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miércoles, 22 de junio de 2016

El ‘cortapega’ genético llega a los humanos: un comité de EE UU da luz verde al primer ensayo de CRISPR para tratar tres tipos de cáncer

La revolucionaria técnica de edición genética conocida como CRISPR está a punto de ser aprobada para usarse en humanos por primera vez. El panel de los Institutos de Salud de EE UU (NIH) que supervisa todos los proyectos que pretenden modificar el ADN humano aprobó ayer un ensayo clínico que probará un tratamiento contra el cáncer basado en esta técnica.

El CRISPR es equiparable a un editor de textos que se aplica sobre el genoma y permite cortar y pegar varios genes a la vez. La tecnología que ha revolucionado la investigación biomédica y se piensa que ahora puede tener un importante potencial terapéutico.

El objetivo de este primer ensayo clínico será probar si CRISPR es seguro para usarse en humanos. Participarán 18 pacientes con mieloma, sarcoma y melanoma. Primero se extraerán linfocitos T, un tipo de glóbulos blancos, de cada paciente. Después se usará CRISPR para modificar tres genes en cada linfocito. Esas modificaciones permitirán que estas células del sistema inmune sepan identificar y atacar selectivamente a las células del cáncer de forma más efectiva que tratamientos similares como la inmunoterapia.

Esta no es la primera vez que se prueba una nueva técnica de edición genética en humanos, pero sí es el estreno de CRISPR, considerado el sistema de copiapega genético por antonomasia por su facilidad de uso y su capacidad de modificar varios genes de una vez.

La técnica se usa ya en laboratorios de investigación básica de todo el mundo pero aún no están claros sus posibles efectos secundarios. Uno de los que se estudiarán en este primer ensayo es si las tijeras que usa CRISPR para modificar el genoma hacen cambios no deseados en el genoma, lo que podría causar serias reacciones inmunitarias en los pacientes. Tras la luz verde del NIH, el ensayo debe ser aprobado por la agencia del medicamento de EE UU, la FDA, y por paneles en los tres centros de investigación que lo llevarán a cabo: la Universidad de Pensilvania, el Centro de Cáncer MD Anderson de Houston y la Universidad de California en San Francisco.

El ensayo será financiado por el expresidente de Facebook Sean Parker a través de la fundación que ha creado para promover el desarrollo de inmunoterapia contra el cáncer, a la que ha dedicado 220 millones de euros. Este antiguo hacker y cofundador del programa Napster para compartir archivos de música cree que estas nuevas terapias basadas en modificar el propio sistema inmune del paciente son muy prometedoras y que posiblemente los linfocitos se pueden reprogramar como si fueran ordenadores.

Muchas de las mayores compañías farmacéuticas del mundo están desarrollando nuevos fármacos basados en la inmunoterapia. El principal problema de estos nuevos fármacos es que no funcionan en parte de los pacientes. El equipo responsable del nuevo ensayo piensa que CRISPR puede marcar la diferencia ya que permite añadir cambios adicionales en el genoma de los linfocitos que aumentan su efectividad antitumoral.


FUENTE: El País

viernes, 10 de junio de 2016

Descubren un mecanismo para revertir la resistencia a antiangiogénicos

El nintedanib -un TKI con resultados hasta ahora superiores a los antiguos sorafenib o sunitinib- acaba de recibir la aprobación para el tratamiento del cáncer de pulmón avanzado por las agencias del medicamento de Estados Unidos (FDA) y Europa (EMEA).
Por eso, con el fin de prolongar el tiempo durante el cual el paciente se beneficia del tratamiento, “es importante definir los mecanismos de resistencia adquirida a los TKI”, explican los autores el trabajo.

El mecanismo de los tumores

El desarrollo de los tumores está soportado por vasos sanguíneos anormales que reducen el oxígeno (hipoxia) en estos tejidos.
Esa falta de oxígeno desencadena un cambio en el metabolismo celular, conocida como efecto Warburg, por el cual las células tumorales consumen hasta 20 veces más cantidad de glucosa que las normales, prescindiendo así de los motores habituales de las células: las mitocondrias.

El tratamiento con TKI impide el metabolismo descontrolado de glucosa en las células tumorales, según las observaciones de Miguel Quintela-Fandino, jefe de la Unidad de Investigación Clínica de Cáncer de Mama del CNIO, y su equipo.
Esto, que debería provocar la muerte por inanición de las células cancerígenas, no siempre tiene el efecto letal deseado.
Muchos tumores resisten, invirtiendo la fuente de energía y volviendo a la respiración mitocondrial.

Pero en este mecanismo adaptativo necesario para la supervivencia del tumor, los investigadores del CNIO han descubierto también una oportunidad para atacar a las células cancerígenas.

Ensayo en ratones

“Cuando una fuente energética (la glucólisis) se limita farmacológicamente, los tumores se vuelven vulnerables a la inhibición de otra (metabolismo mitocondrial)”, señalan los autores.
Los investigadores pusieron a prueba esta hipótesis en ratones con cáncer de mama a los que trataron con el TKI nintedanib.
Con ello, observaron que al añadir un antidiabético a los antiangiogénicos inhibe el crecimiento tumoral hasta en un 92 %.
En los modelos de ratón con cáncer de pulmón, el tratamiento prolongó la supervivencia media de los ratones más de un 40 %.

Lo más interesante de este proyecto es que tiene una aplicación inmediata, precisa la nota del CNIO.


FUENTE: EFE

lunes, 6 de junio de 2016

Doble trasplante de células madre evita que progrese neuroblastoma infantil

Un doble trasplante de células madre del paciente, junto a quimioterapia, logra que sigan con vida y libre de enfermedad, tres años después de tratamiento, la mayoría de los niños con neuroblastoma, un cáncer cerebral infantil de alto riesgo.

Este es el resultado de un estudio del Consorcio de Oncología Infantil de Estados Unidos seleccionado para su presentación hoy en la sesión plenaria del congreso de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO, por sus siglas en inglés), que se celebra en Chicago hasta el 7 de junio con más de 35.000 especialistas en cáncer.

Además del estudio del neuroblastoma, otros tres trabajos sobre avances en mieloma, glioblastoma y cáncer de mama han sido seleccionados para su presentación en la sesión plenaria entre más de 5.000 registrados en esta 52 edición.

Aunque el neuroblastoma es un cáncer poco común en general, con sólo 700 nuevos diagnósticos por año en Estados Unidos, es el segundo tumor sólido más común en los niños y aparece con más frecuencia en menores de seis años.

Menos de 50% de los niños con neuroblastoma de alto riesgo sobrevive cinco o más años después del diagnóstico.

El estudio en fase III presentado hoy en rueda de prensa previa a la sesión plenaria refleja que, a los tres años de tratamiento, el 61,4% de los pacientes que recibieron un trasplante doble estaban vivos y libres de cáncer, en comparación con el 48,4% de los que recibieron un trasplante simple.

El 88% de los niños, con una media de tres años, tenían enfermedad en estadio cuatro, avanzado, y el 38,2% tienen una anormalidad genética de alto riesgo de tumores denominada amplificación de MYCN.

Los efectos secundarios fueron similares entre el trasplante simple y doble. "Aún así, este es un enfoque más agresivo y tendrá que ser seguido de cerca para observar los efectos secundarios a largo plazo en estos niños", explicó Stephen P. Hunger, especialista en cánceres pediátricos.

Otro de los trabajos de la sesión plenaria se refiere a resultados iniciales de un estudio de fase III que mostró que el fármaco de inmunoterapia daratumumab (combinado con un inhibidor y quimioterapia) redujo el riesgo de progresión de cáncer en un 70% en mieloma múltiple refractario.

Daratumumab, el primer anticuerpo monoclonal aprobado para el mieloma múltiple, se dirige a una proteína en la superficie de las células cancerosas llamado CD-38.

El mieloma es un cáncer de las células plasmáticas, las que producen anticuerpos para combatir las infecciones. Es poco común y 114.250 personas fueron diagnosticadas en todo el mundo en 2012.

Respecto al glioblastoma, se trata de un tratamiento con quimiorradiación (dosis de temozolomida durante la radiación de corta duración) que redujo en un 33% el riesgo de muerte en los ancianos con este cáncer.

El glioblastoma es el tumor cerebral primario más común en los adultos y se encuentra entre las cinco primeras causas de muerte por cáncer. La edad media de diagnóstico es de 64 años.

El último de los trabajos destacados en ASCO se refiere a un ensayo clínico que refleja que la ampliación del tratamiento con letrozol de cinco a diez años para mujeres postmenopáusicas con cáncer de mama hormonodependiente temprano reduce un 34% el riesgo de recaída.

FUENTE: La Vanguardia

miércoles, 1 de junio de 2016

Un paso más hacia una vacuna universal contra el cáncer

El cáncer no es una invasión de cuerpos extraños como las bacterias o los virus. Esta enfermedad es una especie de reverso tenebroso de nosotros mismos, nuestras propias células enloquecidas, que la convierte en un enemigo muy difícil de combatir. Durante décadas, la opción farmacológica más frecuente contra la enfermedad ha consistido en envenenar a todas las células del cuerpo con la esperanza de que las cancerosas sufran más que las sanas (la quimioterapia). En los últimos años, sin embargo, han aparecido nuevas opciones más efectivas y menos tóxicas.

Uno de estos métodos, cada vez más generalizado y menos experimental, consiste en ayudar al sistema inmune a identificar las células cancerosas para que las destruya. La más común de estas inmunoterapias consiste en desmontar las estratagemas moleculares que utiliza el cáncer para confundirse entre las células normales. De esa manera, los glóbulos blancos son capaces de detectarlas y atacarlas.

Durante muchos años, los científicos han tratado de emplear contra el cáncer el sistema de inmunoterapia más efectivo que conocemos: las vacunas. Estas sustancias introducen en el cuerpo algo que se asemeja al microbio que se quiere combatir. El sistema inmune se prepara así para reconocer a una amenaza contra la que en principio no estaba preparado. Sin embargo, las células tumorales se parecen demasiado a las sanas y los antígenos que suelen servir al sistema inmune para detectar los objetivos que se deben aniquilar se expresan en ambas de forma similar.

Esta semana, en un artículo que se publica en la revista Nature, un equipo de investigadores de la Universidad de Maguncia (Alemania) explica cómo han logrado desarrollar un sistema que podría ser un primer paso para crear una vacuna universal contra el cáncer. Los autores trataron de alcanzar las células dendríticas del sistema inmune, capaces de provocar una respuesta contra los tumores, y para lograrlo, empaquetaron ARN (las moléculas que le permiten al ADN producir proteínas) con lípidos y se lo inyectaron a ratones. El envoltorio de lípidos conservó el ARN, que normalmente habría sido descompuesto por el organismo, y le permitió llegar a las células dendríticas y los macrófagos (un tipo de glóbulos blancos) presentes en el bazo, los nódulos linfáticos o la médula ósea. Allí, el ARN se convirtió en un antígeno específico para el cáncer, dando la señal necesaria para desatar una respuesta inmune dirigida y potente contra la enfermedad.

Los investigadores probaron el sistema en varios modelos de tumores en ratones observando una intensa reacción de los glóbulos blancos ante el antígeno inyectado en los animales. Además, en un pequeño ensayo con tres enfermos de melanoma también observaron que el mecanismo tenía los efectos esperados y se producía una respuesta del sistema inmune. En opinión de los autores, el hecho de que casi cualquier antígeno se pueda codificar en ARN, este tipo de vacunas podría adaptarse a cualquier tipo de cáncer para provocar un efecto inmunitario contra el cáncer similar.

"El reto técnico es que cada tumor es diferente y tiene otros rasgos característicos, por lo que no puedes utilizar una vacuna idéntica para cada paciente", apunta Ugur Sahin, director de TRON, una organización de investigación biofarmacéutica de la Universidad de Maguncia dedicada a buscar nuevos fármacos contra el cáncer. Sin embargo, añade, "el enfoque de la vacuna es como un sobre en el que puedes introducir cualquier información vacunal". Y explica: "El sobre transporta esta información a las células dendríticas que extraen la información y la utilizan para entrenar a otras células inmunitarias. Eso significa que podemos personalizar e incluso individualizar la vacuna utilizando este concepto universal".

Marisol Soengas, jefa del Grupo de Melanoma del CNIO (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas), considera que, aunque la idea de partida no es nueva, el grupo de la Universidad de Maguncia “ha logrado su objetivo de una forma muy sencilla”, un concepto que “resulta interesante”. Sobre la universalidad de un tratamiento como este para atacar a los tumores, aunque considera que es posible, no cree que “los datos que tienen sean suficientes” para poder afirmar que se va a conseguir una vacuna universal contra el cáncer.

Los autores del trabajo que publica Nature están probando ahora su técnica con más pacientes y quieren ampliar el uso de su vacuna a otros tipos de cáncer. Según explica Sahin, están "preparando ensayos clínicos en melanoma, cáncer de mama triple negativo [los de peor pronóstico] y cáncer de cabeza y cuello en 2016, y en 2017 queremos realizar ensayos clínicos de mayor tamaño para varios tipos de cáncer".


FUENTE: El País

miércoles, 11 de mayo de 2016

Una terapia experimental detiene los tumores cerebrales resistentes al tratamiento

Un equipo de investigadores del Centro Médico del Hospital Infantl de Cincinnati, en Estados Unidos, informa este lunes en la revista 'Cancer Cell' sobre una terapia experimental que en pruebas de laboratorio sobre células humanas y modelos de ratón detiene agresivos cánceres cerebrales mortales llamados glioblastomas resistentes al tratamiento y gliomas de alto grado.

  Al probar una estrategia terapéutica de varios pasos, los científicos han encontrado una manera de utilizar una terapia génica para apagar un gen implicado en la formación de gliomas de alto grado llamado Olig2. La proteína codificada por Olig2 se expresa en la mayoría de los gliomas y la extracción del gen Olig2 detiene el crecimiento del tumor, mientras la elimina de las células productoras de Olig2 bloquea la formación de tumores.

  "Encontramos que la eliminación de la división de las células que expresan Olig2 bloquea el inicio y la progresión del glioma en modelos animales y muestran que Olig2 es el árbitro molecular de la adaptabilidad genética que hace de los gliomas de alto grado agresivos y resistentes al tratamiento", explica el doctor Qing Richard, investigador principal y director científico del Centro de Tumores Cerebrales en el Hospital Infantil de Cincinnati.

  "Al encontrar una manera de inhibir Olig2 en las células que forman tumores, hemos sido capaces de cambiar la formación de las células tumorales y sensibilizarlas al tratamiento molecular. Esto sugiere una prueba de principio para la terapia estratificada en distintos subtipos de gliomas malignos", añade.

  El estudio actual se puede aplicar a los gliomas cerebrales de alto grado y un tumor fatal del tronco cerebral llamado DIPG (glioma pontino intrínseco difuso), que expresa Olig2 y es inoperable debido a su ubicación en una región del cerebro que controla las funciones vitales. Incluso si estos tipos de cáncer responden inicialmente a un tratamiento específico, se adaptan mediante la búsqueda de soluciones genéticas/moleculares, evaden el tratamiento y continúan creciendo.

  Los investigadores advierten que el enfoque terapéutico experimental que describen requiere una amplia investigación adicional y sigue estando lejos de posibles pruebas clínicas, pero el doctor Lu dice que los datos son un avance importante en la investigación. El estudio actual ha detectado una potencial grieta en la armadura molecular de estos tipos de cáncer que --incluso después de una ronda inicial de un tratamiento exitoso-- casi siempre provocan recaída y matan a los pacientes que los reciben.

  Los cánceres se forman a partir de precursores de células de soporte del cerebro llamadas oligodendrocitos, que ayudan a generar el aislamiento de las conexiones neuronales. Olig2 aparece en las primeras etapas de desarrollo de las células del cerebro. A través de un extenso análisis de células cancerosas del cerebro humano y modelos de ratones, los científicos observaron la expresión Olig2 en la etapa inicial de la división y la reproducción de las células en los tumores.

  Olig2 contribuye a la transformación de las células precursoras normales en células malignas anormales que se dividen incontrolablemente. En el contexto de la formación de células de cáncer, los autores vieron procesos moleculares de accionamiento de Olig2 que permiten que la formación de células de glioma sea altamente adaptable y susceptible a los efectos promotores de tumor de cambios genéticos adicionales.

  Luego, los investigadores decidieron eliminar la división celular de células OLIG2-positivas durante la formación de tumores. Para utilizar un enfoque que se traduzca más rápido del laboratorio a la clínica, probaron con éxito una terapia génica que utiliza un virus del herpes simple (vector viral) diseñado para entregar un gen suicida en la replicación de las células cancerosas OLIG2 positivas. Lo administraron junto a un fármaco anti-herpes ya en uso clínico, ganciclovir (GCV). Los tumores en los que se eliminó OLIG2 no fueron capaces de crecer.

  Los investigadores también encontraron que después de la inhibición de Olig2, la formación de células cancerosas del cerebro cambió de dirección y composición molecular, desde células similares a los precursores de oligodendrocitos a asumir características de las células del cerebro similares a astrocitos. Continuaron formando tumores a pesar de que estas nuevas células de cáncer de cerebro como astrocitos producen el gen del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR) a altos niveles.

  El EGFR es un objetivo común y eficaz para los medicamentos de quimioterapia usados clínicamente para el tratamiento de tumores como el cáncer de mama. En repetidas pruebas en modelos de ratón, la inhibición de Olig2 impulsó las células formadoras de glioma a transformarse en células de similares a astrocitos que expresan EGFR.

  Luego, en pruebas posteriores y repetidas en células de cáncer como astrocitos en modelo de ratón y humanas transformadas, los investigadores trataron las células con un fármaco de quimioterapia dirigido a EGFR llamado gefitinib. El tratamiento detuvo el crecimiento de nuevas células tumorales y la expansión tumoral.

  Según Lu, con pruebas adicionales, la verificación y el refinamiento de la terapia experimental podría ser especialmente útil en la prevención de la recurrencia de cáncer cerebral en pacientes que han sido sometidos a una ronda inicial de un tratamiento exitoso. Añade que el nuevo enfoque de tratamiento es probable que se emplee en combinación con otras terapias existentes, como la radiación, la cirugía, otras quimioterapias y tratamientos moleculares específicos.


FUENTE: canarias7.es

viernes, 22 de abril de 2016

El sueño de transformar un virus del resfriado para que destruya el cáncer

La teoría suena a música celestial. Hace más de un siglo, unos pocos médicos observaron que la leucemia de algunos de sus pacientes desaparecía después de que fueran infectados de manera natural por algún virus. Estas remisiones espontáneas, desgraciadamente anecdóticas en un planeta con 14 millones de nuevos casos de cáncer al año, engordaron un sueño a lo largo del siglo XX: modificar genéticamente virus para que atacaran y destruyeran solo a las células tumorales, multiplicándose en ellas y, por lo tanto, realimentando el tratamiento hasta acabar por completo con el cáncer.

La realidad está siendo mucho menos hermosa, como ha quedado claro en el primer congreso de la recién creada Red Española de Adenovirus, celebrado esta semana en Madrid. Los adenovirus están por todas partes: causan resfriados y diarreas, pero sus características los hacen versátiles para el sueño de destruir el cáncer. “Son relativamente fáciles de producir en grandes cantidades y su genoma es grande, con sitio para introducir los genes que te interesen”, explica Carmen San Martín, investigadora del Centro Nacional de Biotecnología y coordinadora de esta red con 10 grupos científicos independientes. “Podemos modificar los adenovirus para que actúen como biomedicinas contra algunas enfermedades”, subraya.

La bióloga Marta Alonso explora esa estrategia, todavía muy experimental. Trabaja en un frente implacable, el de los tumores cerebrales infantiles, los más letales en niños. A finales de año comenzará un ensayo clínico con adenovirus modificados para atacar el glioma difuso de tronco encefálico. “Son casos muy desgarradores. Actualmente, los niños con estos tumores se mueren en nueve meses”, lamenta.

Sus primeras pruebas son moderadamente esperanzadoras. Otro ensayo con 30 adultos con gliomas ha ofrecido algunos resultados positivos. “No hemos detectado ninguna toxicidad, como mucho un poco de fiebre. Hay que coger los datos con pinzas, porque todavía es muy pronto, pero hemos observado que el 10% de los pacientes responde al tratamiento con adenovirus modificados. Parece poco, pero es mucho. El pronóstico de los gliomas normalmente es la muerte. La esperanza de vida de los adultos con glioma es de 14 meses”, detalla la bióloga, de la Clínica Universidad de Navarra.

En algunos casos, anecdóticos, los tumores cerebrales se han reducido “considerablemente”. El equipo de Alonso trabaja para iluminar estas batallas victoriosas a nivel molecular. Una de sus hipótesis es que, en ocasiones, “el virus cae como una bomba y hace que el propio sistema inmune del paciente empiece a reconocer el tumor”.

El biólogo Ramón Alemany lleva 20 años intentando materializar el sueño de los adenovirus contra el cáncer. Tiene los pies en el suelo. Recuerda que, pese a décadas de investigación, en todo el mundo solo se ha aprobado un tratamiento con adenovirus y fue en China, en 2005, contra el cáncer de cabeza y cuello, causado principalmente por el consumo de tabaco y alcohol. Desde entonces, nada. “Y la eficacia de ese fármaco ni siquiera está demostrada según los criterios europeos y estadounidenses”, apunta Alemany, del Instituto Catalán de Oncología, en Barcelona.

El investigador enumera los obstáculos: los adenovirus muchas veces no llegan al tumor de manera eficiente y, a menudo, las defensas del organismo neutralizan al virus antes de que dispare una respuesta contra el cáncer. El enemigo es gigantesco. Sin embargo, Alemany obtiene buenas noticias de vez en cuando. Su adenovirus modificado Icovir-5 ha servido desde 2005 para tratar de manera experimental a 20 niños con neuroblastoma, el segundo tumor sólido infantil más común. Utilizando células de la médula ósea de los propios niños extraídas e infectadas con el adenovirus, como un caballo de Troya, el tratamiento ha obtenido una respuesta positiva en cinco de los chavales. Uno de ellos lleva 10 años sin cáncer.
Alemany pide frenar el optimismo. Otro de sus adenovirus modificados, el Icovir-17K, se ha probado en 24 pacientes adultos, la mitad con cáncer de colon y la otra mitad con tumores en el páncreas. Se trata de virus solo, sin caballos de Troya, pinchado en vena. “Vemos respuestas parciales, pero ninguna remisión, como sí ocurrió con los niños. A día de hoy no podemos concluir que nuestro virus esté aportando beneficio clínico”, admite. “El 99% de los fármacos experimentales contra el cáncer de páncreas han fallado”, advierte.

La bioquímica Cristina Fillat, que investiga en ratones algunos adenovirus modificados con potencial contra el cáncer de páncreas, es más optimista. Fillat, del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer de Barcelona, destaca que hace solo unos meses la UE y EE UU aprobaron el primer virus oncolítico, el T-VEC. No es un adenovirus, sino un virus del herpes labial modificado genéticamente para detener la progresión del cáncer de piel más agresivo, el melanoma. El virus penetra y se multiplica en las células tumorales, que explotan y liberan sustancias que activan las defensas del organismo. Los pacientes con melanoma avanzado que reciben T-VEC viven una media de 41 meses, frente a los 21 meses de los que reciben un tratamiento de control.

Fillat cree que la aprobación del T-VEC es un espaldarazo a los investigadores del adenovirus. Para Alemany, el futuro pasa por combinar la acción de los virus oncolíticos con la inmunoterapia, como los anticuerpos monoclonales, creados en laboratorio, que se adhieren a las células tumorales y atraen la atención de las defensas del organismo.


FUENTE: El País

viernes, 18 de marzo de 2016

Identifican el primer marcador bioquímico y molecular del glioblastoma


María Sánchez Osuna y Victor J. Yuste
Universitat Autònoma de Barcelona
Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED-ISCIII)

Investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona, en colaboración con el Hospital Universitario de Bellvitge/Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge, la Universidad de Barcelona y el Instituto Catalán de Oncología han identificado un marcador bioquímico común en las células de glioblastoma, que consiste en una ausencia de degradación de su contenido genómico durante la apoptosis.

Los gliomas o tumores que afectan a las células de la glía, representan el 80% de los tumores cerebrales primarios malignos. Por desgracia, dentro de los gliomas, el glioblastoma o glioma de grado IV es el más común. Debido a su alta capacidad invasiva y su elevada tasa de crecimiento descontrolado, el glioblastoma es un tumor muy difícil de tratar. De hecho, aunque la combinación de la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia ha conseguido alargar la esperanza de vida de los pacientes hasta los 2 años aproximadamente, los tratamientos actuales son incapaces de proporcionar una cura definitiva para estos pacientes.

En el estudio, los investigadores analizaron cómo células provenientes de 11 pacientes diferentes reaccionaban a estímulos citotóxicos. Independientemente de las mutaciones particulares que exhibían las células analizadas, todas las células de glioblastoma resultaron incapaces de degradar su ADN durante la apoptosis. La apoptosis es el tipo mas conocido de muerte celular programada y, además, constituye la vía principal a través de la cual, tanto la radiación como los fármacos anticancerígenos destruyen las células tumorales. Durante la apoptosis, la correcta activación de las caspasas permite que el contenido celular sea integrado en los denominados cuerpos apoptóticos para su posterior eliminación por parte de las células del sistema inmune o de células vecinas. Para ello, el material genético necesita ser degradado en fragmentos de bajo peso molecular y empaquetarse correctamente, una tarea que depende de la acción de la enzima con actividad endonucleásica DFF40/CAD (del inglés, DNA Fragmentation Factor 40 KDa subunit / Caspase-Activated DNase). Los investigadores vieron que, a pesar de que la mayoría de las células de glioblastoma eran capaces de activar correctamente las caspasas después de ser expuestas a estímulos citotóxicos, la actividad de la endonucleasa DFF40/CAD en las células tumorales era limitada. Esto se debía no sólo a que la enzima estuviera extrañamente localizada en el núcleo y no en el citoplasma ya antes del tratamiento, sino también porque sus niveles de expresión eran muy bajos. Así, la expresión forzada de DFF40/CAD, la cual incrementaba la cantidad de proteína disponible en el citoplasma, el compartimento subcelular donde tiene lugar la activación de las caspasas, provocó que las células recuperasen su capacidad de degradar el ADN durante la apoptosis.

Una vez obtenidos estos resultados, los investigadores realizaron un estudio histológico mediante inmunohistoquímica. Después de analizar la expresión de DFF40/CAD en diferentes muestras de gliomas concluyeron que los niveles de expresión de la endonucleasa en los gliomas son inferiores a los observados en tejido cerebral de personas sanas. De hecho, estos resultados también se observaron al comparar los niveles de expresión de la proteína en tejido tumoral y no tumoral dentro de un mismo paciente, lo cual parecería indicar que la bajada de expresión de DFF40/CAD podría estar relacionada con el proceso de gliomagénesis.

A pesar de los esfuerzos realizados durante la ultima década, hasta ahora no se había encontrado ningún defecto genético ni bioquímico común en el glioblastoma. Los bajos niveles de expresión de la endonucleasa DFF40/CAD y la ausencia de degradación apoptótica del ADN, en fragmentos oligonucleosomales o de bajo peso molecular, constituyen, respectivamente, el primer marcador molecular y bioquímico de este tumor, lo que hace pensar en su posible relevancia de cara a entender su agresividad. Aunque este estudio es algo preliminar, los investigadores se encuentran esperanzados y confían que estos resultados sienten las bases de tratamientos más eficaces en el futuro.


FUENTE: revistageneticamedica.com

miércoles, 9 de marzo de 2016

Qué es y cómo funciona la inmunoterapia, el tratamiento que Jimmy Carter dice le curó el cáncer

El expresidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, dio por concluida su batalla contra el cáncer y aseguró que, según sus médicos, ya no necesitará continuar con el tratamiento.
Carter, de 91 años, reveló que sufría cáncer en agosto de 2015: un melanoma que se le había propagado al cerebro.
Y los oncólogos decidieron tratarlo con radiaciones focalizadas en los tumores y un medicamento para reforzar su sistema inmunológico.
El exmandatario estuvo seis meses recibiendo el tratamiento, conocido como inmunoterapia.
Y luego de anunciar, en diciembre pasado, que estaba libre de cáncer, este fin de semana dio más buenas noticias.
"(La semana pasada) me hicieron una resonancia magnética durante dos horas y diez minutos, y los doctores determinaron que no necesitaba más tratamiento", informó el exmandatario durante unas clases de catequesis que imparte semanalmente en una iglesia bautista de su ciudad natal: Plains, Georgia.
Pero, ¿cuál fue el tratamiento seguido por Carter? y ¿qué riesgos implica?
Inmunoterapia
"Se llama inmunoterapia y, básicamente, eliminó los obstáculos para que mi propio sistema inmunitario pueda luchar contra el cáncer", explicó el mandatario.
"Es algo complicado, pero ha funcionado muy bien para mí", aseguró.
Y la interrupción del tratamiento fue confirmada por la portavoz del Centro Carter, Deanna Congileo, quien le explicó a ABC News que el expresidente norteamericano "continuará haciéndose chequeos y lo reanudará si fuera necesario".
¿Qué es el melanoma cerebral que padece Jimmy Carter y cómo se extiende?
El tratamiento del exmandatario todavía puede calificarse como experimental y está basado en un medicamento llamado pembrolizumab, que se comercializa bajo el nombre de Keytruda.
Su uso para pacientes con melanoma fue aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) en septiembre de 2014, aunque ya se utilizaba desde 2011 para otros tipos de cáncer.
Tal y como explicó la FDA cuando aprobó su uso en 2014, "es una técnica revolucionaria porque las pruebas clínicas preliminares mostraron que el fármaco puede ofrecer una mejora sustancial en comparación con las terapias disponibles".
Jimmy CarterImage copyrightGetty
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El expresidente, de 91 años, reveló que tenía cáncer en agosto de 2015.
"Lo que estas medicinas hacen es que el sistema inmunológico pueda ver la presencia del tumor y reaccionar contra éste", explicó a BBC Mundo Jose Lutzky, oncólogo del Mount Sinai Medical Center en Miami (EE.UU.), cuando Carter reveló su enfermedad.
Y, en ese momento (agosto de 2015), el especialista ya calificaba a la nueva terapia como "un avance muy importante" y aseguraba que estaba dando "buenos y duraderos resultados".
El descubrimiento del "talón de Aquiles" del cáncer que podría abrir la puerta a nuevos tratamientos
Combatiendo las células T
Las posibilidades de la inmunoterapia, sin embargo, deben ser puestas en perspectiva.
Este tipo de terapias biológicas son muy prometedoras, aunque puede que no sean beneficiosas para todos los pacientes
Martin Ledwick, enfermero jefe de comunicación de Cancer Research UK,
Según el centro británico dedicado a la investigación del cáncer, Cancer Research UK, se trata de un tratamiento para aquellos melanomas "que ya se propagaron y que no pueden eliminarse con cirugía".
Aunque según fuentes de la fundación, "también se utiliza como parte de ensayos clínicos para tratar otros tipos de cáncer".
Según los oncólogos del centro británico, "este tipo de tratamiento estimula el sistema inmunológico para combatir las células cancerosas".
Martin Ledwick, enfermero jefe de comunicación de Cancer Research UK, le contó a BBC Mundo que "el pembrolizumad es unas de las nuevas terapias biológicas disponibles en el sistema de salud inglés (NHS) para tratar el melanoma avanzado".
"Este tipo de terapias biológicas son muy prometedoras y, aunque puede que no sean beneficiosas para todos los pacientes, están proporcionando uno de los desarrollos más prometedores para el tratamiento del melanoma en muchos años".
Concretamente, permite localizar y bloquear una proteína llamada PD-1 que se encuentran en las células del sistema inmunológico, llamadas linfocitos T o células T.
De hecho, cada vez son más las terapias experimentales para combatir este tipo de células a través del sistema inmunológico. Y los resultados parecen estar siendo muy satisfactorios.
Lo que se sabe de la prometedora terapia contra el cáncer que logró remisión en hasta un 94% de casos
Además, en el caso del fármaco que posibilitó la cura de Carter, los expertos aseguran que se trata de una medicación menos tóxica que la quimioterapia.
"Estas medicinas tienen un espectro de efectos secundarios muy tolerables", dijo Lutzky.
Aunque, según los especialistas, también puede tener algunas contrapartidas.
Efectos secundarios
Efectivamente, ciertas investigaciones mostraron que el pembrolizumab, que se administra en forma de inyección intravenosa, puede causar reacciones en el colon, el hígado o los pulmones.
Además, algunos de los efectos secundarios –experimentados en más del 10% de los pacientes, según Cancer Research UK– son la fatiga y el cansancio, reacciones en la piel, diarrea, naúseas y dolor en las articulaciones.
Otros efectos –que experimentan menos del 10% de los pacientes– son pérdida de apetito, mareos, dolor en el pecho y pérdida del cabello.
Y los médicos desaconsejan el uso de este fármaco para mujeres embarazadas.
Además, todavía están tratando de determinar por cuánto tiempo puede el tratamiento lograr que nuestro sistema inmunológico continúe luchando.
Según explicó a BBC Mundo Marco Gerlinger, oncólogo del Institute of Cancer Research de Londres, "el éxito de la inmunoterapia se produce de forma bastante inesperada, tras décadas de investigación".
"Este tipo de terapias son excpecionalmente exitosas en algunos pacientes e incluso pueden haberlos curado", dijo el experto.
"Funcionan especialmente bien en algunos tipos de cáncer que se consideran muy resistentes a otros tratamientos, como es el caso del melanoma de Jimmy Carter",
Enfoque personalizado
Estamos comenzando a comprender que la interacción entre el sistema inmunológico y las células cancerosas es bastante compleja
Marco Gerlinger, oncólogo del Institute of Cancer Research de Londres
Gerlinger asegura, no obstante, que "el dilema al que nos enfrentamos ahora es que muchos tipos de tumor no se benefician de la inmunoterapia".
"Estamos invirtiendo un gran esfuerzo en investigación para comprender por qué algunos tipos de cáncer responden (a la inmunoterapia) y por que otros son resistentes, y si podemos reeducar al sistema inmunológico para atacar a estos últimos".
Según el oncólogo, algunos de los estudios que se están haciendo incluyen el desarrollo de vacunas personalizadas o de medicamentos para activar el sistema inmunológico y lograr que éste ataque las células del cáncer.
"Estamos comenzando a comprender que la interacción entre el sistema inmunológico y las células cancerosas es bastante compleja".
Y advirtió: "Es poco probable que el mismo método de inmunoterapia funcione para todos los pacientes, y podríamos necesitar un enfoque mucho más personalizado".
Y Charlotte Libov, experta en tratamientos contra el cáncer y autora del libro Cancer Survival Guide ("Guía para sobrevivir al cáncer"), asegura que, a pesar del "inusual éxito" del tratamiento en el expresidente Carter, "es demasiado temprano para determinar si este tipo de tratamientos, la inmunoterapia, funciona realmente, porque es muy nuevo".
Aunque reconoce que "la buena noticia es que el anuncio de Carter ofrece esperanza a los enfermos de cáncer, especialmente teniendo en cuenta la edad del expresidente".


FUENTE: bbc.com