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martes, 21 de junio de 2016

Usan “microburbujas” para llevar la quimioterapia al cerebro

Uno de los grandes problemas para llevar medicación directamente al cerebro está a punto de ser solucionado.

Ese “problema” se llama barrera o membrana hematoencefálica, una suerte de muralla biológica que impide que sustancias demasiado grandes logren llegar a nuestro órgano pensante, incluidos muchos de los fármacos que usamos actualmente (como la quimioterapia). Esto es bueno y malo a la vez, pues protege a nuestro cerebro de toxinas cerebrales, pero impide que podamos tratarlo de algunas enfermedades.

Ahora, gracias a un grupo de investigadores franceses, cuyo trabajo se ha publicado en Science Translational Medicine, es posible que el problema con el tratamiento de tumores cerebrales pueda solucionarse gracias a microburbujas de quimioterapia.

Microburbujas de quimioterapia, ¿la solución contra el cáncer cerebral?

Aunque se probó un método similar con el Parkinson, usando “burbujas celulares” para llegar medicación directamente a las neuronas y que no fuesen reconocidas como toxinas por la barrera hematoencefálica, esta vez el método es un poco distinto. No se mandarán microburbujas de quimioterapia directamente al cerebro, sino que dichas microburbujas servirán para abrir temporalmente la barrera y dejar pasar grandes dosis de fármacos.

Si los resultados de la investigación son positivos, los tumores cerebrales no serían el único objetivo de esta nueva forma de tratamiento, ya que las enfermedades neuronales como el Alzheimer, el Parkinson o incluso las secuelas de los ictus podrían recibir tratamiento gracias a este novedoso método.

¿Cómo funcionan las microburbujas de quimioterapia?

El procedimiento de estas microburbujas es un poco complejo. En primer lugar se inyectarían pequeñas burbujas de gas en la sangre envueltas por un revestimiento natural. Tan solo duran 4 minutos pero, a la vez, se aplicaría un ultrasonido directamente en un área específica del cerebro. Esto haría que las burbujas vibrasen, abriendo la barrera hematoencefálica. De momento tan solo se ha probado en 15 voluntarios afectos de un tumor llamado glioblastoma cerebral

Durante los ensayos clínicos se está usando un dispositivo llamado SonoCloud implantado dentro del cráneo de los voluntarios, haciendo la técnica más precisa, junto al uso de un medicamento quimioterápico llamado carboplatino. Con tan solo 2 minutos de uso el dispositivo consigue hacer llegar el medicamento al cerebro.

Según los primeros resultados, tras un máximo de seis tratamientos de este estilo al mes, la resonancia magnética indicaba que la cantidad de quimioterapia era cinco veces mayor en el cerebro que usando los tratamientos habituales. De momento es complicado saber los efectos de este novedoso tratamiento a largo plazo, y evidentemente será necesaria más investigación al respecto durante muchos años, con un mayor número de pacientes, para poder asegurarnos una eficacia y seguridad.


FUENTE: www.omicrono.com/

lunes, 6 de junio de 2016

Doble trasplante de células madre evita que progrese neuroblastoma infantil

Un doble trasplante de células madre del paciente, junto a quimioterapia, logra que sigan con vida y libre de enfermedad, tres años después de tratamiento, la mayoría de los niños con neuroblastoma, un cáncer cerebral infantil de alto riesgo.

Este es el resultado de un estudio del Consorcio de Oncología Infantil de Estados Unidos seleccionado para su presentación hoy en la sesión plenaria del congreso de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO, por sus siglas en inglés), que se celebra en Chicago hasta el 7 de junio con más de 35.000 especialistas en cáncer.

Además del estudio del neuroblastoma, otros tres trabajos sobre avances en mieloma, glioblastoma y cáncer de mama han sido seleccionados para su presentación en la sesión plenaria entre más de 5.000 registrados en esta 52 edición.

Aunque el neuroblastoma es un cáncer poco común en general, con sólo 700 nuevos diagnósticos por año en Estados Unidos, es el segundo tumor sólido más común en los niños y aparece con más frecuencia en menores de seis años.

Menos de 50% de los niños con neuroblastoma de alto riesgo sobrevive cinco o más años después del diagnóstico.

El estudio en fase III presentado hoy en rueda de prensa previa a la sesión plenaria refleja que, a los tres años de tratamiento, el 61,4% de los pacientes que recibieron un trasplante doble estaban vivos y libres de cáncer, en comparación con el 48,4% de los que recibieron un trasplante simple.

El 88% de los niños, con una media de tres años, tenían enfermedad en estadio cuatro, avanzado, y el 38,2% tienen una anormalidad genética de alto riesgo de tumores denominada amplificación de MYCN.

Los efectos secundarios fueron similares entre el trasplante simple y doble. "Aún así, este es un enfoque más agresivo y tendrá que ser seguido de cerca para observar los efectos secundarios a largo plazo en estos niños", explicó Stephen P. Hunger, especialista en cánceres pediátricos.

Otro de los trabajos de la sesión plenaria se refiere a resultados iniciales de un estudio de fase III que mostró que el fármaco de inmunoterapia daratumumab (combinado con un inhibidor y quimioterapia) redujo el riesgo de progresión de cáncer en un 70% en mieloma múltiple refractario.

Daratumumab, el primer anticuerpo monoclonal aprobado para el mieloma múltiple, se dirige a una proteína en la superficie de las células cancerosas llamado CD-38.

El mieloma es un cáncer de las células plasmáticas, las que producen anticuerpos para combatir las infecciones. Es poco común y 114.250 personas fueron diagnosticadas en todo el mundo en 2012.

Respecto al glioblastoma, se trata de un tratamiento con quimiorradiación (dosis de temozolomida durante la radiación de corta duración) que redujo en un 33% el riesgo de muerte en los ancianos con este cáncer.

El glioblastoma es el tumor cerebral primario más común en los adultos y se encuentra entre las cinco primeras causas de muerte por cáncer. La edad media de diagnóstico es de 64 años.

El último de los trabajos destacados en ASCO se refiere a un ensayo clínico que refleja que la ampliación del tratamiento con letrozol de cinco a diez años para mujeres postmenopáusicas con cáncer de mama hormonodependiente temprano reduce un 34% el riesgo de recaída.

FUENTE: La Vanguardia

miércoles, 23 de marzo de 2016

Un ensayo clínico probará una nueva terapia contra el tumor cerebral más agresivo en progresión

Especialistas de la Clínica Universidad de Navarra han iniciado un ensayo clínico para probar la eficacia de un tratamiento combinado, dirigido a pacientes con el tumor cerebral más agresivo (glioblastoma) en progresión. La nueva terapia consiste en administrar al paciente, por vía intravenosa, un anticuerpo al que se le ha añadido un agente quimioterápico.

El anticuerpo se dirige contra las células tumorales que presentan una alteración molecular en el factor EGFR, que aproximadamente se manifiesta en la mitad de los casos de glioblastoma, según revela el doctor Jaime Gállego Pérez de Larraya, neurólogo de la Clínica Universidad de Navarra y coordinador del Área de Tumores Cerebrales del centro hospitalario.

El ensayo está impulsado por el grupo cooperativo de la EORTC (Organización Europea para la Investigación y el Tratamiento del Cáncer o European Organization for Research and Treatment of Cancer). En el trabajo participan numerosos centros europeos y un total de cuatro españoles, entre los que figura la Clínica.

Según estudios epidemiológicos, el glioblastoma tiene un impacto muy elevado en la mortalidad, con una incidencia anual entorno a 5 personas afectadas por este tumor de cada 100.000.

"El nuevo tratamiento es muy interesante -valora el neurólogo-, ya que consiste en administrar anticuerpos monoclonales que dirigen su acción contra las células tumorales con una alteración en el receptor EGFR". Hasta la fecha, se han desarrollado numerosos ensayos clínicos con anticuerpos "dirigidos contra este amplificador o receptor de factor de crecimiento epidérmico, pero ninguno ha dado un resultado eficaz", apunta el especialista.

En esta ocasión, se ha optado por una nueva vía terapéutica que tiene sus primeros antecedentes en el tratamiento del cáncer de mama. Según describe el doctor Gállego, lo que se va a hacer en este ensayo clínico es utilizar este mismo anticuerpo contra la alteración del EGFR. En este caso, se introduce la novedad de que el anticuerpo lleva asociado un agente quimioterápico (citotóxico). "De manera que, en el fondo, es como llevar selectivamente la quimioterapia a las células tumorales que presentan esta mutación genética pero sin lesionar ninguna célula sana", destaca.

El estudio es un ensayo clínico en fase II, de la EORTC, randomizado y dirigido a pacientes con glioblastoma en progresión.


FUENTE: La Vanguardia

jueves, 25 de febrero de 2016

El láser permite superar la barrera hematoencefálica para tratar los tumores cerebrales

El cerebro de los seres humanos está rodeado por una tupida capa de células endoteliales y gliales que, cual muralla, evita la entrada de las bacterias y los productos tóxicos. Una capa que, denominada ‘barrera hematoencefálica’, es tan eficaz que tampoco puede ser superada por la mayoría de los fármacos. Es el caso, entre otros, de muchos fármacos quimioterápicos, por lo que la eficacia de la barrera hematoencefálica puede acabar resultando contraproducente para los pacientes que desarrollan un tumor cerebral. Sin embargo, investigadores de la Universidad de Florida en Gainesville (EE.UU.) han desarrollado una nueva técnica que, basada en el láser, abre una ‘ventana temporal’ de más de seis semanas en esta barrera, lo que permite que los fármacos quimioterápicos puedan alcanzar el cerebro y, así, tratar los tumores cerebrales –entre otros, el glioblastoma, uno de los tumores más comunes y mortales del cerebro, con una supervivencia media que no excede de los 12-15 meses.

Como destaca David D. Tran, director de esta investigación publicada en la revista «PLOS ONE», «nuestro descubrimiento ofrece la posibilidad de que una gran cantidad de fármacos que eran ineficaces al no poder superar la barrera hematoencefálica puedan ser ahora utilizados en la lucha contra el glioblastoma».

Así, explica David Tran, «esperamos que nuestro hallazgo ayude a aumentar la supervivencia de los pacientes. Y es que a día de hoy contamos con varios fármacos que deberían ser eficaces en el tratamiento de los tumores cerebrales».

‘Freír’ el tumor

En el estudio, los investigadores observaron que la técnica de ‘ablación por láser guiada por imagen por resonancia magnética’, hasta ahora empleada únicamente para tratar de destruir directamente los tumores cerebrales, es capaz de abrir un espacio localizado en la barrera hematoencefálica.

Concretamente, el láser eleva la temperatura del área cerebral en la que es irradiado. De ahí que a día de hoy haya sido utilizado para ‘calentar’ –o más bien ‘freír’– las células tumorales cerebrales hasta que acaban muriendo. Sin embargo, esta irradiación tiene una segunda consecuencia: cuando las temperaturas no son excesivas, la barrera hematoencefálica que rodea el tumor se abre temporalmente sin que se dañen las neuronas del cerebro.

Por ello, los investigadores utilizaron la ablación por láser en 14 pacientes con glioblastoma en tratamiento con doxorrubicina, fármaco quimioterápico utilizado en diversos tipos de cáncer y que, por lo general, es incapaz de superar la barrera hematoencefálica.

Y el uso del láser, ¿mejoró el pronóstico de los pacientes? Pues como indica David Tran, «los resultados preliminares sugieren una posible mejora de la supervivencia cuando se administra la quimioterapia entre la cuarta y sexta semanas de apertura en la barrera hematoencefálica».

Ventana temporal

Es más; según los autores, la apertura de la barrera también podría facilitar la llegada al tumor de distintas células del sistema inmune. De hecho, como indica David Tran, «los primeros resultados sugieren que la ablación por láser podría ayudar al sistema inmune del organismo a atacar el tumor».

Sin embargo, como reconocen los propios autores, los resultados han sido alcanzados con una muestra de pacientes excesivamente pequeña. Sea como fuere, destaca el director de la investigación, «creemos que los resultados son suficientes para mostrar que la ablación por láser crea una apertura crucial en la barrera hematoencefálica. Además, estos son sólo los resultados iniciales de un estudio más grande en desarrollo en el que participan 40 pacientes».

Concretamente, los investigadores esperan terminar su estudio sobre la ablación por láser y el tratamiento con doxorrubicina en un plazo de 12 meses. Y para entonces, de confirmarse los resultados, «nos encontraremos en disposición de testar la efectividad de un gran número de fármacos», concluye David Tran.


FUENTE: ABC

lunes, 22 de febrero de 2016

Una alteración bioquímica, responsable de la resistencia de tumores cerebrales agresivos

Científicos de la Universidad Autónoma de Barcelona han identificado la alteración bioquímica y molecular que provoca la resistencia a la radioterapia y la quimioterapia en el glioblastoma, el tumor cerebral más agresivo. El hallazgo podría permitir, en un futuro, diseñar nuevas terapias más eficaces.
El glioblastoma es la manifestación más agresiva de los tumores cerebrales. Debido a la elevada capacidad invasiva y su crecimiento descontrolado infiltrativo, es un tumor especialmente difícil de tratar. Actualmente, el tratamiento establecido para los pacientes con estos tumores consiste en la combinación de cirugía (cuando es posible), radiación y quimioterapia.

Esta terapia combinada ha resultado ser parcialmente eficaz, aumentando la supervivencia global de los pacientes alrededor de 15 meses. Sin embargo, esta aproximación sigue siendo ineficaz para erradicar completamente las células malignas y, por desgracia, las recurrencias son otro de los hechos característicos de este cáncer.

Un equipo de investigadores del Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), junto con el Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge, la Universidad de Barcelona, ​​el Hospital Universitario de Bellvitge y el Instituto Catalán de Oncología, ha identificado una alteración molecular común en el glioblastoma.

Los científicos han observado que las células de este tipo de tumor albergan un defecto intrínseco común que consiste en una incapacidad para degradar su material genético durante la apoptosis, la forma más importante de muerte celular programada inducida por la radioterapia y por agentes quimioterapéuticos. Los resultados se publican en la revista Neuro-Oncology.

Este defecto está relacionado con una enzima: la endonucleasa activada por caspasas, DFF40 / CAD. Esta enzima, esencial para que la célula degrade su ADN durante la apoptosis, aparece disminuida y localizada de manera incorrecta dentro de las células tumorales en comparación con las no tumorales.
Los investigadores han observado que la sobreexpresión de la enzima permite a las células de glioblastoma degradar correctamente su contenido genómico, de acuerdo a lo que se espera de una muerte celular apoptótica.

La degradación del ADN durante la apoptosis es esencial para que la posterior eliminación de los restos celulares se produzca de forma correcta. De hecho, la falta de degradación y eliminación del material genético proveniente de células malignas podría acarrear consecuencias perjudiciales para el organismo, como el rebrote de nuevos procesos tumorales, a menudo más agresivos que el original.

Diseñar terapias más eficaces

A pesar de los esfuerzos realizados durante la última década, hasta ahora no se había encontrado ningún defecto genético ni bioquímico común en células de glioblastoma. El descubrimiento, los bajos niveles de expresión de la enzima endonucleasa DFF40 / CAD observados y la deficiencia para degradar y compactar de forma adecuada su material genético, constituyen un potencial marcador molecular en este tumor.

Además, el hecho de que esta alteración se haya observado en todos los casos estudiados hace pensar en su posible relevancia de cara a entender la agresividad de este cáncer. Los investigadores esperan que estos nuevos resultados ayuden a entender mejor lo que está pasando en el interior del tumor y, tal vez, permitan diseñar en un futuro nuevas terapias más eficaces para esta enfermedad letal.

Este hallazgo es el resultado de una estrecha colaboración entre la investigación básica y la clínica. El doctor Víctor J. Yuste, investigador del departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la UAB y del Instituto de Neurociencias de la UAB, ha liderado un equipo multidisciplinar de investigadores de investigación básica, neurooncólogos, patólogos y neurocirujanos del mismo la Instituto de Neurociencias, del Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED), del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge, la Universidad de Barcelona, ​​el Hospital Universitario de Bellvitge y el Instituto Catalán de Oncología.


FUENTE: Agencia SINC

jueves, 12 de noviembre de 2015

El talón de Aquiles del cáncer cerebral más inabordable

La posibilidad de administrar quimioterapia para tratar tumores cerebrales inabordables hasta la fecha ya es casi una realidad. Un equipo de investigadores del Centro Sunnybrook (Canadá) ha demostrado por vez primera que es posible atravesar la barrera hematoencefálica, la que restringe el acceso de sustancias al torrente sanguíneo cerebral, través de ultrasonidos y administrar un tratamirento quimioterápico a un paciente con un cáncer cerebral.

Cada individuo tiene una barrera hematoencefálica, una especie de barrera protectora hizo normalmente restringe el paso de sustancias del torrente sanguíneo en el cerebro que lo protege de las sustancias químicas tóxicas. De no existir, muchas sustancias nocivas llegarían al cerebro afectando su funcionamiento y tornando inviable al organismo.

Hata la fecha, la barrera hematoencefálica ha sido un importante obstáculo para administración de los tratamientos, comenta Todd Mainprize,, investigador principal del estudio y neurocirujano del Hurvitz Brain Sciences Program del Centro Sunnybrook. Y ahora, los investigadores han sido capaces de «abrirla temporalmente» para administrar la quimioterapia directamente en el tumor cerebral.

Microburbujas

¿Cómo? Tal y como explican en un comunicado los investigadores administraron en un primer momento el medicamento anticancerígeno; a continuación infundieron «diminutas burbujas microscópicas» en el torrente sanguíneo del paciente. Las microburbujas son mucho más pequeñas que los glóbulos rojos y alcanzan el torrente sanguíneo sin causar daño. Posteriormente los investigadores utilizaron una de técnica de ultrasonidos de resonancia magnética guiados de baja intensidad para dirigirse directamente a los vasos sanguíneos de la barrera hematoencefálica que rodea al tumor. De esta forma, las ondas emitidas repetidamente por los ultrasanidos comprimen y expanden las microburbujas, lo que provoca que la tupida malla celular que protege la barrera hematoencefálica se afloje y, en el momento en el que ‘baja la guardia’ y se abre es cuando el fármaco antitumoral se introduce y accede a las células cancerígenas que tiene como diana.

«Algunos de las terapias más prometedoras y novedosas para el tratamiento de tumores cerebrales malignos no son capaces de alcanzar las células tumorales debido a la barrera hematoencefálica», señala Mainprize. En su opinión, esta técnica «abrirá nuevas oportunidades para ofrecer tratamientos mucho más eficaces que los existentes».
Aunque se trata de un único caso, «su éxito de este caso es gratificante y supone una esperanza para muchos pacientes sin opciones de tratamiento», reconoce Kullervo Hynynen, del Instituto Sunnybrook.

Durante 8 años, ocho años, Bonny Hall mantuvo su cáncer cerebral controlado gracias a la medicación, pero desde hacía un año éste no cesaba de crecer y precisaba una terapia más agresiva. Sus médicos pidieron a la paciente 56 años de edad si quería ser la primera en el mundo en probar un tratamiento que admnistrar la quimioterapia a través de la barrera hematoencefálica. Y Bonny no lo dudó.

A las 24 horas del tratamiento los investigadores observaron con las técnicas de imagen que el cáncer se había reducido. Y lo comprobaron con el análisis de las biopsias del tumor al día siguiente. La quimioterapia había alcanzado zonas que hasta la fecha eran inaccesibles.

Los resultados abren una ‘nueva frontera’ en el tratamiento de los trastornos del cerebro, señalan los investigadores. Así, el éxito de esta investigación abre la posibilidad de la administrar terapias farmacológicas en las áreas del cerebro protegidas por la barrera hematoencefálica, desde los tumores cerebrales, pasando por la enfermedad de Alzheimer y algunos trastornos psiquiátricos.

Este caso, el primero de 10 participantes de este estudio, es la prueba de que la técnica es viable, segura y eficaz. Los demás pacientes ya están tienen programada su cirugía para extirpar las áreas inaccesibles de su tumor cerebral.


FUENTE: ABC

martes, 15 de septiembre de 2015

Logran matar células cancerígenas quitándoles la glucosa


El grupo del investigador riojano consigue que las células no tengan energía para dividirse y mejora los resultados del taxol, usado en la quimioterapia.

El punto de partida siempre tiene que ser el mismo: «Esto es un pequeño paso y para conseguir, por ejemplo, curar a un cinco por ciento más de pacientes, son necesarios cientos de pequeños pasitos». Esto es, que lo que el equipo del grupo de división celular y cáncer del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) que dirige el riojano Marcos Malumbres ha descubierto será una piedra más (quizá la primera de una nueva línea de estudio) de la lucha global contra la enfermedad. «Esto es una prueba de principio; una prueba de que esto funciona y de que puede ser usado», dice Malumbres.

¿En qué consiste el descubrimiento? El propio investigador alfareño apunta que tiene dos partes: una de ciencia básica y otra, más asumible para el común de los mortales, aplicada. Ambas giran en torno a las necesidades de glucosa de las células cancerígenas en el momento de su división.

Desde el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) explican que «las células del cáncer se vuelven adictas a la glucosa, que utilizan como fuente de energía para crecer y desarrollarse». Con ese concepto básico en mente, el equipo del riojano Malumbres fijó su hipótesis de partida: una falta de glucosa podría inducir la muerte de las células tumorales de manera específica. Y con esa idea ha estado trabajando, además del equipo del CNIO, los del Centro de Investigaciones Biológicas (CIB) de Madrid, del IRB de Barcelona y de las universidad Complutense de Madrid, de Santiago de Compostela y de Boston. El estudio lo acaba de publicar la prestigiosa revista Nature Cell Biology.

Y el resultado ha venido a confirmar la hipótesis de partida. Uno de los sellos característicos de las células cancerígenas es su capacidad de dividirse de manera incontrolada y casi ilimitada, recuerdan desde el CNIO. Explican que cuando la enfermedad es tratada con taxol -uno de los agentes quimioterapéuticos más frecuentes a la hora de luchar contra cánceres de mama, ovario, pulmón, vejiga, próstata o melanoma, entre otros- lo que se busca es frenar esa división celular y ese es el momento en el que dejar sin glucosa a las células puede convertirse en una de las claves para que la enfermedad remita y las células cancerosas mueran.

Desde el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas explican que cuando se está tratando con taxol un cáncer las células tumorales necesitan más glucosa, más energía para seguir dividiéndose por lo que si se evita la glicólisis -la conversión de la glucosa en energía- se refuerza la capacidad anticancerígena de los tratamientos, se mejora su capacidad de acabar con la enfermedad. «De alguna forma, sería como forzar la máquina a necesitar más glucosa y a la vez impedir que la utilicen; así, las células tumorales morirían de inanición al no poder obtener energía para hacer sus funciones vitales».

«Está demostrado que las células mueren. Combinando las drogas que se usan en clínica con inhibidores nuevos contra la glucosa que están en ensayos clínicos y que no se han usado hasta ahora porque no se había encontrado un escenario bien definido se consigue matar a las células», explica Malumbres.

El estudio desarrollado por el equipo del investigador alfareño se ha centrado en dos tipos concretos de cáncer, el de mama y el de pulmón. «Ahí es dónde hemos visto que funciona», dice Malumbres que explica que una vez que Nature Cell Biology publique el artículo que aborda su investigación «otros grupos de trabajo empezarán a trabajar y cada uno se centrará en un tipo de tumor».


FUENTE: larioja.com

jueves, 10 de septiembre de 2015

Científicos proponen el bloqueo energético de las células tumorales para mejorar las terapias contra el cáncer


Las células tumorales utilizan la glucosa como fuente de energía para crecer y desarrollarse. Un estudio con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado que el bloqueo de la glicólisis –mecanismo molecular que permite extraer la energía de la glucosa– influye en la división de las células tumorales. El trabajo, que se publica en la revista Nature Cell Biology, indica que este bloqueo podría ser efectivo para el tratamiento del cáncer en combinación con agentes quimioterapéuticos como el taxol.

Una de las características de las células cancerígenas es su capacidad para dividirse de manera incontrolada y casi ilimitada. Por eso, los científicos se plantearon en este estudio, dirigido por el investigador del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas Marcos Malumbres, la forma en que las células tumorales consiguen la energía para mantener su alto ritmo de división.

El CSIC ha colaborado mediante el estudio del metabolismo energético y la demostración de la importancia de la mitofagia, proceso celular que se encarga de la degradación y del reciclaje selectivo de las mitocondrias, en la supervivencia de las células cuando estas están detenidas en mitosis, es decir, el proceso de división celular en el que se reparte el material genético de la célula madre a las hijas.

La muerte de la célula tumoral por inanición

Para frenar la división de las células cancerígenas, una de las estrategias empleadas es la detención de la mitosis. Durante la mitosis, muchos procesos celulares están detenidos y, sin embargo, se produce un importante gasto energético. "Cuando se para la mitosis hay una pérdida rápida en la producción mitocondrial de energía. Y para superar esta situación de estrés, la célula pone en marcha estrategias para su supervivencia", apuntan los investigadores del CSIC Patricia Boya y Eduardo Rial, del Centro de Investigaciones Biológicas.

Con los tratamientos de quimioterapia que detienen la mitosis, como ocurre con el taxol, las células tumorales incrementan las necesidades de glucosa. El estudio señala que si se bloquea la glicólisis se potenciaría el efecto anticancerígeno de los fármacos, ya que las células cancerígenas morirían de inanición al no poder obtener energía para realizar sus funciones vitales.

Tomando como modelos células de cáncer de mama y ratones, los autores de trabajo han demostrado que si se utiliza una terapia combinada en la que se detenga la mitosis en las células y se ataquen los procesos que permiten su supervivencia, se aumentará notablemente la eficacia del tratamiento.

Junto al CSIC, en el estudio han participado el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, el Instituto de Investigación Biomédica Barcelona, la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Santiago de Compostela y la Universidad de Boston (EE. UU.).


FUENTE: ileón.com

Investigadores descubren una respuesta inmune contra el cáncer


Investigadores descubren un mecanismo que podría ser una respuesta contra el cáncer y supone un cambio importante en la comprensión de los mecanismos antitumorales e identifica un objetivo prometedor como diana farmacológica contra las células madre del cáncer colorrectal.

Un equipo de investigadores han descubierto un mecanismo para imitar un virus y desencadenar una respuesta inmune para luchar contra el cáncer como una infección.

"Al imitar un virus, se puede engañar al sistema inmunológico para que vea las células del cáncer como una infección que debe ser destruida", explica el investigador principal de este trabajo, Daniel De Carvalho, científico del Centro del Cáncer Princesa Margarita, en Canadá. Investigadores desencadenan una respuesta inmune contra el cáncer", explican los expertos.

"Nuestro trabajo demuestra que el mimetismo viral es una estrategia antitumoral viable", añade el también profesor asistente en el Departamento de Biofísica Médica de la Facultad de medicina de la Universidad de Toronto, Canadá.

El cáncer colorrectal reaparece en alrededor del 50% de los pacientes y se encuentra entre las tres primeras causas principales de muerte por cáncer.

En el laboratorio, estos expertos replicaron el cáncer colorrectal humano en experimentos preclínicos y emplearon análisis bioinformáticos para demostrar que una dosis baja del medicamento de quimioterapia decitabina se dirigió a las células madre del cáncer mediante la inducción de imitación viral.

Decitabina está aprobado por la agencia norteamericana del medicamento (FDA, por sus siglas en inglés) para el tratamiento de los síndromes mielodisplásicos y la leucemia y para su uso en ensayos clínicos para varios tipos de cánceres de tumores sólidos, incluyendo el colorrectal.


FUENTE: La Sexta

miércoles, 22 de julio de 2015

EL GRAFENO, UN NUEVO ALIADO EN LA LUCHA CONTRA EL CÁNCER


Investigadores del Departamento de Física de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNUD) están estudiando lo que ocurre cuando diferentes fármacos entran en contacto con el revestimiento de plata de los catéteres intravenosos que son utilizados en los tratamientos de quimioterapia, así como las reacciones de las medicinas usadas en este tipo de tratamientos con otras sustancias. Lo anterior lleva a estos investigadores a proponer que se use el grafeno para cubrir este tipo de instrumental.
Como informa la web especializada en ciencia «Eureka Alert», la capa de plata que recubre los catéteres es antibacteriana, ya que previene contra el crecimiento de estos microorganismos así como infecciones indeseadas durante el tratamiento.
El profesor asociado de Física en la NTNUD, Justin Wells, coordinador de este estudio, ha aclarado que la meta de su equipo es encontrar los potenciales problemas que pueden generarse en los catéteres intravenosos: “Una reacción entre la capa que cubre estos instrumentos y los fármacos era una posibilidad. En concreto, los medicamentos utilizados en la quimioterapia son sustancias activas por lo que no es difícil imaginar que estos medicamentos podrían reaccionar con la plata”.
Wells y sus estudiantes han utilizado una Espectroscopia de Fotoelectrones emitidos por Rayos X (XPS) para observar la superficie química de uno de los fármacos más usados en la quimioterapia, 5 - Fluorouracil (5-Fu), y su interacción con la capa de plata encontrada en el equipamiento.
A través de este instrumento en el laboratorio de sincrotrón MAX IV en Suecia, se encontró que la cubierta de plata descomponía los medicamentos. No sólo reduciendo el efecto del tratamiento de quimioterapia, sino también creando un fluoruro de hidrógeno, un gas que puede ser dañino para pacientes y el instrumental médico.
“Las reacciones entre los medicamentos de la quimioterapia y otras sustancias que entran en contacto con esta, hasta donde nosotros sabemos no habían sido investigadas antes”, ha subrayado Wells que añade que hasta el momento se pensaba que el fármaco llegaba al paciente intacto.

Grafeno, ¿el futuro?
El grupo de científicos liderado por el profesor asociaciado de Física en la NTNUD, Justin Wells, también ha examinado cómo los fármacos administrados durante un tratamiento de quimioterapia reaccionan ante el grafeno.
Un material que, en su opinión, es «una sustancia no reactiva y que en ocasiones es considerado como un material mágico que puede resolver cualquier problema. En todo caso, pensamos que sería una buena combinación con las medicinas usadas en estos tratamientos»
En todo caso, el Grafeno ya ha sido sugerido en numerosas ocasiones para recubrir el material médico, y de acuerdo con el equipo de Wells, es muy factible que crear finas capas de grafeno para este fin.


FUENTE: ABC

miércoles, 27 de mayo de 2015

Nanomedicina contra el cáncer


Es una de las 50 mujeres más influyentes y poderosas según Forbes Israel

Su trabajo se centra en investigar fármacos alternativos a la quimioterapia convencional que ataquen exclusivamente al tumor

Nacida en Israel y criada en Venezuela, aunque con toda su carrera empezada y construida en el país de origen. El historial académico de Ronit Satchi-Fainaro es amplio e internacional; especializada en farmacia y farmacología en Jerusalén, doctorado en química de polímeros -básicamente química centrada en cáncer- en la Universidad de Londres, post-doctorado en Harvard Medical School y jefa de departamento de Fisiología y Farmacología en Tel-Aviv. Ahora, su país puede estar orgullosa de ella: ha sido nombrada una de las 50 mujeres más poderosas e influyentes según Forbes Israel. Esta categorización se debe a su concienzudo trabajo buscando nuevos fármacos para el tratamiento del cáncer, mediante el innovador uso de la nanotecnología.
A grandes rasgos, el trabajo en su laboratorio combina distintas disciplinas -química, biología, medicina e ingeniería- para desarrollar tratamientos alternativos a la quimioterapia; fármacos que se dirigen exclusivamente al tumor para evitar o, directamente, eliminar los efectos secundarios de este tratamiento. «Si nos fijamos, todos estos fármacos matan maravillosamente al tumor si éste está aislado», explica la científica, «pero cuando se lo damos al paciente, también matan al resto del cuerpo». Es por eso que los médicos están muy limitados en cuanto a la dosis que pueden recetar al paciente. Y, consecuentemente, por lo que la nanomedicina deviene imprescindible.
El problema reside en que la quimioterapia convencional está desarrollada para atacar a las células que se dividen rápido, que serían, entre otras, las cancerígenas. Sin embargo, la quimioterapia no sabe distinguir entre aquellas otras sanas y las dañinas. El tratamiento, además, es muy tóxico. Es por eso que se suelen hacer parones en su suministro. «El problema», insiste la científica, «es que en este periodo libre de fármacos, no sólo se recupera el cuerpo, sino que también se recupera el tumor». Así, la focalización aparece como algo imprescindible. Y la nanomedicina, o, más bien, los fármacos desarrollados mediante nanomedicina, también: «son más selectivos, más específicos, se pueden subministrar en dosis mucho menores y en un ambiente mucho más seguro, porque no atacan a los órganos sanos», reitera Satchi-Fainaro.


Aunque parezca claro que tenemos delante un avance sin igual, como todo, tiene grandes ausencias. En primer lugar, equipos suficientemente potentes -con la gran cantidad de dinero invertido que ello supone- y profesionales preparados para ello. En segundo, la traducción en algo clínico. «Esto es nanomedicina, no hablamos de electrones, hablamos de algo que debería convertirse en un medicamento», explica Satchi-Fainaro. Y, cómo no, convencer a la industria de que es algo que funciona. Se enorgullece, en esta línea, de iniciativas como el Instituto de Bioingeniería de Cataluña, donde la susodicha expuso parte de su trabajo -dentro del simposio organizado con la Universidad de Tel Aviv, con el apoyo de la AGAUR- . Considera que es una suerte que instituciones como éstas creyeran que el tema era importante como para invertir en él. Y dice, muy segura, que «probablemente veamos los frutos de toda este investigación en los próximos cinco años».
De lo que no habla tan segura -o de lo que casi ni preferiría hablar- es de su estatus de mujer poderosa e influyente en Israel. Para ella, y para sus compañeros de profesión, el éxito en su carrera se mide en la cantidad de trabajos publicados o las veces que éste ha sido citado en otras investigaciones. Para su madre -mujer de negocios-, o para su marido -abogado- el nombramiento es algo extraordinario. Para ella, algo gracioso. «Todo el mundo puede hacer lo que yo hago, sólo es necesario querer hacerlo» explica Ronit Satchi-Fainaro, «y amar lo que haces». Y ella, con gran sonrisa y efusividad al explicar el transcurso de su carrera y sus descubrimientos, lo ama.
FUENTE: El Mundo