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lunes, 6 de junio de 2016

Doble trasplante de células madre evita que progrese neuroblastoma infantil

Un doble trasplante de células madre del paciente, junto a quimioterapia, logra que sigan con vida y libre de enfermedad, tres años después de tratamiento, la mayoría de los niños con neuroblastoma, un cáncer cerebral infantil de alto riesgo.

Este es el resultado de un estudio del Consorcio de Oncología Infantil de Estados Unidos seleccionado para su presentación hoy en la sesión plenaria del congreso de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO, por sus siglas en inglés), que se celebra en Chicago hasta el 7 de junio con más de 35.000 especialistas en cáncer.

Además del estudio del neuroblastoma, otros tres trabajos sobre avances en mieloma, glioblastoma y cáncer de mama han sido seleccionados para su presentación en la sesión plenaria entre más de 5.000 registrados en esta 52 edición.

Aunque el neuroblastoma es un cáncer poco común en general, con sólo 700 nuevos diagnósticos por año en Estados Unidos, es el segundo tumor sólido más común en los niños y aparece con más frecuencia en menores de seis años.

Menos de 50% de los niños con neuroblastoma de alto riesgo sobrevive cinco o más años después del diagnóstico.

El estudio en fase III presentado hoy en rueda de prensa previa a la sesión plenaria refleja que, a los tres años de tratamiento, el 61,4% de los pacientes que recibieron un trasplante doble estaban vivos y libres de cáncer, en comparación con el 48,4% de los que recibieron un trasplante simple.

El 88% de los niños, con una media de tres años, tenían enfermedad en estadio cuatro, avanzado, y el 38,2% tienen una anormalidad genética de alto riesgo de tumores denominada amplificación de MYCN.

Los efectos secundarios fueron similares entre el trasplante simple y doble. "Aún así, este es un enfoque más agresivo y tendrá que ser seguido de cerca para observar los efectos secundarios a largo plazo en estos niños", explicó Stephen P. Hunger, especialista en cánceres pediátricos.

Otro de los trabajos de la sesión plenaria se refiere a resultados iniciales de un estudio de fase III que mostró que el fármaco de inmunoterapia daratumumab (combinado con un inhibidor y quimioterapia) redujo el riesgo de progresión de cáncer en un 70% en mieloma múltiple refractario.

Daratumumab, el primer anticuerpo monoclonal aprobado para el mieloma múltiple, se dirige a una proteína en la superficie de las células cancerosas llamado CD-38.

El mieloma es un cáncer de las células plasmáticas, las que producen anticuerpos para combatir las infecciones. Es poco común y 114.250 personas fueron diagnosticadas en todo el mundo en 2012.

Respecto al glioblastoma, se trata de un tratamiento con quimiorradiación (dosis de temozolomida durante la radiación de corta duración) que redujo en un 33% el riesgo de muerte en los ancianos con este cáncer.

El glioblastoma es el tumor cerebral primario más común en los adultos y se encuentra entre las cinco primeras causas de muerte por cáncer. La edad media de diagnóstico es de 64 años.

El último de los trabajos destacados en ASCO se refiere a un ensayo clínico que refleja que la ampliación del tratamiento con letrozol de cinco a diez años para mujeres postmenopáusicas con cáncer de mama hormonodependiente temprano reduce un 34% el riesgo de recaída.

FUENTE: La Vanguardia

miércoles, 2 de marzo de 2016

Transforman células de la piel en células madre caza - cánceres

Investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (UNC, EE.UU.) han transformado células de la piel de ratones en células madre caza-cánceres, que destruyen los tumores cerebrales conocidos como glioblastomas.
 
La técnica, publicada en Nature Communications, se basa en la versión más reciente de la tecnología que ganó el Premio Nobel de 2007, que permite convertir células de la piel en células madre similares a las embrionarias.

En su trabajo, Shawn Hingtgen y su equipo de la Escuela de Farmacia, reprogramaron células de la piel conocidas como fibroblastos -que producen colágeno y tejido conectivo- para convertirlas en células madre neuronales inducidas. Trabajando con ratones, el equipo de Hingtgen demostró que estas células madre neurales tienen una capacidad innata para moverse por todo el cerebro y para matar las células cancerosas que haya.

El equipo también demostró que estas células madre podían ser manipuladas para producir una proteína que mata tumores, informa la universidad en una nota.
 
Dependiendo del tipo de tumor, el equipo de la Hingtgen aumentó el tiempo de supervivencia de los ratones entre un 160 y un 220 por ciento. Los siguientes pasos se centrarán en las células madre humanas.

Otros trabajos

El equipo de Hingtgen también está mejorando actualmente la capacidad de resistencia de las células madre dentro de la cavidad quirúrgica.

Descubrieron que las células madre necesitaban una matriz física para apoyarse y organizarse, y así aguantar el tiempo suficiente para buscar células cancerosas.

"Sin una estructura como esa, las células madre vagan demasiado rápido para hacer algún bien", dice Hingtgen, que ha publicado estel resultado en la revista Biomaterials.
 
En ese estudio, Hingtgen y su equipo añadieron a sus células madre un sellador de fibrina aprobado comúnmente utilizado como pegamento quirúrgico.

La matriz física que crea triplicó la retención de las células madre en la cavidad quirúrgica, con un mayor apoyo para la aplicabilidad y la fuerza de la técnica.


FUENTE: tendencias21.net

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Un tratamiento más efectivo contra el cáncer combina radioterapia y células madre

Un equipo internacional de científicos, liderado por expertos de la Universidad de Granada (UGR), ha demostrado que las células madre mesenquimales (MSC, por sus siglas en inglés) pueden servir como agentes potenciadores de los efectos locales y sistémicos de la radioterapia, es decir, aquellos que afectan al tumor irradiado y a las células tumorales situadas a distancia de las irradiadas.

Este descubrimiento, que ha sido publicado en la revista Oncotarget, podría servir para lograr una radioterapia más efectiva, y sugiere que dicha terapia podría ser, además de un tratamiento local y regional exitoso, también una nueva modalidad terapéutica en el cáncer sistémico.

Las MSC son un tipo de células madre, presentes en una amplia variedad de tejidos (médula ósea, sangre y tejido del cordón umbilical, piel, tejido graso o muscular…) y capaces de producir distintas células especializadas que se encuentran en los tejidos del cuerpo humano. Por ejemplo, se pueden diferenciar (o especializar) en células de cartílago (condrocitos), células óseas (osteoblastos) y células grasas (adipocitos).

El "efecto de vecindad"

Los científicos, pertenecientes al Centro de Investigación Biomédica de la UGR, al Instituto de Parasitología y Biomedicina (CSIC), la Universidad de Heidelberg (Alemania) y el Hospital Universitario San Cecilio de Granada, han estudiado la sensibilidad celular al efecto de vecindad o espectador (efecto que se produce en células cercanas a las directamente expuestas a la radiación), utilizando para ello un conjunto de líneas de células cancerosas y las células madre mesenquimales derivadas de estroma del cordón umbilical, incluyendo la activación de MSC con radioterapia.
Como explica el autor principal de esta investigación, José Mariano Ruiz de Almodóvar, catedrático del departamento de Radiología y Medicina Física de la UGR, "las MSC poseen un enorme potencial para el tratamiento de cánceres, ya que son capaces de alojarse en el interior de los tumores y cuando son preactivadas –o cuando se activan directamente mediante radiación 'in vivo'– secretan citoquinas y proteínas supresoras de tumores, que producen una mejora muy significativa en los mecanismos del control que la radiación ionizante ejerce sobre los tumores.

El estudio, realizado sobre modelos tumorales implantados en el ratón, ha demostrado experimentalmente que cuando se combina la radioterapia con el tratamiento con células MSC, tanto en los tumores irradiados como en los situados a cierta distancia de los irradiados, se reduce la velocidad de crecimiento tumoral a causa de la disminución del índice de proliferación del tumor y del incremento de la muerte de las células neoplásicas.


FUENTE: agenciasinc.es

viernes, 18 de septiembre de 2015

Un prometedor fármaco español contra el cáncer se queda sin dinero público

Científicos de la Universidad de Granada ven naufragar veinte años de trabajos tras probar con éxito en ratones un eficaz medicamento capaz de destruir las células que originan la metástasis.

En 2013 recibieron la última subvención del Ministerio de Sanidad. “Ya sabes, la crisis”. El tijeretazo en los fondos públicos dejó su proyecto de investigación, reconocido por la comunidad científica internacional, en puertas de un prometedor hallazgo. Quince investigadores dirigidos por Juan Antonio Marchal, médico y catedrático del departamento de Anatomía y Embriología Humana de la Universidad de Granada, han probado con éxito en ratones un fármaco eficaz contra las células madres cancerígenas, las responsables del inicio del tumor y de la metástasis, capaces de sobrevivir a los tratamientos actuales.

Es un descubrimiento prometedor que necesita dar el salto al ensayo clínico en humanos. Coste, según protocolos de las agencias europea y española del medicamento, un millón de euros. Fondos públicos disponibles, cero. Capean el temporal y se resisten a echar el cierre gracias a las muestras espontáneas de solidaridad que llevan recibiendo en los últimos meses. Desde sesiones de tuna a conciertos de rock duro para recaudar fondos. 

Reciben cartas de pacientes que se aferran a esta esperanza y que les piden que no tiren la toalla. Han creado una plataforma que permite firmar a favor de la financiación pública del proyecto y han dirigido sendas cartas a Mariano Rajoy y Susana Díaz.

El trabajo de este equipo de investigación en fármacos antitumorales se remonta veinte años atrás. Hace ocho que centraron sus estudios en las células madres cancerígenas que se encuentran en todos los tumores aunque en una proporción pequeña, aproximadamente del 3%, según el tumor y la persona. Son las responsables del inicio del cáncer y son capaces de reiniciar la enfermedad aunque aparentemente haya vencido el tratamiento. “Vimos que aunque en pequeñas proporciones estas células eran muy importantes y fue el objetivo al que decidimos dedicarnos”, explica Marchal.

Sobreviven a los fármacos actuales, son resistentes a la quimio y a la radioterapia. Eliminan y destruyen los efectos de estos tratamientos. Son células que no se dividen, permanecen en estado durmiente y pueden engañar a una resonancia magnética. De ahí que muchos tumores vuelvan a reactivarse años después cuando el paciente ya empezaba a cantar victoria. Están programadas y saben dar la orden para que la enfermedad vuelva a aparecer y se extienda. “Muchos pacientes recaen a los tres años, cuando ya creíamos que no había cáncer y es por estas células tumorales”, explica el científico granadino.

Los grandes laboratorios miran de reojo

En estrecha colaboración con la Facultad de Farmacia de Granada estos investigadores andaluces han llegado a sintetizar y ensayar más de 2.000 compuestos totalmente nuevos contra el cáncer. Desde hace seis años dieron con algunos muy eficaces para bloquear las células madres cancerígenas. El Bonzepinib es la estrella. Han hallado una metodología de aislamiento que les permite estudiar estas células en una proporción mucho más elevada de lo que aparecen en cualquier tumor. Ahora les falta un paso cualitativo clave muy importante, probar en humanos.

Sin la ayuda de las grandes empresas farmacéuticas, que normalmente no entran a financiar estos proyectos hasta que no hay ensayos en humanos, emprendieron un camino alternativo. Están a punto de obtener su patente. Se han aliado con Canvax, una mediana empresa cordobesa con la que optan a un nuevo proyecto del Ministerio de Sanidad para captar fondos, unos 300.000 euros. Hace pocos días recibieron una ayuda de la Junta de Andalucía, 30.000 euros, con la que sobreviven pero no podrán dar ningún nuevo paso.
“En ratones inducidos con células tumorales humanas la eficacia del fármaco está demostrada”, sostiene Marchal. El siguiente paso es muy costoso. Tienen que realizar un ensayo clínico en personas sanas, unos 200 voluntarios, para demostrar que la toxicidad del fármaco es baja. A partir de ahí los protocolos son muy estrictos y caros. Optan también a financiación de la Unión Europea. El catedrático no vende humo. Sabe que puede resultar o no, pero indica que las posibilidades de que funcionen son altas y es “frustrante” quedarse a las puertas del desenlace final. Distintas revistas internacionales y comunidades científicas de otros países europeas se han hecho eco de sus hallazgos.

De los quince profesionales que integran este grupo científico solo cinco son profesores funcionarios de la Universidad. Otro tiene un contrato senior con cargo al Ministerio que debe renovar cada tres años y está ahora mismo pendiente de respuesta. Dos investigadores son becarios. El resto trabajan sin sueldo ni remuneración como parte de sus tesis doctorales. La fuga de talentos ha llegado al grupo granadino. Dos de los científicos colaboran ahora mismo desde Miami, donde han obtenido una beca, y otros dos doctores se buscan la vida, una de ellas en Dinamarca.

Ante la pregunta de qué les hace seguir adelante, el doctor Marchal lo tiene claro: las muestras de apoyo de la gente. El principal impulsor es un paciente de cáncer de colón de Málaga, médico psiquiatra. Él ha puesto en marcha varios actos benéficos para recaudar fondos. Convenció a la tuna de la Universidad de Granada, a la que perteneció en su juventud, para un concierto solidario. En Mijas, el vocalista de un grupo de rock llamado Carpe Diem, también envió todo lo que recaudó con una de sus actuaciones. Ahora tiene en marcha la grabación de un vídeo con una canción original que permitiría obtener dinero en cada click. Miguel Ríos o Danza Invisible se han mostrado interesado en ayudar a esta comunidad científica. “Todo esto parte de la gente. Nosotros casi no hacemos nada”, asegura el científico.

Van a probar con el crowdfunding a través de una plataforma de mecenazgo impulsada por la Universidad de Granada. “Desde que comenzamos a tener problemas de financiación hay cada vez más pacientes, de España y fuera del país, que nos escriben y se ofrecen para que probemos en ellos el fármaco. No estamos en esa fase. Aún no. Pero sus cartas también nos ayudan a seguir adelante”, cuenta el científico granadino, que ya presentó su tesis doctoral en fármacos tumorales en 1996. Fue el principio y aquí siguen. “No vamos a tirar la toalla”, asegura. “Ahora no porque ¿y si funciona?, ¿saben lo que esto podría suponer?”. Ojalá esa pregunta tuviera respuesta.


FUENTE: El Confidencial

jueves, 10 de septiembre de 2015

Investigadores descubren una respuesta inmune contra el cáncer


Investigadores descubren un mecanismo que podría ser una respuesta contra el cáncer y supone un cambio importante en la comprensión de los mecanismos antitumorales e identifica un objetivo prometedor como diana farmacológica contra las células madre del cáncer colorrectal.

Un equipo de investigadores han descubierto un mecanismo para imitar un virus y desencadenar una respuesta inmune para luchar contra el cáncer como una infección.

"Al imitar un virus, se puede engañar al sistema inmunológico para que vea las células del cáncer como una infección que debe ser destruida", explica el investigador principal de este trabajo, Daniel De Carvalho, científico del Centro del Cáncer Princesa Margarita, en Canadá. Investigadores desencadenan una respuesta inmune contra el cáncer", explican los expertos.

"Nuestro trabajo demuestra que el mimetismo viral es una estrategia antitumoral viable", añade el también profesor asistente en el Departamento de Biofísica Médica de la Facultad de medicina de la Universidad de Toronto, Canadá.

El cáncer colorrectal reaparece en alrededor del 50% de los pacientes y se encuentra entre las tres primeras causas principales de muerte por cáncer.

En el laboratorio, estos expertos replicaron el cáncer colorrectal humano en experimentos preclínicos y emplearon análisis bioinformáticos para demostrar que una dosis baja del medicamento de quimioterapia decitabina se dirigió a las células madre del cáncer mediante la inducción de imitación viral.

Decitabina está aprobado por la agencia norteamericana del medicamento (FDA, por sus siglas en inglés) para el tratamiento de los síndromes mielodisplásicos y la leucemia y para su uso en ensayos clínicos para varios tipos de cánceres de tumores sólidos, incluyendo el colorrectal.


FUENTE: La Sexta

martes, 16 de junio de 2015

El talón de Aquiles de las células madre tumorales del cerebro


Algunas células madre tumorales del cerebro pueden tener un Talón de Aquiles. Investigadores de la Escuela de Medicina en la Universidad de Washington St. Louis, Estados Unidos, quienes han identificado un jugador clave en el proceso de mantenimiento de las células madre del cáncer, con la posibilidad de dirigirse a él para desequilibrar estas células.
"Este descubrimiento puede ayudar a atacar la raíz de algunos de los tumores cerebrales letales", destaca el autor principal, Albert H. Kim, profesor asistente de Cirugía Neurológica. "Un tratamiento exitoso para el cáncer de cerebro muy probablemente requerirá bloquear la capacidad de las células madre tumorales de sobrevivir y reponerse a sí mismas", apunta el autor de estos hallazgos, que se publican en la edición digital de este jueves de 'Cell Reports'.
Algunos tumores cerebrales son muy difíciles de tratar. Extirpándolos quirúrgicamente, golpeándolos con radiación o infiltrándoles medicamentos de quimioterapia, encuentran una manera de volver. La capacidad de muchos tumores cerebrales para regenerarse se puede remontar a las células madre del cáncer que evaden el tratamiento y estimulan el crecimiento de nuevas células tumorales.
Kim estudia el glioblastoma, una forma mortal de cáncer cerebral que cada año afecta a unos 18.000 personas en Estados Unidos. La duración media de la supervivencia después del diagnóstico es de 15 meses y sólo el 30 por ciento de los pacientes sobreviven más de dos años.
Los científicos se han dado cuenta en los últimos años de que algunas células cancerosas en glioblastomas y otros tumores son más resistentes al tratamiento que otras. Esas mismas células más desafiantes también son mucho mejores en el restablecimiento del cáncer después del tratamiento.
"Estas células madre tumorales son realmente el alma de cáncer, las células que dirigen e impulsan gran parte del daño causado por los tumores", explica Kim, que trata a los pacientes en el Centro de Cáncer Siteman en el Hospital Barnes-Jewish y la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington. Kim y sus colegas identificaron una proteína, conocida como SOX2, que está activa en células madre tumorales del cerebro y en las células madre saludables en otras partes del cuerpo.
Los investigadores encontraron que la capacidad de las células madre tumorales para hacer SOX2 podría aumentarse o bloquearse a través de otra proteína, CDC20.
El aumento de Sox2 elevando los niveles de CDC20 también incrementó la capacidad de crecer de un tumor una vez trasplantadas en ratones. La eliminación de CDC20, por su parte, dejó la as células madre tumorales sin poder hacer Sox2, reduciendo la capacidad de las células madre tumorales para formar tumores.
"La tasa de crecimiento de algunos tumores que carecen de CDC20 se redujo en un 95 por ciento en comparación con los tumores con niveles más típicos de CDC20", subraya Kim. Cuando los científicos analizaron muestras de tumores humanos, vieron que un subgrupo de pacientes con glioblastomas que tenían los niveles más altos de CDC20 también poseían los períodos más cortos de supervivencia después del diagnóstico.
El laboratorio de Kim está explorando métodos para bloquear CDC20 en los tumores cerebrales, incluyendo la interferencia de ARN, un enfoque en el que la producción de proteínas específicas se bloquea. Este planteamiento general está en los ensayos clínicos como una terapia para otros tipos de cáncer, infecciones virales y otras enfermedades.

FUENTE: infosalus.com

martes, 14 de abril de 2015

Células madre para reparar lesiones cerebrales


Un experimento, desarrollado en ratones y dirigido por una española, ha permitido la conexión de neuronas trasplantadas en el cerebro adulto


Un grupo de científicos de la Universidad Libre de Bruselas ha logrado reparar por primera vez una lesión del córtex cerebral mediante el implante de neuronas generadas a partir de células madre. Uno de los responsables de la investigación, publicada en la revista Neuron, es la española Sandra Acosta Verdugo (Barcelona, 1981). “En el experimento, desarrollado en ratones, las neuronas trasplantadas se han integrado en el 100% de los casos, con lo que se ha logrado la curación de lesiones del córtex cerebral”, explica Acosta. Este trabajo abre la puerta, a largo plazo, a terapias que podrían aplicarse en humanos para tratar lesiones cerebrales producidas por ictus, hematomas cerebrales o traumatismos. 
La científica española explica que los investigadores han seguido el estado de los ratones durante más de doce meses y, en todos los casos, "seguían en perfecto estado, y ninguno de los que alcanzaron esta edad desarrolló un proceso tumoral”, una de las consecuencias negativas inherentes a las terapias celulares. 
El córtex es una parte del cerebro que sólo poseen los mamíferos, por eso resulta tan interesante para los biólogos de desarrollo como Acosta Verdugo. La investigadora de Barcelona es bióloga de formación y ha centrado su trayectoria en el estudio del desarrollo del sistema nervioso y las enfermedades asociadas al desarrollo del cerebro, como autismo o cáncer infantil. 
“Muchas lesiones neurológicas están relacionadas con daños en el córtex cerebral, como los ictus, la epilepsia, hematomas cerebrales o ciertos procesos neurodegenerativos”, explica. 
“A pesar de su plasticidad, el córtex cerebral adulto tiene una capacidad para autorrepararse muy pobre”, señala el artículo de Neuron. Esto supone una barrera clave ante la posibilidad de tratar dicho tipo de lesiones mediante terapias celulares basadas en el autotrasplante de neuronas extraídas del propio paciente. 
“No tendría sentido quitarle neuronas a un paciente y luego tratarlas para implantarlas de nuevo porque las neuronas que se extraigan el córtex se habrán perdido para siempre, el córtex del paciente no puede regenerarlas por sí mismo”, indica Acosta. 
Esta es una de las dificultades de trabajar con neuronas, unas células muy diferentes al resto. Esta limitación dirigió la mirada de este grupo de científicos de la Universidad Libre de Bruselas hacia el uso de células madre inducidas (conocidas en inglés como iPSC) como la única alternativa que podía sortear este problema. 
El hallazgo de las células inducidas en 2006 ha sido un paso de gigante que ha abierto enormes puertas a las posibilidades de las terapias celulares. Fue el japonés Yamanaka quien las descubrió ese año y sólo seis años después, en 2012, fue galardonado por ello con el Premio Nobel de Medicina. La primera investigación en humanos con estas células llegó un año después, en agosto de 2013. 
El punto fuerte de las células iPSC es que se obtienen a partir de células madre adultas, generalmente de la piel, del propio paciente. Lo que halló Yamanaka fue un modo para que dichas células madre adultas se autotransformaran en células madre pluripotentes (el equivalente a las células madre embrionarias), que tienen la característica de que pueden convertirse en una célula de cualquier organismo del cuerpo. En esta investigación, en neuronas. 
“De este modo, tanto las células de la piel como las neuronas generadas conservan el mismo ADN, de modo que se evita cualquier posibilidad de rechazo del trasplante en el paciente”, explica Acosta. Y eso es lo que ha sucedido en este experimento con ratones. 

El cerebro adulto, todo un reto 


Otro reto que tenía que superar este experimento era, como señala el artículo de Neuron, el hecho de que “trabajos anteriores similares habían obtenido resultados muy limitados, lo que sugería que el cerebro adulto apenas permitía el crecimiento axonal de las neuronas del córtex”, es decir, la conexión entre neuronas.
Aquí ha estado, precisamente, otro de los importantes hallazgos de este trabajo. “Se ha descubierto en esta investigación que hay que afinar mucho en cuanto a qué células poner y en qué sitio del córtex; hay que generar las neuronas adecuadas e implantarlas en la zona adecuada en cada caso porque si no, las neuronas trasplantadas no logran conectarse y funcionar”, argumenta la científica.
Este hallazgo es, al mismo tiempo, una dificultad añadida puesto que “hay muchos tipos de neuronas y no se sabe cómo conseguir cada tipo. Además, y, este es otro descubrimiento que se ha realizado en este trabajo, en estas terapias habrá que tener en cuenta que en el cerebro no sólo hay neuronas, hay además otros dos tipos de células que comparten el mismo origen que las neuronas, y son básicas para para el correcto funcionamiento cerebral. Por lo tanto”, explica Acosta Verdugo, “no sólo hay que trasplantar neuronas sino también esas otras células”.
Otro de los riesgos que han afrontado los científicos ha sido la posibilidad de que surgieran tumores en el cuerpo receptor. Sin embargo, esto, que es inherente al empleo de terapias con células madre, se ha revelado como un riesgo mucho más reducido cuando se trata del córtex cerebral.
“Del total de ratones con los que hemos trabajado, sólo un 10% ha desarrollado teratomas”, indica Acosta Verdugo. “Se trata de un porcentaje muy reducido [si se compara con estudios similares en otros órganos del cuerpo] y esto se debe seguramente al hecho de que como los tejidos cerebrales y las neuronas no se replican son menos propensas a desarrollar estos tumores”, aclara.
Los teratomas, además, si bien pueden alcanzar un gran tamaño y crecer muy rápido, son tumores que no suelen metastatizar y la tasa de supervivencia es muy elevada.
“Sin duda, es una limitación pero se podría hacer un screening para eliminar las células madre que se cuelan en el trasplante y que son las que acaban generando el teratoma. Este trabajo no tenía ese objetivo y por eso no lo hemos hecho, pero sería algo factible de hacer, no sería demasiado complicado”, sugiere la investigadora.

Desde Memphis 


Aunque en el artículo de Neuron que acaba de publicarse Sandra Acosta Verdugo aparece como investigadora de la Universidad Libre de Bruselas, la científica española trabaja desde el año pasado en el Hospital Saint Jude de Memphis, el mayor hospital del mundo en investigación de cáncer infantil. 
En Memphis, la bióloga española investiga ahora “las primeras etapas del desarrollo del cerebro y del ojo, que son órganos que derivan del mismo origen, un tejido neural precursor”. El desarrollo del sistema nervioso es la pasión científica de Acosta. Y sobre eso versó su tesis doctoral, que presentó en el Hospital de Sant Joan de Déu, tras haberse licenciado en Biología por la Universidad de Barcelona. “Versó sobre cáncer infantil y encontramos unas células precursoras en tumores neuroblásticos [un tipo de tumor infantil]”, dice. 
A pesar de estar al otro lado del charco, espera poder volver a España en el futuro. “Cuando terminé en Bruselas busqué contratos en España y en Europa pero la situación ahora es muy difícil y no hay muchas opciones”, se lamenta. “Sí que hay becas y oportunidades parecidas, pero no contratos para realizar una investigación propia”.

FUENTE: El País 

Investigación en Tumores Cerebrales por la AECC

La Fundación Científica AECC, en su compromiso con la investigación oncológica orientada al paciente, está financiando en la actualidad los siguientes proyectos en tumores cerebrales:

- Mecanismos moleculares implicados en la génesis del glioma y estudio de las células madre tumorales. Identificación de nuevas dianas terapéuticas y marcadores para la estratificación de pacientes y respuesta a fármacos.

Dr. Joan Seoane
Instituto de Investigación Oncológica Vall d`Hebron (VHIO), Barcelona.
Periodo de financiación: 2010-2015

Resumen: El glioma de alto grado es uno de los tumores más agresivos y es por tanto urgente desarrollar tratamientos más efectivos. El proyecto propone estudiar los mecanismos moleculares
implicados en el glioma con el fin de descubrir y evaluar nuevas dianas terapéuticas, así como identificar marcadores que permitan seleccionar qué tratamientos son los más indicados para cada
paciente. Para ello seguirán una aproximación multidisciplinar y estudiarán el tumor de la manera más próxima al paciente. A lo largo de los últimos años han podido desarrollar la tecnología necesaria para, a partir de muestras obtenidas en la resección quirúrgica del glioma: 1- obtener cultivos celulares primarios de tumor, 2- aislar células madre de tumor y 3- reproducir el tumor humano en el cerebro de un ratón inmunodeprimido. Con estos modelos, estudiarán los mecanismos moleculares implicados en la aparición del glioma y estudiarán la biología de las células madre de tumor. Las células madre tumorales son las responsables de la iniciación, recurrencia y resistencia a fármacos y es por tanto importante desarrollar fármacos que permitan eliminar este tipo celular. Evaluarán el papel de las vías de transducción de señal del TGFβ, PI3K, Shh, Notch y Wnt como posibles dianas terapéuticas contra el glioma y las células madre de glioma Estudiarán su función y cómo su inhibición puede ser efectiva contra el glioma. Inhibidores de estas vías están siendo utilizados o se utilizarán a corto plazo en ensayos clínicos del hospital.
Con la información obtenida, mejorarán el diseño de los ensayos clínicos actualmente en marcha en el hospital aportando marcadores para el estudio fármacodinámico de los inhibidores y, a su vez,
marcadores que permitan estratificar a los pacientes que entren en un estudio concreto.

- Función de las vías de transducción de señal TGF-β, PI3K y JAK-STAT en células madre de glioma

Dra. María Ángeles Carmona Heredia
Instituto de Investigación Oncológica Vall d`Hebron (VHIO), Barcelona.
Periodo de financiación: 2010-2014

Resumen: Las células madre tumorales son las responsables del inicio, recurrencia y resistencia a fármacos de muchos tipos de tumores, incluido el glioma. Son, por tanto, dianas terapéuticas
críticas en la lucha contra el cáncer. El proyecto se centra en el glioma, el tumor cerebral más común y virtualmente incurable, y pretende estudiar la biología de estas células y caracterizar su genómica y transcriptómica, con el fin de identificar los mecanismos moleculares implicados en su capacidad
oncogénica y descubrir nuevas dianas terapéuticas. Están investigando también las respuestas génicas y los mecanismos moleculares implicados en la regulación de las células madre de glioma por fármacos que actúan sobre las vías TGF-β, PI3K y JAKSTAT, todas ellas muy importantes en tumorigénesis y en la regulación de células madre tumorales y por tanto, posibles dianas
terapéuticas contra el glioma. Compuestos inhibidores de TGF-β y PI3K están siendo actualmente utilizados en ensayos clínicos de fase I-II en el Hospital Vall d´Hebron, y está previsto que se abra a corto plazo un ensayo de fase I con compuestos inhibidores de JAK. La investigación propuesta en este proyecto tiene una aproximación multidisciplinar y se realizará de forma muy cercana al paciente. A partir de muestras obtenidas de la resección quirúrgica del glioma, aíslan las células madre de glioma, que estudian tanto ex vivo (en cultivo) como in vivo inoculadas en el cerebro de ratón, donde reproducen el tumor original del paciente. Determinarán así, qué compuestos son los más efectivos contra las células madre de glioma de cada paciente y obtendrán marcadores que faciliten la estratificación de los pacientes en los ensayos clínicos correspondientes. De esta manera, conseguirán mejorar el tratamiento del glioma. Ya que células madre tumorales de distintos tumores comparten características básicas comunes, los resultados del presente estudio podrían extrapolarse a otros tipos tumorales, mejorando así también su tratamiento.

FUENTE: web AECC