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miércoles, 22 de junio de 2016

El ‘cortapega’ genético llega a los humanos: un comité de EE UU da luz verde al primer ensayo de CRISPR para tratar tres tipos de cáncer

La revolucionaria técnica de edición genética conocida como CRISPR está a punto de ser aprobada para usarse en humanos por primera vez. El panel de los Institutos de Salud de EE UU (NIH) que supervisa todos los proyectos que pretenden modificar el ADN humano aprobó ayer un ensayo clínico que probará un tratamiento contra el cáncer basado en esta técnica.

El CRISPR es equiparable a un editor de textos que se aplica sobre el genoma y permite cortar y pegar varios genes a la vez. La tecnología que ha revolucionado la investigación biomédica y se piensa que ahora puede tener un importante potencial terapéutico.

El objetivo de este primer ensayo clínico será probar si CRISPR es seguro para usarse en humanos. Participarán 18 pacientes con mieloma, sarcoma y melanoma. Primero se extraerán linfocitos T, un tipo de glóbulos blancos, de cada paciente. Después se usará CRISPR para modificar tres genes en cada linfocito. Esas modificaciones permitirán que estas células del sistema inmune sepan identificar y atacar selectivamente a las células del cáncer de forma más efectiva que tratamientos similares como la inmunoterapia.

Esta no es la primera vez que se prueba una nueva técnica de edición genética en humanos, pero sí es el estreno de CRISPR, considerado el sistema de copiapega genético por antonomasia por su facilidad de uso y su capacidad de modificar varios genes de una vez.

La técnica se usa ya en laboratorios de investigación básica de todo el mundo pero aún no están claros sus posibles efectos secundarios. Uno de los que se estudiarán en este primer ensayo es si las tijeras que usa CRISPR para modificar el genoma hacen cambios no deseados en el genoma, lo que podría causar serias reacciones inmunitarias en los pacientes. Tras la luz verde del NIH, el ensayo debe ser aprobado por la agencia del medicamento de EE UU, la FDA, y por paneles en los tres centros de investigación que lo llevarán a cabo: la Universidad de Pensilvania, el Centro de Cáncer MD Anderson de Houston y la Universidad de California en San Francisco.

El ensayo será financiado por el expresidente de Facebook Sean Parker a través de la fundación que ha creado para promover el desarrollo de inmunoterapia contra el cáncer, a la que ha dedicado 220 millones de euros. Este antiguo hacker y cofundador del programa Napster para compartir archivos de música cree que estas nuevas terapias basadas en modificar el propio sistema inmune del paciente son muy prometedoras y que posiblemente los linfocitos se pueden reprogramar como si fueran ordenadores.

Muchas de las mayores compañías farmacéuticas del mundo están desarrollando nuevos fármacos basados en la inmunoterapia. El principal problema de estos nuevos fármacos es que no funcionan en parte de los pacientes. El equipo responsable del nuevo ensayo piensa que CRISPR puede marcar la diferencia ya que permite añadir cambios adicionales en el genoma de los linfocitos que aumentan su efectividad antitumoral.


FUENTE: El País

miércoles, 1 de junio de 2016

Un paso más hacia una vacuna universal contra el cáncer

El cáncer no es una invasión de cuerpos extraños como las bacterias o los virus. Esta enfermedad es una especie de reverso tenebroso de nosotros mismos, nuestras propias células enloquecidas, que la convierte en un enemigo muy difícil de combatir. Durante décadas, la opción farmacológica más frecuente contra la enfermedad ha consistido en envenenar a todas las células del cuerpo con la esperanza de que las cancerosas sufran más que las sanas (la quimioterapia). En los últimos años, sin embargo, han aparecido nuevas opciones más efectivas y menos tóxicas.

Uno de estos métodos, cada vez más generalizado y menos experimental, consiste en ayudar al sistema inmune a identificar las células cancerosas para que las destruya. La más común de estas inmunoterapias consiste en desmontar las estratagemas moleculares que utiliza el cáncer para confundirse entre las células normales. De esa manera, los glóbulos blancos son capaces de detectarlas y atacarlas.

Durante muchos años, los científicos han tratado de emplear contra el cáncer el sistema de inmunoterapia más efectivo que conocemos: las vacunas. Estas sustancias introducen en el cuerpo algo que se asemeja al microbio que se quiere combatir. El sistema inmune se prepara así para reconocer a una amenaza contra la que en principio no estaba preparado. Sin embargo, las células tumorales se parecen demasiado a las sanas y los antígenos que suelen servir al sistema inmune para detectar los objetivos que se deben aniquilar se expresan en ambas de forma similar.

Esta semana, en un artículo que se publica en la revista Nature, un equipo de investigadores de la Universidad de Maguncia (Alemania) explica cómo han logrado desarrollar un sistema que podría ser un primer paso para crear una vacuna universal contra el cáncer. Los autores trataron de alcanzar las células dendríticas del sistema inmune, capaces de provocar una respuesta contra los tumores, y para lograrlo, empaquetaron ARN (las moléculas que le permiten al ADN producir proteínas) con lípidos y se lo inyectaron a ratones. El envoltorio de lípidos conservó el ARN, que normalmente habría sido descompuesto por el organismo, y le permitió llegar a las células dendríticas y los macrófagos (un tipo de glóbulos blancos) presentes en el bazo, los nódulos linfáticos o la médula ósea. Allí, el ARN se convirtió en un antígeno específico para el cáncer, dando la señal necesaria para desatar una respuesta inmune dirigida y potente contra la enfermedad.

Los investigadores probaron el sistema en varios modelos de tumores en ratones observando una intensa reacción de los glóbulos blancos ante el antígeno inyectado en los animales. Además, en un pequeño ensayo con tres enfermos de melanoma también observaron que el mecanismo tenía los efectos esperados y se producía una respuesta del sistema inmune. En opinión de los autores, el hecho de que casi cualquier antígeno se pueda codificar en ARN, este tipo de vacunas podría adaptarse a cualquier tipo de cáncer para provocar un efecto inmunitario contra el cáncer similar.

"El reto técnico es que cada tumor es diferente y tiene otros rasgos característicos, por lo que no puedes utilizar una vacuna idéntica para cada paciente", apunta Ugur Sahin, director de TRON, una organización de investigación biofarmacéutica de la Universidad de Maguncia dedicada a buscar nuevos fármacos contra el cáncer. Sin embargo, añade, "el enfoque de la vacuna es como un sobre en el que puedes introducir cualquier información vacunal". Y explica: "El sobre transporta esta información a las células dendríticas que extraen la información y la utilizan para entrenar a otras células inmunitarias. Eso significa que podemos personalizar e incluso individualizar la vacuna utilizando este concepto universal".

Marisol Soengas, jefa del Grupo de Melanoma del CNIO (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas), considera que, aunque la idea de partida no es nueva, el grupo de la Universidad de Maguncia “ha logrado su objetivo de una forma muy sencilla”, un concepto que “resulta interesante”. Sobre la universalidad de un tratamiento como este para atacar a los tumores, aunque considera que es posible, no cree que “los datos que tienen sean suficientes” para poder afirmar que se va a conseguir una vacuna universal contra el cáncer.

Los autores del trabajo que publica Nature están probando ahora su técnica con más pacientes y quieren ampliar el uso de su vacuna a otros tipos de cáncer. Según explica Sahin, están "preparando ensayos clínicos en melanoma, cáncer de mama triple negativo [los de peor pronóstico] y cáncer de cabeza y cuello en 2016, y en 2017 queremos realizar ensayos clínicos de mayor tamaño para varios tipos de cáncer".


FUENTE: El País

miércoles, 9 de marzo de 2016

Qué es y cómo funciona la inmunoterapia, el tratamiento que Jimmy Carter dice le curó el cáncer

El expresidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, dio por concluida su batalla contra el cáncer y aseguró que, según sus médicos, ya no necesitará continuar con el tratamiento.
Carter, de 91 años, reveló que sufría cáncer en agosto de 2015: un melanoma que se le había propagado al cerebro.
Y los oncólogos decidieron tratarlo con radiaciones focalizadas en los tumores y un medicamento para reforzar su sistema inmunológico.
El exmandatario estuvo seis meses recibiendo el tratamiento, conocido como inmunoterapia.
Y luego de anunciar, en diciembre pasado, que estaba libre de cáncer, este fin de semana dio más buenas noticias.
"(La semana pasada) me hicieron una resonancia magnética durante dos horas y diez minutos, y los doctores determinaron que no necesitaba más tratamiento", informó el exmandatario durante unas clases de catequesis que imparte semanalmente en una iglesia bautista de su ciudad natal: Plains, Georgia.
Pero, ¿cuál fue el tratamiento seguido por Carter? y ¿qué riesgos implica?
Inmunoterapia
"Se llama inmunoterapia y, básicamente, eliminó los obstáculos para que mi propio sistema inmunitario pueda luchar contra el cáncer", explicó el mandatario.
"Es algo complicado, pero ha funcionado muy bien para mí", aseguró.
Y la interrupción del tratamiento fue confirmada por la portavoz del Centro Carter, Deanna Congileo, quien le explicó a ABC News que el expresidente norteamericano "continuará haciéndose chequeos y lo reanudará si fuera necesario".
¿Qué es el melanoma cerebral que padece Jimmy Carter y cómo se extiende?
El tratamiento del exmandatario todavía puede calificarse como experimental y está basado en un medicamento llamado pembrolizumab, que se comercializa bajo el nombre de Keytruda.
Su uso para pacientes con melanoma fue aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) en septiembre de 2014, aunque ya se utilizaba desde 2011 para otros tipos de cáncer.
Tal y como explicó la FDA cuando aprobó su uso en 2014, "es una técnica revolucionaria porque las pruebas clínicas preliminares mostraron que el fármaco puede ofrecer una mejora sustancial en comparación con las terapias disponibles".
Jimmy CarterImage copyrightGetty
Image caption
El expresidente, de 91 años, reveló que tenía cáncer en agosto de 2015.
"Lo que estas medicinas hacen es que el sistema inmunológico pueda ver la presencia del tumor y reaccionar contra éste", explicó a BBC Mundo Jose Lutzky, oncólogo del Mount Sinai Medical Center en Miami (EE.UU.), cuando Carter reveló su enfermedad.
Y, en ese momento (agosto de 2015), el especialista ya calificaba a la nueva terapia como "un avance muy importante" y aseguraba que estaba dando "buenos y duraderos resultados".
El descubrimiento del "talón de Aquiles" del cáncer que podría abrir la puerta a nuevos tratamientos
Combatiendo las células T
Las posibilidades de la inmunoterapia, sin embargo, deben ser puestas en perspectiva.
Este tipo de terapias biológicas son muy prometedoras, aunque puede que no sean beneficiosas para todos los pacientes
Martin Ledwick, enfermero jefe de comunicación de Cancer Research UK,
Según el centro británico dedicado a la investigación del cáncer, Cancer Research UK, se trata de un tratamiento para aquellos melanomas "que ya se propagaron y que no pueden eliminarse con cirugía".
Aunque según fuentes de la fundación, "también se utiliza como parte de ensayos clínicos para tratar otros tipos de cáncer".
Según los oncólogos del centro británico, "este tipo de tratamiento estimula el sistema inmunológico para combatir las células cancerosas".
Martin Ledwick, enfermero jefe de comunicación de Cancer Research UK, le contó a BBC Mundo que "el pembrolizumad es unas de las nuevas terapias biológicas disponibles en el sistema de salud inglés (NHS) para tratar el melanoma avanzado".
"Este tipo de terapias biológicas son muy prometedoras y, aunque puede que no sean beneficiosas para todos los pacientes, están proporcionando uno de los desarrollos más prometedores para el tratamiento del melanoma en muchos años".
Concretamente, permite localizar y bloquear una proteína llamada PD-1 que se encuentran en las células del sistema inmunológico, llamadas linfocitos T o células T.
De hecho, cada vez son más las terapias experimentales para combatir este tipo de células a través del sistema inmunológico. Y los resultados parecen estar siendo muy satisfactorios.
Lo que se sabe de la prometedora terapia contra el cáncer que logró remisión en hasta un 94% de casos
Además, en el caso del fármaco que posibilitó la cura de Carter, los expertos aseguran que se trata de una medicación menos tóxica que la quimioterapia.
"Estas medicinas tienen un espectro de efectos secundarios muy tolerables", dijo Lutzky.
Aunque, según los especialistas, también puede tener algunas contrapartidas.
Efectos secundarios
Efectivamente, ciertas investigaciones mostraron que el pembrolizumab, que se administra en forma de inyección intravenosa, puede causar reacciones en el colon, el hígado o los pulmones.
Además, algunos de los efectos secundarios –experimentados en más del 10% de los pacientes, según Cancer Research UK– son la fatiga y el cansancio, reacciones en la piel, diarrea, naúseas y dolor en las articulaciones.
Otros efectos –que experimentan menos del 10% de los pacientes– son pérdida de apetito, mareos, dolor en el pecho y pérdida del cabello.
Y los médicos desaconsejan el uso de este fármaco para mujeres embarazadas.
Además, todavía están tratando de determinar por cuánto tiempo puede el tratamiento lograr que nuestro sistema inmunológico continúe luchando.
Según explicó a BBC Mundo Marco Gerlinger, oncólogo del Institute of Cancer Research de Londres, "el éxito de la inmunoterapia se produce de forma bastante inesperada, tras décadas de investigación".
"Este tipo de terapias son excpecionalmente exitosas en algunos pacientes e incluso pueden haberlos curado", dijo el experto.
"Funcionan especialmente bien en algunos tipos de cáncer que se consideran muy resistentes a otros tratamientos, como es el caso del melanoma de Jimmy Carter",
Enfoque personalizado
Estamos comenzando a comprender que la interacción entre el sistema inmunológico y las células cancerosas es bastante compleja
Marco Gerlinger, oncólogo del Institute of Cancer Research de Londres
Gerlinger asegura, no obstante, que "el dilema al que nos enfrentamos ahora es que muchos tipos de tumor no se benefician de la inmunoterapia".
"Estamos invirtiendo un gran esfuerzo en investigación para comprender por qué algunos tipos de cáncer responden (a la inmunoterapia) y por que otros son resistentes, y si podemos reeducar al sistema inmunológico para atacar a estos últimos".
Según el oncólogo, algunos de los estudios que se están haciendo incluyen el desarrollo de vacunas personalizadas o de medicamentos para activar el sistema inmunológico y lograr que éste ataque las células del cáncer.
"Estamos comenzando a comprender que la interacción entre el sistema inmunológico y las células cancerosas es bastante compleja".
Y advirtió: "Es poco probable que el mismo método de inmunoterapia funcione para todos los pacientes, y podríamos necesitar un enfoque mucho más personalizado".
Y Charlotte Libov, experta en tratamientos contra el cáncer y autora del libro Cancer Survival Guide ("Guía para sobrevivir al cáncer"), asegura que, a pesar del "inusual éxito" del tratamiento en el expresidente Carter, "es demasiado temprano para determinar si este tipo de tratamientos, la inmunoterapia, funciona realmente, porque es muy nuevo".
Aunque reconoce que "la buena noticia es que el anuncio de Carter ofrece esperanza a los enfermos de cáncer, especialmente teniendo en cuenta la edad del expresidente".


FUENTE: bbc.com

lunes, 4 de enero de 2016

2015: Más pasos de gigante para vencer al cáncer


Estos son solo algunos ejemplos de la batalla que la ciencia libra contra el cáncer, seleccionados por EFEsalud, y en muchos de ellos participan grupos de investigación españoles:

Inmunoterapia

Activar o quitar los frenos del sistema inmunológico para que combata a las células cancerígenas ya es una realidad en cánceres como el melanoma o los de la sangre. Pero cada año la precisión en los tratamientos es mayor y, sobre todo, intentan llegar a nuevos tipos tumorales.

Y este es el caso del cáncer de pulmón, que hasta ahora se resistía a la inmunoterapia. Este año se han aprobado ya fármacos inmunomoduladores (nivolumab y pembrolizumab) contra el tumor de pulmón no microcítico, en el subtipo no escamoso, que se da en 2 de cada 3 casos de uno de los cánceres más mortales y frecuentes.

Una terapia inmunológica que ha demostrado aumentar supervivencia en los pacientes que ya han recibido quimioterapia. Además, se está estudiando su efecto en primera línea en lugar de la quimioterapia al ser tratamientos muy prometedores con unos efectos tóxicos diferentes.

La inmunoterapia también se investiga como opción para otros cánceres como el gástrico, el de hígado o el de colon. En este último, “se están investigando múltiples moléculas como pembrolizumab, tremelimumab, nivolumab, ipilimumab, urelumab y otros muchas; y para alguna de ellas tal vez debamos seleccionar mejor a los pacientes tratados, posiblemente los que presentan inestabilidad de microsatélites”, explica Aitana Calvo, secretaria científica de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).
Terapias dirigidas

Otra de las vías de investigación en auge es el hallazgo de nuevos anticuerpos monoclonales que se dirigen contra los antígenos o marcadores de la célula tumoral disminuyendo así el daño en las células sanas y los inhibidores de las vías de activación que inhiben la proliferación celular y permiten la muerte de las células dañadas impidiendo así que se multipliquen.

Así, este año se han presentado tres anticuerpos monoclonales en menos de un mes que han revolucionado el tratamiento contra el mieloma, un tipo de cáncer de médula ósea producido por una degeneración del ADN de las células plasmáticas para el que apenas había terapia farmacológica y que es prácticamente incurable.

También se han visto ensayos mes de diciembre en la reunión de la Sociedad Americana de Hematología (ASH por su siglas en inglés) relativos al inhibidor midostaurina, una esperanza contra la leucemia mieloide aguda, la más grave, después de una década sin nuevos fármacos, o el Estudio Green que prueba que el obinutuzumab combinado con quimioterapia que contribuye en la leucemia linfática crónica a eliminar gran parte de las células cancerosas.

Vacunas terapéuticas

Otras estrategias terapéuticas novedosas y prometedoras que se están investigando son las vacunas terapéuticas contra los antígenos tumorales, produciendo una respuesta inmune que permita reconocer y destruir las células tumorales, prevenir que el tumor vuelva a desarrollarse (gracias a la “memoria” del sistema inmune) o eliminar los restos de células tras otros tratamientos.

Otras áreas de investigación importantes serían los tratamientos con virus oncolíticos, que infectan preferentemente las células tumorales ya sea de forma natural o mediante modificaciones producidas en el laboratorio para que se dirijan contra antígenos específicos del tumor como el EGFR o el HER-2, multiplicándose en el interior de la célula tumoral y ocasionando su destrucción.

Terapia génica

Otro tipo de terapias que se encuentran todavía en fase de experimentación sería la terapia génica que trata de introducir material genético en células vivas mediante virus, liposomas o nanopartículas.

Mediante estos tratamientos se intenta destruir las células tumorales, impedir su crecimiento, intensificar la reacción inmunitaria del paciente al cáncer o hacerlas más sensibles a los efectos de otros tratamientos.
Se cultivan los llamados linfocitos T citotóxicos que han invadido el tumor de un paciente, se identifican los que tienen mayor actividad antitumoral en el laboratorio, se modifican si es preciso, se cultivan y se infunden de nuevo en el paciente. Este tipo de terapias se estudió primero en melanoma, pero actualmente se está investigando en todo tipo de tumores sólidos y hematológicos.

Diagnóstico

Encontrar nuevas vías de diagnóstico que faciliten la detección precoz del cáncer es otro de los objetivos de la ciencia. Y una de ellas es la biopsia líquida que a través de una extracción de sangre permite identificar mutaciones para aportar información sobre el pronóstico.

“Es una técnica mínimamente invasiva -apunta la doctora- que proporciona información sobre cómo evoluciona el tumor en el paciente, cómo se hace resistente a los distintos tratamientos, permitiendo además el diagnóstico precoz de la recidiva”.
“Actualmente existen muchos estudios en marcha sobre la biopsia líquida para cáncer de colon y de recto, mama y otros”, apunta Aitana Calvo, oncóloga en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid.

Y, en este campo, este año ha destacado la técnica desarrollada por científicos del Vall d’Hebron Instituto de Oncología de Barcelona que, a través de una punción lumbar, analiza el ADN circulante en el líquido cefalorraquídeo lo que permite diagnosticar, pronosticar y afinar en el tratamiento de los tumores cerebrales sin necesidad de realizar una biopsia de tejido cerebral.

Clasificación genética

Actualmente existen distintos grupos nacionales e internacionales que están trabajando en la clasificación molecular de los distintos tipos de tumores como el cáncer colorrectal para conocer los subtipos según sus características genéticas, lo que permitiría abordarlo de forma personalizada como ya ocurre con el cáncer de mama.

“Cada vez somos más conscientes de que el cáncer de colon, el cáncer de pulmón o los distintos tipos de tumores no son una única enfermedad, sino distintas enfermedades más o menos agresivas y que responden de modo diferente a los distintos tratamientos”, señala la especialista.

Además, científicos del Consorcio Español del Genoma de la Leucemia Linfática Crónica (LLC), han establecido el catálogo genético de esta enfermedad que identifica 60 genes claves cuyas mutaciones provocan el desarrollo del tumor y, por primera vez, incluye también como causa de esta leucemia mutaciones en zonas del lado oscuro del genoma o ADN basura, una región que cada vez más, en contra de lo pensado hace años, se muestra útil para entender el genoma humano. Los resultados se publicaron en la revista Nature.

Metástasis

Otro de los hitos del 2015 en el campo de la investigación básica también cuenta con participación española. Un equipo integrado por investigadores del Centro Nacional de Investigación Oncológica (CNIO) de España, del Weill Cornell Medical College y del Memorial Sloan Kettering Cancer Center ha desvelado los mecanismos por los que los tumores eligen a qué ógano dirigen la metástasis y preparan el terreno.

El estudio, publicado en Nature, corrobora la existencia de los exosomas, una pieza clave en el proceso de la metástasis. Los investigadores recopilaron indicios de que los tumores lanzan millones de vesículas cargadas con proteínas y material genético, llamadas exosomas, que actúan como avanzadilla del tumor y cuya misión es conseguir que los órganos de destino estén preparados para acoger las células tumorales.

Así, los exosomas provocan en el órgano de destino la respuesta molecular necesaria -inflamación, vascularización… – para acoger las células tumorales. Cuando éstas llegan al órgano, el entorno es perfecto para proliferar.


FUENTE: EFE Salud

lunes, 9 de noviembre de 2015

Primer ensayo con inmunoterapia en el tumor cerebral más agresivo


El glioblastoma multiforme es considerado el tumor cerebral más agresivo y es que, pese a que se logre extirpar con éxito en la cirugía, la mayor parte de los pacientes acaba sufriendo una recaída en poco tiempo. Para tratar de frenar ese curso natura de la enfermedad, 29 pacientes españoles van a iniciar en la Clínica Universidad de Navarra un ensayo clínico con un fármaco que ya se está administrando con éxito en casos de melanoma.

Por primera vez, este ensayo clínico va a tratar este agresivo cáncer cerebral con un fármaco inmunoterápico, que trata de 'emplear' las propias defensas del organismo para que sean ellas las que ataquen a las células tumorales. Nivolumab, que así se llama el medicamento, ya está autorizado para pacientes con cáncer de piel y para ciertos tipos de cáncer de pulmón.

Como explica a EL MUNDO el doctor Ignacio Melero, codirector del Servicio de Inmunología e Inmunoterapia de la clínica navarra e investigador principal de este ensayo, los primeros resultados se esperan en el plazo de "año o año y medio".

Como él mismo explica, el glioblastoma multiforme es el cáncer cerebral más frecuente y más agresivo (afecta a seis de cada 100.000 personas al año en España). "Incluso con las mejores técnicas quirúrgicas, guiadas mediante fluorescencia, sabemos que siempre quedan células tumorales ocultas más allá de los visible, porque éste es un tumor que infiltra de una manera muy particular el tejido cerebral", explica telefónicamente desde Pamplona.

En la actualidad, administrar radio y quimioterapia después de la cirugía logra retrasar unos meses esa inevitable recaída.

Lo que el nuevo ensayo con 29 pacientes tratará de demostrar es si administrando además la inmunoterapia, antes y después de la cirugía, se logra mejorar el mal pronóstico de estos pacientes. Concretamente, prosigue Melero, se administrará nivolumab (del laboratorio Bristol Myers) en pacientes recién diagnosticados (antes y después de pasar por el quirófano), así como en pacientes que ya fueron operados pero que han recaído y vuelven a ser candidatos a cirugía.

Aunque existen varios ensayos clínicos en el mundo con distintos tipos de inmuinoterapia para hacer frente a los tumores cerebrales, éste es el primero que se lleva a cabo con este fármaco ya autorizado. El hecho de que los 29 pacientes vayan a ser operados y tratados en la Clínica de Navarra, explica Melero, responde al hecho de que es importante homogeneizar la cirugía lo máximo posible, en un tumor cuyo pronóstico está muy ligado a la capacidad del cirujano de extirpar inicialmente la mayor cantidad de tumor visible posible.

Nivolumab ha sido uno de los primeros fármacos inmunoterápicos en llegar al mercado, con prometedores resultados en pacientes con melanoma, cáncer de pulmón y de riñón. Su mecanismo de acción consiste en 'desbloquear' los frenos que el tumor ha sido capaz de imponer al sistema inmune para que las células defensivas no ataquen a las tumorales. "Es como si [el medicamento] no dejase que el cáncer pise el pedal de freno", explica.


FUENTE: El Mundo

miércoles, 28 de octubre de 2015

La inmunoterapia está revolucionando el tratamiento del cáncer


«La inmunoterapia está revolucionando el tratamiento del cáncer», subraya el doctor Ignacio Melero, especialista en Inmunología e Inmunoterapia de la Clínica Universidad de Navarra y del Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA), ambas entidades integradas en el Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra (IDISNA). Melero es el coordinador del Simposio Internacional sobre Inmunoterapia: «Anticuerpos monoclonales inmunoestimulantes e inmunomodulación: recogiendo al fin la cosecha» que reunirá desde el 18 de octubre hasta el martes 20 a los máximos expertos científicos del mundo.

«El uso de la inmunoterapia en la lucha contra el cáncer es uno de los eventos más importantes que han ocurrido en muchos años», considera el especialista. El doctor Melero apoya su rotunda afirmación en los últimos resultados obtenidos en ensayos clínicos desarrollados en la Clínica y el CIMA y otros centros internacionales, especialmente en pacientes con melanoma metastásico, enfermedad en la que la inmunoterapia ha obtenido a día de hoy sus mejores resultados. Según las últimas evidencias científicas –afirma el experto- «más del 50% de los pacientes con melanoma metastásico tratados con un determinado fármaco inmunoterápico (anticuerpo monoclonal) siguen vivos y sin empeoramiento de la enfermedad dos años después del inicio del tratamiento». Se trata de un avance de especial relevancia, ya que hasta ahora los pacientes con esta enfermedad no superaban los pocos meses de vida.

La inmunoterapia consiste en la utilización de tratamientos farmacológicos que estimulan el sistema inmunológico del paciente para que reconozca y destruya las células tumorales de un modo más eficaz.

Líneas de investigación
Existen ya otras tipologías de tumor en los que esta línea terapéutica está cosechando ya buenos resultados. «Tras el melanoma podemos destacar el cáncer de pulmón no microcítico que presenta entre un 15 y un 30% de supervivencia a los 18 meses de empezar la inmunoterapia», detalla el Dr. José Luis Pérez Gracia, oncólogo y co director de la Unidad Central de Ensayos Clínicos de la Clínica Universidad de Navarra.

«Se sabe, -apunta el especialista- que la inmunoterapia mejora los resultados en diferentes tipos de cáncer». Si bien todavía existen lagunas respecto a la razón por la cual funciona en unos pacientes pero no en otros. Y esta es una de las cuestiones que los expertos someterán a análisis y debate.

En esta línea, el Programa de Inmunología e Inmunoterapia del CIMA, lleva años trabajando en el desarrollo de varias líneas de investigación en torno a la inmunoterapia. «Nuestros laboratorios investigan en tres grandes líneas», asegura Juan José Lasarte, del CIMA, «en el desarrollo de vacunas, la inmunomodulación y la terapia celular adaptativa».

La investigación preclínica que se realiza en el CIMA desarrolla anticuerpos «inhibidores que bloquean el freno del sistema inmunológico ante la presencia de una célula de cáncer», afirma Lasarte.


FUENTE: ABC

jueves, 10 de septiembre de 2015

Inmunoterapia, nueva vía para eliminar el cáncer


Un grupo de especialistas en cáncer presentó una investigación sobre inmunoterapia para tratar esta patología. La nueva tendencia médica trabaja a través de la modulación del sistema inmunológico y tiene el objetivo de crear anticuerpos específicos que eliminen de manera natural las células cancerígenas.

La meta de la inmunoterapia es que el organismo reconozca la existencia de elementos nocivos para la salud y de ese modo permita la activación de células T, las cuales son parte del sistema inmunitario y se originan a partir de células madre de la médula ósea, su función es proteger el cuerpo de las infecciones, al atacar a las células enfermas.

Cuando existe la presencia del cáncer, las células T se desactivan y el sistema inmune trabaja de manera ineficiente, porque no se adapta a la enfermedad, reconoce a las células cancerígenas como inofensivas y por consiguiente no las elimina. Los especialistas descubrieron que al inhibir la interacción del organismo con un anticuerpo llamado PD-L1 soluciona el problema.

El medicamento avelumab, surgido de la investigación, logró evitar la desactivación de las células T, sin embargo, aún se encuentra en fase 3 de estudios y ya se han identificado ciertas limitaciones para distintos tipos de pacientes, como los diabéticos que por cuestiones propias de la enfermedad que involucran el hígado, no podrían utilizar esta opción terapéutica. Igualmente las personas con vitíligo deben evitar este producto, debido a que al modificar el sistema inmune, éste reconocería la piel manchada como células cancerígenas y las destruiría.

En el marco de la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO, por sus siglas en inglés), el doctor Mace Rotherberg, vicepresidente de desarrollo clínico y jefe médico de oncología de Pfizer, comentó que en el campo de la inmuno-oncología este procedimiento ofrece una gran oportunidad para desarrollar nuevas terapias y cambiar la manera en que actualmente se trata el cáncer.

Por su parte, el doctor italiano Luciano Rossetti, líder de investigación y desarrollo de la biofarmacéutica de Merk KGaA (compañía alemana aliada con Pfizer para la elaboración de este fármaco), comentó que con la terapia de inhibidores del PD-L1 se podrán tratar y curar diferentes tipos de cáncer. “El medicamento representa una nueva vía para curar los tumores, de una forma menos invasiva y agresiva a diferencia de la radiación o quimioterapia”.

Para complementar el tema, durante las sesiones sobre inmunoterapia en ASCO, el doctor Dung T. Lee, profesor de oncología en el Centro de Cáncer Johns Hopkins Kimme de Baltimore (EU) aseguró que la inmunología abre la puerta para tratar diferentes tipos de cáncer, inclusive la metástasis en colon.

Asimismo, dijo, que cuando unas personas tienen un tumor, éste sufre miles de mutaciones e incrementa la dificultad de que el sistema inmunológico lo reconozca y lo elimine.

“El campo de la inmunoterapia dirigida se vuelve más interesante cada año, con las distintas investigaciones tienen por objetivo atacar cánceres para los que el tratamiento actual es ineficiente”, finalizó.


FUENTE: dicyt.com

lunes, 1 de junio de 2015

La inmunoterapia prepara el asalto al cáncer de pulmón

La inmunoterapia ha conseguido sus primeros éxitos contra el cáncer de pulmón. Este abordaje, consistente en activar el sistema inmunitario del paciente para que colabore en la lucha contra las células cancerosas, había fracasado hasta la fecha al intentar usarla en uno de los tumores más frecuentes y mortales, el de pulmón (más de 26.000 casos y de 21.000 muertes en España en 2012, según los datos de la Sociedad Española de Oncología Médica, SEOM). El avance es tan importante que el viernes mereció la primera sesión del Congreso de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO) que se celebra en Chicago.

Aunque el cáncer de pulmón sea el más frecuente de los tratados, en el congreso, al que EL PAÍS ha acudido invitado por Janssen, se ha resaltado también las expectativas que este abordaje abre para otros cánceres, como el de cabeza y cuello, colon e hígado. El nexo común entre todos ellos es un juego de dos proteínas, la PD-1 y la PDL-1, la primera en los linfocitos del sistema inmunitario y la segunda en las células tumorales. Y lo que hacen los fármacos que se han ensayado (el nivolumab, de BMS, y el pembrolizumab, de Merck), en líneas generales, es asegurarse de que la PDL-1 no oculta el cáncer a las defensas del paciente.

En el caso del cáncer de pulmón, el avance es especialmente importante porque, hasta ahora, se había resistido a la inmunoterapia. Se decía que era poco sensible a esos tratamientos, “pero lo que pasaba es que no teníamos el correcto”, dijo Luis Paz-Ares, del Hospital 12 de Octubre de Madrid, que ha participado en los ensayos y fue el encargado de exponer los avances conseguidos. De los distintos tipos de cáncer de pulmón, el trabajo de Paz-Ares se ha centrado en el denominado de células no pequeñas y no escamoso.

La complejidad del nombre es una prueba de que, según avanza el conocimiento, se van acotando más los tratamientos para darles una terapia que se denomina personalizada. La importancia de trabajar con este grupo –y con el de los tumores escamosos, cuyos resultados se presentaran el domingo- es que entre ambos representan el 85% de los cánceres de pulmón, precisamente aquellos que actualmente tienen peor pronóstico. De hecho, la eficacia del nivolumab, según el estudio CheckMate057, va en paralelo a la presencia de la proteína PD-1 en las células. Si, de media, la supervivencia de los pacientes pasa de los 9,4 a los 12,2 meses frente al tratamiento actual con docetaxel, en los que tienen una mayor expresión de la PD-1 pasa de 9,4 a 18, indica Paz-Ares.

En el caso del cáncer de hígado avanzado, con el mismo fármaco se consigue pasar de un 30% de supervivencia al año a un 62%, indico Anthony B. El-Khoueiry, de la Universidad del Sur de California, frente al tratamiento con sorafenib. En el cáncer de cabeza y cuello, el 56% experimenta una reducción del tumor, dijo Tanguy Sehwert, de la Universidad de Chicago. Incluso en los casos en que la eficacia es limitada, hay otro aspecto a tener en cuenta, apunta Paz-Ares: los efectos adversos, que son mucho menores con el nuevo medicamento –aunque los tiene-, lo que puede ser otro factor a considerar.

Esta relación entre la eficacia del fármaco y la existencia de ciertas proteínas lleva a postular a la PDL-1 como un biomarcador (una señal que se puede medir del estado del organismo). En este caso, no es como la proteína PSA en el cáncer de próstata porque no es un diagnóstico. Una medición de la PD-1 en las células cancerígenas puede servir también como predictor del comportamiento el tumor ante el tratamiento.

“Costaría menos de 100 euros” y evitaría gastar miles en darle un fármaco a alguien que no se va a beneficiar”, apunta Paz-Ares. La PD-1 –una de las proteínas estrella de la inmunoterapia actual- ve reforzado su papel cuando combina con otro proceso, el de “deficiencias en la reparación” del ADN. Este es clave para las células, ya que elimina los errores en el material genético que se producen cuando la célula se divide. En el caso del cáncer; la proliferación hace que estas mutaciones se acumulen. “Es como llenar a una célula de banderas rojas para que el sistema inmunitario las identifique”, explico Lynn Schuchter, vicepresidenta de ASCO. Cuando esto sucede, es fácil de ver, señaló Le Dung T., del Johns Hopkins. Y en este caso, el tratamiento con pembrolizumab del cáncer de colon, que es el que ha estudiado Dung, es más eficaz.

FUENTE: El País