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martes, 15 de septiembre de 2015

Logran matar células cancerígenas quitándoles la glucosa


El grupo del investigador riojano consigue que las células no tengan energía para dividirse y mejora los resultados del taxol, usado en la quimioterapia.

El punto de partida siempre tiene que ser el mismo: «Esto es un pequeño paso y para conseguir, por ejemplo, curar a un cinco por ciento más de pacientes, son necesarios cientos de pequeños pasitos». Esto es, que lo que el equipo del grupo de división celular y cáncer del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) que dirige el riojano Marcos Malumbres ha descubierto será una piedra más (quizá la primera de una nueva línea de estudio) de la lucha global contra la enfermedad. «Esto es una prueba de principio; una prueba de que esto funciona y de que puede ser usado», dice Malumbres.

¿En qué consiste el descubrimiento? El propio investigador alfareño apunta que tiene dos partes: una de ciencia básica y otra, más asumible para el común de los mortales, aplicada. Ambas giran en torno a las necesidades de glucosa de las células cancerígenas en el momento de su división.

Desde el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) explican que «las células del cáncer se vuelven adictas a la glucosa, que utilizan como fuente de energía para crecer y desarrollarse». Con ese concepto básico en mente, el equipo del riojano Malumbres fijó su hipótesis de partida: una falta de glucosa podría inducir la muerte de las células tumorales de manera específica. Y con esa idea ha estado trabajando, además del equipo del CNIO, los del Centro de Investigaciones Biológicas (CIB) de Madrid, del IRB de Barcelona y de las universidad Complutense de Madrid, de Santiago de Compostela y de Boston. El estudio lo acaba de publicar la prestigiosa revista Nature Cell Biology.

Y el resultado ha venido a confirmar la hipótesis de partida. Uno de los sellos característicos de las células cancerígenas es su capacidad de dividirse de manera incontrolada y casi ilimitada, recuerdan desde el CNIO. Explican que cuando la enfermedad es tratada con taxol -uno de los agentes quimioterapéuticos más frecuentes a la hora de luchar contra cánceres de mama, ovario, pulmón, vejiga, próstata o melanoma, entre otros- lo que se busca es frenar esa división celular y ese es el momento en el que dejar sin glucosa a las células puede convertirse en una de las claves para que la enfermedad remita y las células cancerosas mueran.

Desde el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas explican que cuando se está tratando con taxol un cáncer las células tumorales necesitan más glucosa, más energía para seguir dividiéndose por lo que si se evita la glicólisis -la conversión de la glucosa en energía- se refuerza la capacidad anticancerígena de los tratamientos, se mejora su capacidad de acabar con la enfermedad. «De alguna forma, sería como forzar la máquina a necesitar más glucosa y a la vez impedir que la utilicen; así, las células tumorales morirían de inanición al no poder obtener energía para hacer sus funciones vitales».

«Está demostrado que las células mueren. Combinando las drogas que se usan en clínica con inhibidores nuevos contra la glucosa que están en ensayos clínicos y que no se han usado hasta ahora porque no se había encontrado un escenario bien definido se consigue matar a las células», explica Malumbres.

El estudio desarrollado por el equipo del investigador alfareño se ha centrado en dos tipos concretos de cáncer, el de mama y el de pulmón. «Ahí es dónde hemos visto que funciona», dice Malumbres que explica que una vez que Nature Cell Biology publique el artículo que aborda su investigación «otros grupos de trabajo empezarán a trabajar y cada uno se centrará en un tipo de tumor».


FUENTE: larioja.com

jueves, 10 de septiembre de 2015

Científicos proponen el bloqueo energético de las células tumorales para mejorar las terapias contra el cáncer


Las células tumorales utilizan la glucosa como fuente de energía para crecer y desarrollarse. Un estudio con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado que el bloqueo de la glicólisis –mecanismo molecular que permite extraer la energía de la glucosa– influye en la división de las células tumorales. El trabajo, que se publica en la revista Nature Cell Biology, indica que este bloqueo podría ser efectivo para el tratamiento del cáncer en combinación con agentes quimioterapéuticos como el taxol.

Una de las características de las células cancerígenas es su capacidad para dividirse de manera incontrolada y casi ilimitada. Por eso, los científicos se plantearon en este estudio, dirigido por el investigador del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas Marcos Malumbres, la forma en que las células tumorales consiguen la energía para mantener su alto ritmo de división.

El CSIC ha colaborado mediante el estudio del metabolismo energético y la demostración de la importancia de la mitofagia, proceso celular que se encarga de la degradación y del reciclaje selectivo de las mitocondrias, en la supervivencia de las células cuando estas están detenidas en mitosis, es decir, el proceso de división celular en el que se reparte el material genético de la célula madre a las hijas.

La muerte de la célula tumoral por inanición

Para frenar la división de las células cancerígenas, una de las estrategias empleadas es la detención de la mitosis. Durante la mitosis, muchos procesos celulares están detenidos y, sin embargo, se produce un importante gasto energético. "Cuando se para la mitosis hay una pérdida rápida en la producción mitocondrial de energía. Y para superar esta situación de estrés, la célula pone en marcha estrategias para su supervivencia", apuntan los investigadores del CSIC Patricia Boya y Eduardo Rial, del Centro de Investigaciones Biológicas.

Con los tratamientos de quimioterapia que detienen la mitosis, como ocurre con el taxol, las células tumorales incrementan las necesidades de glucosa. El estudio señala que si se bloquea la glicólisis se potenciaría el efecto anticancerígeno de los fármacos, ya que las células cancerígenas morirían de inanición al no poder obtener energía para realizar sus funciones vitales.

Tomando como modelos células de cáncer de mama y ratones, los autores de trabajo han demostrado que si se utiliza una terapia combinada en la que se detenga la mitosis en las células y se ataquen los procesos que permiten su supervivencia, se aumentará notablemente la eficacia del tratamiento.

Junto al CSIC, en el estudio han participado el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, el Instituto de Investigación Biomédica Barcelona, la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Santiago de Compostela y la Universidad de Boston (EE. UU.).


FUENTE: ileón.com

miércoles, 22 de julio de 2015

Así combaten el cáncer la quimio y la radioterapia


Un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, da nueva luz al respecto. Según este trabajo, los tumores pueden aprovechar la glucosa y otros nutrientes, como el acetato, para resistir a las terapias dirigidas a moléculas celulares específicas.
La investigación de un equipo de científicos del Instituto Ludwig para la Investigación del Cáncer (EEUU) -que estudian el glioblastoma, un cáncer cerebral mortal- demuestra que los nutrientes pueden afectar fuertemente a las moléculas de señalización que conducen a tumores. "Este estudio muestra que los factores metabólicos y nutricionales podrían ser muy importantes en el desarrollo y el tratamiento del cáncer", dice el autor principal del trabajo, Paul Mischel, profesor de Patología y miembro del Instituto Ludwig.
El nuevo estudio también pone de relieve una manera en la que los tumores pueden evadir medicamentos como erlotinib y gefitinib, inhibidores de una molécula que impulsa el crecimiento de muchos glioblastomas y otros tipos de tumores.
Los investigadores del cáncer han sabido durante años que los tumores tienen metabolismos inusuales, por lo que su rápida utilización de la glucosa se utiliza como una herramienta de diagnóstico para los tumores en las exploraciones de PET (tomografía por emisión de positrones). Pero sólo recientemente los científicos han comenzado a dar cuerpo a los detalles de este cambio metabólico.
"Creemos que esto puede ser un mecanismo general en el cáncer", añade Mischel, que está planeando investigar el papel de la glucosa y el acetato en otros tipos de tumores. Los científicos también están empezando a pensar en cómo modificar la dieta en ratones para que afecte a la producción de estos y otros metabolitos.
"Estamos estudiando cómo los cambios de estilo de vida, incluyendo la dieta, pueden alterar el metabolismo de las células tumorales. Esperamos que esta información pueda emplearse para desarrollar estrategias más eficaces de prevención y tratamiento para los pacientes con cáncer", afirma Mischel.
Desde una perspectiva más amplia, Mischel está interesado por argumentos debatidos desde hace tiempo entre la comunidad científica acerca de la cantidad de cáncer que puede atribuirse al medio ambiente y la parte que es aleatoria e incontrolable. El nuevo estudio sugiere que puede haber más interacción entre los genes implicados en el cáncer y el medio ambiente de lo que se pensaba.


FUENTE: El Economista