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miércoles, 22 de junio de 2016

El ‘cortapega’ genético llega a los humanos: un comité de EE UU da luz verde al primer ensayo de CRISPR para tratar tres tipos de cáncer

La revolucionaria técnica de edición genética conocida como CRISPR está a punto de ser aprobada para usarse en humanos por primera vez. El panel de los Institutos de Salud de EE UU (NIH) que supervisa todos los proyectos que pretenden modificar el ADN humano aprobó ayer un ensayo clínico que probará un tratamiento contra el cáncer basado en esta técnica.

El CRISPR es equiparable a un editor de textos que se aplica sobre el genoma y permite cortar y pegar varios genes a la vez. La tecnología que ha revolucionado la investigación biomédica y se piensa que ahora puede tener un importante potencial terapéutico.

El objetivo de este primer ensayo clínico será probar si CRISPR es seguro para usarse en humanos. Participarán 18 pacientes con mieloma, sarcoma y melanoma. Primero se extraerán linfocitos T, un tipo de glóbulos blancos, de cada paciente. Después se usará CRISPR para modificar tres genes en cada linfocito. Esas modificaciones permitirán que estas células del sistema inmune sepan identificar y atacar selectivamente a las células del cáncer de forma más efectiva que tratamientos similares como la inmunoterapia.

Esta no es la primera vez que se prueba una nueva técnica de edición genética en humanos, pero sí es el estreno de CRISPR, considerado el sistema de copiapega genético por antonomasia por su facilidad de uso y su capacidad de modificar varios genes de una vez.

La técnica se usa ya en laboratorios de investigación básica de todo el mundo pero aún no están claros sus posibles efectos secundarios. Uno de los que se estudiarán en este primer ensayo es si las tijeras que usa CRISPR para modificar el genoma hacen cambios no deseados en el genoma, lo que podría causar serias reacciones inmunitarias en los pacientes. Tras la luz verde del NIH, el ensayo debe ser aprobado por la agencia del medicamento de EE UU, la FDA, y por paneles en los tres centros de investigación que lo llevarán a cabo: la Universidad de Pensilvania, el Centro de Cáncer MD Anderson de Houston y la Universidad de California en San Francisco.

El ensayo será financiado por el expresidente de Facebook Sean Parker a través de la fundación que ha creado para promover el desarrollo de inmunoterapia contra el cáncer, a la que ha dedicado 220 millones de euros. Este antiguo hacker y cofundador del programa Napster para compartir archivos de música cree que estas nuevas terapias basadas en modificar el propio sistema inmune del paciente son muy prometedoras y que posiblemente los linfocitos se pueden reprogramar como si fueran ordenadores.

Muchas de las mayores compañías farmacéuticas del mundo están desarrollando nuevos fármacos basados en la inmunoterapia. El principal problema de estos nuevos fármacos es que no funcionan en parte de los pacientes. El equipo responsable del nuevo ensayo piensa que CRISPR puede marcar la diferencia ya que permite añadir cambios adicionales en el genoma de los linfocitos que aumentan su efectividad antitumoral.


FUENTE: El País

miércoles, 10 de junio de 2015

Identifican una conexión entre la longevidad de las células y el cáncer


Investigadores del IDIBAPS del Hospital Clínic y de la Universidad de Barcelona (UB) son los responsables del estudio.

Investigadores del IDIBAPS del Hospital Clínic y de la Universidad de Barcelona (UB) han liderado un estudio que ha revelado una conexión desconocida hasta ahora entre los cambios epigenéticos asociados a la maduración de los linfocitos y los observados en el cáncer.
La investigación, que publica hoy la revista Nature Genetics, ha demostrado que el proceso de envejecimiento celular y el cáncer comparten modificaciones similares en amplias regiones del genoma, lo que cuestiona los modelos actuales de la epigenética del cáncer.
El trabajo, dirigido por Iñaki Martín-Subero, investigador del Departamento de Anatomía Patológica, Farmacología y Microbiología de la UB y del IDIBAPS, ha analizado por primera vez el epigenoma durante la maduración celular de los linfocitos B, las células del sistema inmune encargadas de producir los anticuerpos, y ha proporcionado los mapas epigenéticos de cada paso de este proceso.
Martín-Subero ha explicado que en 2001, tras finalizar la secuenciación del genoma humano, los científicos vieron que conocer la secuencia completa del ADN no permitía comprender su función o cómo una misma secuencia genética podía dar lugar a los múltiples tipos celulares que componen el organismo. Por eso surgió el estudio del epigenoma, que es todo aquello que altera la expresión de los genes sin modificar la cadena de ADN.
La investigación dirigida por Martín-Subero ha profundizado en los procesos epigenéticos que tienen lugar durante la maduración de los linfocitos B de la sangre y demuestra que el epigenoma humano es mucho más dinámico de lo que se creía porque en el proceso de maduración normal de estas células cambia un 30% del epigenoma, lo que afecta a varios millones de regiones del genoma.
"Esta puede ser la clave para que un solo genoma pueda generar la gran cantidad de células con funciones diferentes que componen nuestro organismo", ha señalado Martín-Subero.
El estudio también revela que, a diferencia de lo que se creía hasta ahora respecto a la metilación del ADN, el principal mecanismo epigenético, solo una pequeña proporción de los cambios en el grado de metilación tienen que ver con la expresión de los genes.
Según Martín-Subero, "parece que la metilación es la que imprime en el ADN la historia de las células desde su origen en la célula madre hasta que están totalmente diferenciadas. Nos habla de qué regiones del genoma tienen funciones esenciales para la maduración de los linfocitos, de cuánto han proliferado durante este proceso y también de su edad celular".
Esta nueva investigación ha revelado que más de la mitad de los cambios epigenéticos que se creían específicos de las células tumorales se observan ya en células de la sangre de larga vida.
"Hemos encontrado una firma epigenética en los linfocitos de larga vida que anteriormente solo se asociaba a las células del cáncer. Este trabajo propone un nuevo modelo integrador en el cual la longevidad celular, tanto si ocurre en el contexto del cáncer, del envejecimiento o de células sanas se asocia con características epigenéticas similares", ha explicado Martín-Subero.
En este trabajo han participado laboratorios de Barcelona, Madrid y Pamplona e investigadores de instituciones de Alemania, Francia, Holanda, Reino Unido, Estados Unidos y Corea del Sur.
Para poder descifrar cómo cambia el epigenoma a medida que los linfocitos maduran, la participación del Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG) de Barcelona ha sido esencial.
Según el director del CNAG, Ivo Gut, "este estudio ha requerido la aplicación de técnicas avanzadas de secuenciación masiva y el desarrollo de nuevos métodos de análisis".
La investigadora de la UB Marta Kulis ha comentado que el análisis de los datos ha sido un auténtico desafío: "Hemos trabajado durante 3 años para realizar los experimentos y extraer toda la información contenida en la enorme cantidad de datos generados".
Según los investigadores, el estudio abre nuevos horizontes en el estudio de las células del sistema inmune, el envejecimiento y el cáncer y ofrece a la comunidad científica una nueva herramienta con implicaciones tanto en investigación básica como traslacional.
El director de Investigación del Hospital Clínic y catedrático de la UB, Elias Campo, ha subrayado que "la mayor contribución de este trabajo es que proporciona una nueva visión que relaciona la maduración celular normal y el cáncer y que cambia nuestra manera de percibir el epigenoma de esta enfermedad".

FUENTE: La Vanguardia

lunes, 1 de junio de 2015

Un virus modificado, nueva arma contra el cáncer

Una inmunoterapia viral contra el cáncer, basada en la utilización del virus del herpes modificado genéticamente, ha mostrado, por primera vez, resultados positivos en un ensayo clínico en fase III con pacientes con cáncer de piel. El trabajo, en el que han participado más de 20 centros internacionales de investigación, ha sido publicado esta semana en el Journal of Clinical Oncology.
Los virus oncolíticos son virus presentes en la naturaleza o modificados genéticamente, que infectan y eliminan de forma preferencial a las células tumorales y estimulan la respuesta inmune de los pacientes contra el tumor. La inmunoterapia viral aprovecha estas características y las utiliza como arma contra el cáncer. El virus utilizado en el trabajo, Talimogene laherparepvec (T-VEC), es un virus del herpes al que se han eliminado dos genes, ICP34.5 y ICP47, con el objetivo de reducir su patogenicidad y aumentar la capacidad de respuesta del sistema inmune del hospedador. Además los investigadores introdujeron en el virus el gen humano GM-CSF, destinado a aumentar de forma sistémica la respuesta inmune de los linfocitos hacia las células tumorales.
En el ensayo clínico, 436 pacientes con melanoma inoperable fueron divididos en dos grupos: uno de ellos recibió tratamiento con el virus modificado T-VEC y el otro, una inmunoterapia diferente. En el grupo de los pacientes tratados con el virus oncolítico, un 16% de los pacientes mostró respuesta positiva al tratamiento, frente al 2% de pacientes del grupo que recibió el otro tipo de inmunoterapia. El efecto duradero, de al menos 6 meses, fue observado en pacientes en todos los estadíos del cáncer. No obstante, las respuestas fueron más pronunciadas en pacientes con cáncer menos avanzado o aquellos que no habían recibido tratamiento todavía. Además, puesto que T-VEC puede atacar a las células tumorales de forma específica, los efectos secundarios del tratamiento son menores a los de otras terapias.
“Nuestro trabajo mostró que T-VEC puede administrar un beneficio significativo y duradero en personas con melanoma,” indica Kevin Harrington, coordinador del trabajo en Reino Unido, donde es profesor en el Instituto de Investigación del Cáncer. “Es alentador que el tratamiento tuviera un beneficio tan claro para los pacientes con cáncer menos avanzado – estudios en marcha están evaluando si se puede convertir en un tratamiento de primera línea para los melanomas más agresivos y la enfermedad avanzada.”
“Es emocionante ver el potencial del tratamiento viral hacerse realidad en un ensayo en fase III, y hay esperanza de que terapias como estas puedan incluso más efectivas cuando se combinen otros fármacos para conseguir un control y curación a largo plazo,” manifiesta Paul Workman, director ejecutivo del Instituto de Investigación del Cáncer.

Los resultados obtenidos con T-VEC constituyen el primer caso en el que el tratamiento con virus oncolíticos muestra beneficios terapéuticos contra el cáncer en un ensayo clínico, lo que lo convierten en una prometedora terapia para los pacientes con melanoma metastásico.

lunes, 20 de abril de 2015

Científicos ingleses descubren una proteína que puede acabar con todos los cánceres

Por casualidad, científicos británicos han identificado una proteína que es capaz de producir grandes cantidades de linfocitos T, que combaten el cáncer. Ahora piensan crear una terapia genética con ella

Un grupo de investigadores del Imperial College de Londres afirma haber descubierto una nueva proteína que puede ser la llave para curar todos los tipos de cánceres. Esta proteína, de la que no se tenía constancia hasta ahora, sobrecarga el sistema inmunitario de forma que puede enfrentarse al cáncer o a los virus con mayor efectividad. Cuando detecta un cáncer, se pone en marcha para combatirlo, lo que provoca que el cuerpo se llene de células o linfocitos T. Esta nueva proteína, que recibe el nombre en inglés de LEM (“lymphocyte expansiona molecule”, molécula de expansión de linfocitos), provoca que estas células se multipliquen en mayor número, lo que facilita el combate de la infección o el tumor.
“Puede ser un punto de inflexión para tratar un gran número de cánceres y virus”, ha explicado a los medios británicos el profesor Philip Ashton-Rickardt, de la Sección de Inmunología del Departamento de Medicina de lmperial College. El autor del estudio, publicado en la revista Science, realizado junto a investigadores de la Universidad Queen Mary en Londres, la Harvard Medical School y el ETH Zúrich, explica que se trata de una forma completamente nueva de tratar el cáncer, y el próximo paso debe ser desarrollar una terapia genética basada en la producción de dicha proteína. Los investigadores creen que podrán empezar a probar este método en humanos dentro de tres años.
No se tenía constancia de esta proteína hasta la fecha, explica el estudio. “Nadie la había visto antes o ni siquiera era consciente de que existía. No se parece a ninguna otra”, explica el doctor. Además de producir más linfocitos T, esta molécula favorece la creación de células de memoria inmunitaria que se encargan de que una infección o enfermedad no vuelva a aparecer atacándola rápidamente en cuanto la detectan, por lo que las posibilidades de que el cáncer se reproduzca se reducen significativamente.
“Las células cancerígenas tienen formas de suprimir la actividad de los linfocitos T, lo que les permite escapar del sistema inmunitario”, explica Ashton-Rickardt. “Diseñar de forma genética células T para que aumenten su habilidad para combatir el cáncer ha sido un objetivo desde hace tiempo y las técnicas para modificarlas ya existen”. En este caso, se persigue fomentar la producción de la proteína que genera dichos linfocitos de forma natural, algo que puede combinarse con otras terapias.
Un hallazgo casual que puede cambiar la medicina
Los investigadores se toparon con esta molécula mientras investigaban ratones con mutaciones genéticas. Una de estas provocaba que dichos animales produjesen diez veces más células T, lo que las convertía en resistentes al cáncer y otras infecciones. La causante era la por aquel entonces aún desconocida proteína LEM. Este descubrimiento dio la pista a los investigadores de que una terapia genética basada en la producción de más linfocitos T puede ser más efectiva y mucho menos devastadora que los tratamientos actuales, como la quimioterapia.
“Se necesita más investigación en animales antes de que los experimentos con humanos puedan empezar, pero hay un gran potencial para un nuevo tipo de tratamiento que capitalice la habilidad innata del sistema inmunitario de detectar y eliminar las células anormales”, ha explicado Mike Turner, Director de Infecciones e Inmunobiología de The Wellcome Trust, una ONG fundada en 1936 que se dedica a la investigación científica. Por su parte, el doctor Claudio Maro del Centro de Farmacología Bioquímica, añade que “se basa en la habilidad de la proteína LEM para regular los circuitos de energía específicos, en particular la respiración mitocondrial, en una subcategoría de glóbulos blancos conocidos como células T citotóxicas”. Mauro celebra el hallazgo puesto que, más allá de sus aplicaciones terapéuticas, puede ayudar a entender mejor los mecanismos de las enfermedades como las inflamaciones crónicas, la arteriosclerosis o la artritis reumatoide.  
Imperial Innovations, la compañía tecnológica que pertenece al Imperial College, ha rellenado dos patentes y ya ha fundado una empresa con el nombre de ImmunarT, con el objetivo de comercializar dicha tecnología. No obstante, es aún pronto para lanzar las campanas al vuelo, como advierte Alan Worsley en un artículo publicado en The Telegraph: “Este fascinante trabajo con ratones aún se encuentra en una etapa temprana y sólo se ha concentrado en una clase de cáncer”, explica el investigador de Cancer Research UK. “Los investigadores necesitan ahora averiguar cómo desarrollar medicinas que alcancen esta molécula, y si eso es seguro y efectivo para los pacientes de cáncer”. Una esperanzadora puerta se ha abierto, pero hay que pasar con cuidado el otro lado del umbral.
FUENTE: El Confidencial