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miércoles, 4 de mayo de 2016

Desarrollado un tejido de nanofibras para tratar las zonas operadas de cáncer

Investigadores del Hospital Sant Joan de Déu y de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), a través de la spin-off Cebiotex, han desarrollado un tejido de nanofibras biodegradable (reabsorbible por el organismo) para hacer tratamientos locales del cáncer.

El tejido, que se puede impregnar con fármacos antitumorales, sirve para que los cirujanos puedan recubrir, durante la intervención dirigida a extirpar el tumor, la zona operada para eliminar los restos tumorales que puedan haber quedado.

El producto ya está patentado por el Hospital Sant Joan de Déu y la UPC, y licenciado en Cebiotex, que tiene su sede en el Parque Científico de Barcelona (PCB).

Según ha explicado la UPC en un comunicado, este sistema de administración local del tratamiento antitumoral resulta menos tóxico y más efectivo que el habitual tratamiento de consolidación después de la cirugía, la radioterapia.

El objetivo final sería poder evitar los tratamientos de radioterapia y los efectos secundarios que conlleva.

El tratamiento consiste en la colocación de la membrana en el lecho quirúrgico después de la extracción del tumor, para que actúe directamente en la zona afectada y con altas concentraciones de fármaco.

Los investigadores han probado la eficacia de este nuevo sistema de administración del tratamiento antitumoral en animales y han iniciado los trámites para obtener la autorización de la Agencia Europa del Medicamento (EMA), y así poder iniciar las fases pre-clínica y clínica de su primer fármaco orientado al tratamiento de los Sarcomas de Tejidos Blandos (STS).

Para desarrollar el proyecto, en 2012 se constituyó Cebiotex, una empresa de base tecnológica surgida del InnotexCenter/INTEXTER de la UPC, participada por 58 inversores privados y el Hospital Sant Joan de Déu.

Uno de los cofundadores es Joan Bertran, un ingeniero textil que vivió muy de cerca la muerte de la hija de un amigo y propuso a los investigadores de la UPC y de Sant Joan de Déu trabajar en la creación de biomateriales que dieran una solución médica a los tumores.

El primer producto ha sido diseñado para tratar los sarcomas de tejidos blandos, pero en el futuro se desarrollarán nuevos biomateriales para tratar otros tumores infantiles y de adultos.

En los adultos se desarrollarán productos para el cáncer de colon, de mama, de ovario, de páncreas, y glioblastoma (tumor cerebral), y en niños las dianas serán cánceres como el neuroblastoma, glioblastoma, rabdomiosarcoma, osteosarcoma o el sarcoma de Ewing.

El cáncer es la enfermedad que causa más muertes infantiles en toda Europa: anualmente, mueren 300 menores de 14 años en España, y 3.000 en Europa.

Se estima que en todo el mundo se diagnostican 250.000 nuevos casos al año, 90.000 de los cuales no sobreviven.

Sin embargo, en los últimos 20 años, la Agencia de Alimentos y Medicamentos estadounidense sólo ha aprobado tres nuevos fármacos antitumorales para uso pediátrico, ya que por su baja frecuencia (en comparación con el cáncer en adultos) no suele recibir mucha atención por parte de la industria farmacéutica ni los fondos de inversión que aceleran el desarrollo de nuevos fármacos.

El pasado 15 de abril Cebiotex S.L. lanzó la segunda ronda de financiación puente de 300.000 euros orientada a inversores privados que quieran adquirir participaciones en la empresa, a través de la plataforma europea de crowdfunding en biotecnología CapitalCell (http://www.capitalcell.net/), que recientemente ha sido acreditada por la Generalitat como entidad de financiación alternativa.


FUENTE: El Periódico de Aragón

jueves, 8 de octubre de 2015

Nanotecnología para detectar cáncer

En los últimos seis años, el nanotecnólogo mexicano Víctor Serdio ha desarrollado un sensor que permite ubicar proteínas relacionadas con el cáncer de manera individual, lo que acelera y brinda un diagnóstico de la enfermedad de forma más certera.

El nanotecnólogo mexicano Víctor Serdio asegura haber dado un paso importante en la detección de una de las enfermedades más mortales a nivel mundial: el cáncer.

“En los últimos seis años desarrollé una tecnología para crear nanoestructuras muy simples con la capacidad de producirse en masa. Busqué alguna aplicación para la que pueda servir esta tecnología de nanofabricación. Y es ahí donde vino la idea de utilizar estas técnicas para biosensores que permitan detectar moléculas pequeñas”, señaló Serdio en entrevista.

El sensor fabricado por Serdio, quien actualmente se encuentra llevando a cabo su investigación en el Instituto Tecnológico de Tokio, permite ubicar proteínas relacionadas con el cáncer de manera individual, lo que acelera y brinda un diagnóstico de la enfermedad de forma más certera.

Los biosensores que componen al chip están fabricados para detectar la proteína ErbB2, asociada al cáncer de mama, sin embargo entre más biosensores se añadan al chip, se podría identificar una mayor cantidad de proteínas.

El objetivo de Serdio es llevar esta tecnología al usuario final, a través de un dispositivo similar a los que ya existen en el mercado para medir la glucosa de las personas con diabetes.

El investigador mexicano dijo que su desarrollo, a diferencia de los competidores, que aplican el mismo principio para detectar dichas moléculas, está muy avanzado, pues mientras su competencia necesita varias proteínas, apenas puede detectar algunas variaciones eléctricas, cuando en su caso, con una sola proteína se puede detectar la alteración.

“Los sensores son capaces de detectar lo que pasa con sólo una proteína. Esa es nuestra principal ventaja”, dijo Serdio
El especialista refirió que los sistemas de detección de proteínas y otros procesos, como radiografías, sólo dan pistas de la probabilidad de padecer cáncer.

Sobre la certeza de su desarrollo, Serdio prefirió no dar un porcentaje pues dijo que se encuentra en una etapa temprana de investigación, aunque aseguró que es más certero que los procesos actuales.

En las pruebas realizadas por el científico mexicano se logró tener resultados satisfactorios, sin embargo, reconoció que las pruebas se han hecho con muestras refinadas de sangre y el objetivo es que con una gota de sangre sin previo tratamiento se detecte el cáncer.
“Si pones una gota de sangre sobre el sensor, la certeza es un poco más baja, por eso es que queremos implementar un pequeño sistema microfluídico para tratar la muestra, antes de ponerla a interactuar con los sensores”, señaló.

Serdio y un socio se encuentran en pláticas para cerrar una ronda de financiamiento por alrededor de 1 o 2 millones de dólares que serían destinados a contratar a más personas y acelerar la investigación.
En una serie A, el mexicano buscaría recursos por 20 millones de dólares para llevar su desarrollo a una etapa comercial.

“Por el potencial de nuestro desarrollo no tenemos problemas por los recursos. Prevemos que el chip sea comercializado para el 2017”, estimó.


FUENTE: elfinanciero.com

jueves, 3 de septiembre de 2015

Un nanodispositivo actuará en tratamientos contra el cáncer


Investigadores del Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón (ICMA) han desarrollado un nanodispositivo que funciona, a la vez, como calentador y termómetro y se puede aplicar en tratamientos contra el cáncer. El dispositivo, de tamaño nanométrico y 2.000 veces más pequeño que el grosor de un pelo, puede introducirse en el interior de una célula y es capaz de controlar la temperatura de manera instantánea y sin contacto.
Según informó el centro de investigación en un comunicado, el funcionamiento de este nanodispositivo es similar al de las ollas de cocina de inducción, ya que se calienta a distancia al aplicarle un campo magnético. Además supone un gran avance en la terapia de hipertermia magnética utilizada en el tratamiento contra el cáncer.
Esta consiste en conseguir el debilitamiento o la muerte de células cancerosas mediante la aplicación de calor. Según ICMA, esta técnica es el cuarto tratamiento más importante contra el cáncer y su desarrollo ha unido a químicos, físicos, médicos, o ingenieros.
Para poder actuar como termómetro, el nanoobjeto cuenta con dos sustancias luminiscentes: una, cuya emisión de luz no depende de la temperatura, y otra que sí está en función de la temperatura.

CONOCER LA TEMPERATURA

De esta forma, si se mide con un microscopio la luz emitida por cada una de estas sustancias y las relacionamos, se puede conocer la temperatura absoluta en un punto de la célula, que puede ser tan pequeño como permita la resolución de la cámara y los aumentos del objetivo. Según informó el instituto, en la actualidad se pretende calentar el nanoobjeto utilizando el campo magnético generado por una pequeña bovina acoplada al microscopio mientras se mide a tiempo real como aumenta su temperatura.
Además, el dispositivo permite estudiar con detalle, en la escala nanométrica, cómo se transmite el calor de una fuente con calor al medio que lo rodea. Esta investigación está demostrando que cada vez que se acerca a la nano escala las propiedades físicas son distintas de las que se observan en objetos de tamaño más grandes, lo que también se está observando con la conducción de calor.
El Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón ha trabajado en este proyecto junto con la Universidad de Averio y la Universidad de Toulouse. El centro aragonés es un referente internacional por sus estudios y proyectos y sus metodologías de trabajo cuentan con un gran reconocimiento internacional.


FUENTE: El Periódico de Aragón

miércoles, 27 de mayo de 2015

Nanomedicina contra el cáncer


Es una de las 50 mujeres más influyentes y poderosas según Forbes Israel

Su trabajo se centra en investigar fármacos alternativos a la quimioterapia convencional que ataquen exclusivamente al tumor

Nacida en Israel y criada en Venezuela, aunque con toda su carrera empezada y construida en el país de origen. El historial académico de Ronit Satchi-Fainaro es amplio e internacional; especializada en farmacia y farmacología en Jerusalén, doctorado en química de polímeros -básicamente química centrada en cáncer- en la Universidad de Londres, post-doctorado en Harvard Medical School y jefa de departamento de Fisiología y Farmacología en Tel-Aviv. Ahora, su país puede estar orgullosa de ella: ha sido nombrada una de las 50 mujeres más poderosas e influyentes según Forbes Israel. Esta categorización se debe a su concienzudo trabajo buscando nuevos fármacos para el tratamiento del cáncer, mediante el innovador uso de la nanotecnología.
A grandes rasgos, el trabajo en su laboratorio combina distintas disciplinas -química, biología, medicina e ingeniería- para desarrollar tratamientos alternativos a la quimioterapia; fármacos que se dirigen exclusivamente al tumor para evitar o, directamente, eliminar los efectos secundarios de este tratamiento. «Si nos fijamos, todos estos fármacos matan maravillosamente al tumor si éste está aislado», explica la científica, «pero cuando se lo damos al paciente, también matan al resto del cuerpo». Es por eso que los médicos están muy limitados en cuanto a la dosis que pueden recetar al paciente. Y, consecuentemente, por lo que la nanomedicina deviene imprescindible.
El problema reside en que la quimioterapia convencional está desarrollada para atacar a las células que se dividen rápido, que serían, entre otras, las cancerígenas. Sin embargo, la quimioterapia no sabe distinguir entre aquellas otras sanas y las dañinas. El tratamiento, además, es muy tóxico. Es por eso que se suelen hacer parones en su suministro. «El problema», insiste la científica, «es que en este periodo libre de fármacos, no sólo se recupera el cuerpo, sino que también se recupera el tumor». Así, la focalización aparece como algo imprescindible. Y la nanomedicina, o, más bien, los fármacos desarrollados mediante nanomedicina, también: «son más selectivos, más específicos, se pueden subministrar en dosis mucho menores y en un ambiente mucho más seguro, porque no atacan a los órganos sanos», reitera Satchi-Fainaro.


Aunque parezca claro que tenemos delante un avance sin igual, como todo, tiene grandes ausencias. En primer lugar, equipos suficientemente potentes -con la gran cantidad de dinero invertido que ello supone- y profesionales preparados para ello. En segundo, la traducción en algo clínico. «Esto es nanomedicina, no hablamos de electrones, hablamos de algo que debería convertirse en un medicamento», explica Satchi-Fainaro. Y, cómo no, convencer a la industria de que es algo que funciona. Se enorgullece, en esta línea, de iniciativas como el Instituto de Bioingeniería de Cataluña, donde la susodicha expuso parte de su trabajo -dentro del simposio organizado con la Universidad de Tel Aviv, con el apoyo de la AGAUR- . Considera que es una suerte que instituciones como éstas creyeran que el tema era importante como para invertir en él. Y dice, muy segura, que «probablemente veamos los frutos de toda este investigación en los próximos cinco años».
De lo que no habla tan segura -o de lo que casi ni preferiría hablar- es de su estatus de mujer poderosa e influyente en Israel. Para ella, y para sus compañeros de profesión, el éxito en su carrera se mide en la cantidad de trabajos publicados o las veces que éste ha sido citado en otras investigaciones. Para su madre -mujer de negocios-, o para su marido -abogado- el nombramiento es algo extraordinario. Para ella, algo gracioso. «Todo el mundo puede hacer lo que yo hago, sólo es necesario querer hacerlo» explica Ronit Satchi-Fainaro, «y amar lo que haces». Y ella, con gran sonrisa y efusividad al explicar el transcurso de su carrera y sus descubrimientos, lo ama.
FUENTE: El Mundo