El ensayo clínico evaluó cómo funcionaba el tratamiento en 45 pacientes con este tipo de tumores. "El tratamiento fue bien tolerado y mejoró la tasa de supervivencia", señala la publicación. "Además, los autores identificaron un gen que está correlacionado con una mejor respuesta al tratamiento, lo que podría ayudar a identificar a los pacientes que se pueden beneficiar más de esta alternativa".

Se trata de un tratamiento novedoso pues no daña las demás células. Además, según pudieron comprobar los científicos, el tiempo que sobrevivieron los pacientes estudiados, quienes ya estaba en las etapas avanzadas del cáncer, fue de 13,6 meses, casi el 50% más del tiempo que tienen tras los tratamientos usuales.

Aún faltan dos partes del ensayo clínico para que el tratamiento pueda ser aprobado para el público.

FUENTE: CNN Español

miércoles, 9 de diciembre de 2015

La lucha cubana contra el cáncer: el Heberferon


Un nuevo medicamento de la biotecnología cubana para el tratamiento de tumores de piel no-melanomas, también con resultados favorables en estudios clínicos en el manejo de tumores cerebrales malignos y carcinoma renal, obtendrá su registro médico a mediados de 2016. El Heberferon, del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), es otro nuevo y efectivo candidato para el tratamiento del cáncer en Cuba y en el mundo.

Según el Doctor en Ciencias Biológicas Iraldo Bello Rivero, del Departamento de Ensayos Clínicos del CIGB, el Heberferon elimina o reduce la masa tumoral, lo que lo convierte en un medicamento relevante y muy necesario dentro de la medicina cubana.

Con este fármaco se logra una respuesta antitumoral más rápida y prolongada que la obtenida con la utilización de interferones por separado, lo que demuestra un potencial biológico superior, explica Bello.

Los interferones (IFns) son proteínas producidas naturalmente por el sistema inmunitario de los animales, en su mayoría, como respuesta a agentes patógenos como células cancerígenas o virus.

Sobre el nuevo medicamento, Bello Rivero detalla que se utiliza en el tratamiento efectivo del carcinoma baso celular, carcinoma espinocelular y micosis fungoides (tumores de piel no-melanomas), de cualquier tamaño y localización, aunque también se incluyen otros tumores bajo investigación. Su aplicación se realiza en  conjunto con otros procederes, quirúrgicos o no (quimioterapia y/o radioterapia).

Para conocer la importancia del manejo de estas afecciones habría que conocer que, de manera general, el carcinoma es el tipo más común de cáncer y se origina en células epiteliales o glandulares de tipo maligno.

Específicamente, el carcinoma baso celular es una neoplasia de células no queratinizantes que se origina en la capa basal de la epidermis. Este es el cáncer más frecuente de la especie humana, representa el 75% de todos los cánceres de piel, excluyendo los melanomas.

Según los diccionarios médicos, la neoplasia es la formación anormal en alguna parte del cuerpo de un tejido nuevo de carácter tumoral, benigno o maligno, y la queratización es el proceso por el que las células epiteliales son reemplazadas por tejido córneo.

En el caso del carcinoma espinocelular, el segundo más habitual, es una neoplasia de las células queratinizantes, que pueden mostrar características malignas, incluyendo crecimiento rápido, invasión local y potencial metastásico.

Mientras, la micosis fungoides es un trastorno progresivo, crónico y no contagioso de la piel.

El investigador explica que el Heberferon elimina  o reduce los carcinomas baso celulares (CBC) y el carcinoma espino celular (CEC) en las primeras semanas de tratamiento, durante las cuales la respuesta positiva en pacientes es del 83% aproximadamente. Por otra parte, la farmacodinamia (acción de los medicamentos y sus efectos en el organismo vivo) del Heberferon en pacientes con micosis fungoides es superior a la de los interferones por separado.

Se aplica, a través de inyecciones intratumorales y/o intradérmicas, con una frecuencia de tres veces semanales a lo largo de tres semanas.A partir de aquí, la evaluación final se realiza en la semana 16 después de iniciado el tratamiento.

Con reacciones adversas mayoritariamente leves y reversibles, el tratamiento con Heberferon consiste en la combinación de los interferones alfa 2b y gamma recombinantes en proporciones sinérgicas de actividad anti-tumoral, explica el Doctor en Ciencias Biológicas.

El  efecto sinérgico se logra al administrar dos o más fármacos que dan como resultado efectos combinados, que resultan ser mayores que aquellos que podrían haberse alcanzado si alguno de los medicamentos se administrara solo.

Dentro de las múltiples ventajas del nuevo medicamento del CIGB, el efecto anti-angiogénico es considerado como una de las más relevantes. Esto se traduce en la inhibición de la vascularidad del tumor a través de un agente químico o biológico que inhibe o reduce la formación de nuevos vasos sanguíneos a partir de vasos preexistentes.

A esta se le suma su carácter anti-proliferativo mediante una sustancia que impide la reproducción de células cancerosas. De igual manera, evita complejas cirugías en la zona alrededor del ojo y sus secuelas.

El Heberferon también ejerce efectos a distancia cuando las lesiones cercanas o en el entorno de la que se trata se reducen o se eliminan. Por otra parte, se puede emplear en pacientes con lesiones no apropiadas para la cirugía, con potencial de deformidades importantes, o perdida de órganos. Además, tiene una aplicación pre-quirúrgica para reducir masa tumoral, y post-quirúrgica para eliminar tumor residual y evitar recurrencia.

Más allá de tratar las afecciones, la principal prioridad dentro de la atención médica, el Heberferon contribuye a mejorar la estética del paciente con este tipo de afecciones. Por tanto, en su conjunto, permite mejorar la calidad de vida de los enfermos.

En la actualidad, nuevos estudios en pacientes con carcinomas basocelulares están en curso para optimizar el uso del medicamento. A partir del paso del Heberferon al cuadro básico de medicinas del país, el próximo año se iniciará su proceso de comercialización en el exterior.


FUENTE: www.cubacontemporanea.com

miércoles, 22 de julio de 2015

Ensayos clínicos: el cambio que viene


Los estudios que sirven para poner a prueba la eficacia y seguridad de nuevos medicamentos son el pilar sobre el que se asienta la innovación, pero están empezando a ponerse en evidencia algunas de sus carencias. Cada vez hay más voces que demandan a quienes diseñan estos ensayos que busquen fórmulas para que el proceso consuma menos tiempo y, una vez probadas eficacia y seguridad, la innovación esté al alcance de los enfermos lo antes posible. Según el Instituto para la Investigación del Cáncer en Reino Unido (Cancer Research UK), aunque no hay un plazo estándar, suele llevar entre 10 y 15 años completar todas las fases de estudio de un nuevo medicamento antes de que dar el paso de solicitar su aprobación. Otras instituciones ofrecen estimaciones muy similares. David Epstein, máximo responsable de la división farmacéutica de Novartis, confirma que ellos han decidido añadir determinadas variables en algunos ensayos de nuevos fármacos «por indicación expresa de los pacientes». En cuanto a los plazos, Epstein admite que «a veces completar los ensayos clínicos consume más tiempo del que debería». En Novartis se han preguntado por qué para buscar soluciones, y tienen un equipo dedicado a buscar fórmulas para reducir la duración de los protocolos y acercar los ensayos a los pacientes.Una de las estrategias que proponen es aprovechar los smartphones y otros dispositivos cada vez más habituales para, combinándolos con sensores, hacer que la información sobre un paciente llegue de forma inmediata a los investigadores, sin hacer que los participantes tengan que desplazarse para proporcionarles esos datos.
Ya hay aplicaciones móviles que ayudan a las personas que participan en un ensayo clínico a gestionar mejor su tiempo y a mejorar la comunicación con los investigadores. Estas herramientas permiten reducir el número de sujetos que acaban abandonando los ensayos, algo que muchas veces sucede por la cantidad de visitas a la consulta que los pacientes deben hacer durante el periodo de seguimiento. Los sensores portátiles y otros instalados en el domicilio que sirven para registrar los datos clínicos tienen otra ventaja: contribuyen a recabar información más precisa, que llega a los responsables de la investigación de forma inmediata, se registra de forma digital y se pueden analizar más fácilmente que las historias en papel.

Mejorar el acceso
Además, se busca incrementar la transparencia en todo el proceso. Varias compañías farmacéuticas, Novartis entre ellas, colaboran ya en Estados Unidos en una plataforma llamada «Patients2Trials Consortium» para mejorar el acceso a la información sobre ensayos clínicos. En ella los pacientes que deseen entrar en un ensayo pueden realizar búsquedas para saber en cuáles podrían ser los más adecuados a su perfil.
Según un reciente sondeo, aunque más de la mitad de los pacientes estadounidenses (57 por ciento) estarían dispuestos a incorporarse a un estudio, la mitad de los trabajos de investigación se quedan por debajo de su objetivo inicial en número de pacientes reclutados. Asociados a su historia clínica, los usuarios de la plataforma podrán ver hospitales y médicos implicados en cada ensayo, así como información para poder ponerse en contacto con ellos.


FUENTE: La Razón