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miércoles, 1 de junio de 2016

Un paso más hacia una vacuna universal contra el cáncer

El cáncer no es una invasión de cuerpos extraños como las bacterias o los virus. Esta enfermedad es una especie de reverso tenebroso de nosotros mismos, nuestras propias células enloquecidas, que la convierte en un enemigo muy difícil de combatir. Durante décadas, la opción farmacológica más frecuente contra la enfermedad ha consistido en envenenar a todas las células del cuerpo con la esperanza de que las cancerosas sufran más que las sanas (la quimioterapia). En los últimos años, sin embargo, han aparecido nuevas opciones más efectivas y menos tóxicas.

Uno de estos métodos, cada vez más generalizado y menos experimental, consiste en ayudar al sistema inmune a identificar las células cancerosas para que las destruya. La más común de estas inmunoterapias consiste en desmontar las estratagemas moleculares que utiliza el cáncer para confundirse entre las células normales. De esa manera, los glóbulos blancos son capaces de detectarlas y atacarlas.

Durante muchos años, los científicos han tratado de emplear contra el cáncer el sistema de inmunoterapia más efectivo que conocemos: las vacunas. Estas sustancias introducen en el cuerpo algo que se asemeja al microbio que se quiere combatir. El sistema inmune se prepara así para reconocer a una amenaza contra la que en principio no estaba preparado. Sin embargo, las células tumorales se parecen demasiado a las sanas y los antígenos que suelen servir al sistema inmune para detectar los objetivos que se deben aniquilar se expresan en ambas de forma similar.

Esta semana, en un artículo que se publica en la revista Nature, un equipo de investigadores de la Universidad de Maguncia (Alemania) explica cómo han logrado desarrollar un sistema que podría ser un primer paso para crear una vacuna universal contra el cáncer. Los autores trataron de alcanzar las células dendríticas del sistema inmune, capaces de provocar una respuesta contra los tumores, y para lograrlo, empaquetaron ARN (las moléculas que le permiten al ADN producir proteínas) con lípidos y se lo inyectaron a ratones. El envoltorio de lípidos conservó el ARN, que normalmente habría sido descompuesto por el organismo, y le permitió llegar a las células dendríticas y los macrófagos (un tipo de glóbulos blancos) presentes en el bazo, los nódulos linfáticos o la médula ósea. Allí, el ARN se convirtió en un antígeno específico para el cáncer, dando la señal necesaria para desatar una respuesta inmune dirigida y potente contra la enfermedad.

Los investigadores probaron el sistema en varios modelos de tumores en ratones observando una intensa reacción de los glóbulos blancos ante el antígeno inyectado en los animales. Además, en un pequeño ensayo con tres enfermos de melanoma también observaron que el mecanismo tenía los efectos esperados y se producía una respuesta del sistema inmune. En opinión de los autores, el hecho de que casi cualquier antígeno se pueda codificar en ARN, este tipo de vacunas podría adaptarse a cualquier tipo de cáncer para provocar un efecto inmunitario contra el cáncer similar.

"El reto técnico es que cada tumor es diferente y tiene otros rasgos característicos, por lo que no puedes utilizar una vacuna idéntica para cada paciente", apunta Ugur Sahin, director de TRON, una organización de investigación biofarmacéutica de la Universidad de Maguncia dedicada a buscar nuevos fármacos contra el cáncer. Sin embargo, añade, "el enfoque de la vacuna es como un sobre en el que puedes introducir cualquier información vacunal". Y explica: "El sobre transporta esta información a las células dendríticas que extraen la información y la utilizan para entrenar a otras células inmunitarias. Eso significa que podemos personalizar e incluso individualizar la vacuna utilizando este concepto universal".

Marisol Soengas, jefa del Grupo de Melanoma del CNIO (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas), considera que, aunque la idea de partida no es nueva, el grupo de la Universidad de Maguncia “ha logrado su objetivo de una forma muy sencilla”, un concepto que “resulta interesante”. Sobre la universalidad de un tratamiento como este para atacar a los tumores, aunque considera que es posible, no cree que “los datos que tienen sean suficientes” para poder afirmar que se va a conseguir una vacuna universal contra el cáncer.

Los autores del trabajo que publica Nature están probando ahora su técnica con más pacientes y quieren ampliar el uso de su vacuna a otros tipos de cáncer. Según explica Sahin, están "preparando ensayos clínicos en melanoma, cáncer de mama triple negativo [los de peor pronóstico] y cáncer de cabeza y cuello en 2016, y en 2017 queremos realizar ensayos clínicos de mayor tamaño para varios tipos de cáncer".


FUENTE: El País

miércoles, 9 de marzo de 2016

Qué es y cómo funciona la inmunoterapia, el tratamiento que Jimmy Carter dice le curó el cáncer

El expresidente de Estados Unidos, Jimmy Carter, dio por concluida su batalla contra el cáncer y aseguró que, según sus médicos, ya no necesitará continuar con el tratamiento.
Carter, de 91 años, reveló que sufría cáncer en agosto de 2015: un melanoma que se le había propagado al cerebro.
Y los oncólogos decidieron tratarlo con radiaciones focalizadas en los tumores y un medicamento para reforzar su sistema inmunológico.
El exmandatario estuvo seis meses recibiendo el tratamiento, conocido como inmunoterapia.
Y luego de anunciar, en diciembre pasado, que estaba libre de cáncer, este fin de semana dio más buenas noticias.
"(La semana pasada) me hicieron una resonancia magnética durante dos horas y diez minutos, y los doctores determinaron que no necesitaba más tratamiento", informó el exmandatario durante unas clases de catequesis que imparte semanalmente en una iglesia bautista de su ciudad natal: Plains, Georgia.
Pero, ¿cuál fue el tratamiento seguido por Carter? y ¿qué riesgos implica?
Inmunoterapia
"Se llama inmunoterapia y, básicamente, eliminó los obstáculos para que mi propio sistema inmunitario pueda luchar contra el cáncer", explicó el mandatario.
"Es algo complicado, pero ha funcionado muy bien para mí", aseguró.
Y la interrupción del tratamiento fue confirmada por la portavoz del Centro Carter, Deanna Congileo, quien le explicó a ABC News que el expresidente norteamericano "continuará haciéndose chequeos y lo reanudará si fuera necesario".
¿Qué es el melanoma cerebral que padece Jimmy Carter y cómo se extiende?
El tratamiento del exmandatario todavía puede calificarse como experimental y está basado en un medicamento llamado pembrolizumab, que se comercializa bajo el nombre de Keytruda.
Su uso para pacientes con melanoma fue aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) en septiembre de 2014, aunque ya se utilizaba desde 2011 para otros tipos de cáncer.
Tal y como explicó la FDA cuando aprobó su uso en 2014, "es una técnica revolucionaria porque las pruebas clínicas preliminares mostraron que el fármaco puede ofrecer una mejora sustancial en comparación con las terapias disponibles".
Jimmy CarterImage copyrightGetty
Image caption
El expresidente, de 91 años, reveló que tenía cáncer en agosto de 2015.
"Lo que estas medicinas hacen es que el sistema inmunológico pueda ver la presencia del tumor y reaccionar contra éste", explicó a BBC Mundo Jose Lutzky, oncólogo del Mount Sinai Medical Center en Miami (EE.UU.), cuando Carter reveló su enfermedad.
Y, en ese momento (agosto de 2015), el especialista ya calificaba a la nueva terapia como "un avance muy importante" y aseguraba que estaba dando "buenos y duraderos resultados".
El descubrimiento del "talón de Aquiles" del cáncer que podría abrir la puerta a nuevos tratamientos
Combatiendo las células T
Las posibilidades de la inmunoterapia, sin embargo, deben ser puestas en perspectiva.
Este tipo de terapias biológicas son muy prometedoras, aunque puede que no sean beneficiosas para todos los pacientes
Martin Ledwick, enfermero jefe de comunicación de Cancer Research UK,
Según el centro británico dedicado a la investigación del cáncer, Cancer Research UK, se trata de un tratamiento para aquellos melanomas "que ya se propagaron y que no pueden eliminarse con cirugía".
Aunque según fuentes de la fundación, "también se utiliza como parte de ensayos clínicos para tratar otros tipos de cáncer".
Según los oncólogos del centro británico, "este tipo de tratamiento estimula el sistema inmunológico para combatir las células cancerosas".
Martin Ledwick, enfermero jefe de comunicación de Cancer Research UK, le contó a BBC Mundo que "el pembrolizumad es unas de las nuevas terapias biológicas disponibles en el sistema de salud inglés (NHS) para tratar el melanoma avanzado".
"Este tipo de terapias biológicas son muy prometedoras y, aunque puede que no sean beneficiosas para todos los pacientes, están proporcionando uno de los desarrollos más prometedores para el tratamiento del melanoma en muchos años".
Concretamente, permite localizar y bloquear una proteína llamada PD-1 que se encuentran en las células del sistema inmunológico, llamadas linfocitos T o células T.
De hecho, cada vez son más las terapias experimentales para combatir este tipo de células a través del sistema inmunológico. Y los resultados parecen estar siendo muy satisfactorios.
Lo que se sabe de la prometedora terapia contra el cáncer que logró remisión en hasta un 94% de casos
Además, en el caso del fármaco que posibilitó la cura de Carter, los expertos aseguran que se trata de una medicación menos tóxica que la quimioterapia.
"Estas medicinas tienen un espectro de efectos secundarios muy tolerables", dijo Lutzky.
Aunque, según los especialistas, también puede tener algunas contrapartidas.
Efectos secundarios
Efectivamente, ciertas investigaciones mostraron que el pembrolizumab, que se administra en forma de inyección intravenosa, puede causar reacciones en el colon, el hígado o los pulmones.
Además, algunos de los efectos secundarios –experimentados en más del 10% de los pacientes, según Cancer Research UK– son la fatiga y el cansancio, reacciones en la piel, diarrea, naúseas y dolor en las articulaciones.
Otros efectos –que experimentan menos del 10% de los pacientes– son pérdida de apetito, mareos, dolor en el pecho y pérdida del cabello.
Y los médicos desaconsejan el uso de este fármaco para mujeres embarazadas.
Además, todavía están tratando de determinar por cuánto tiempo puede el tratamiento lograr que nuestro sistema inmunológico continúe luchando.
Según explicó a BBC Mundo Marco Gerlinger, oncólogo del Institute of Cancer Research de Londres, "el éxito de la inmunoterapia se produce de forma bastante inesperada, tras décadas de investigación".
"Este tipo de terapias son excpecionalmente exitosas en algunos pacientes e incluso pueden haberlos curado", dijo el experto.
"Funcionan especialmente bien en algunos tipos de cáncer que se consideran muy resistentes a otros tratamientos, como es el caso del melanoma de Jimmy Carter",
Enfoque personalizado
Estamos comenzando a comprender que la interacción entre el sistema inmunológico y las células cancerosas es bastante compleja
Marco Gerlinger, oncólogo del Institute of Cancer Research de Londres
Gerlinger asegura, no obstante, que "el dilema al que nos enfrentamos ahora es que muchos tipos de tumor no se benefician de la inmunoterapia".
"Estamos invirtiendo un gran esfuerzo en investigación para comprender por qué algunos tipos de cáncer responden (a la inmunoterapia) y por que otros son resistentes, y si podemos reeducar al sistema inmunológico para atacar a estos últimos".
Según el oncólogo, algunos de los estudios que se están haciendo incluyen el desarrollo de vacunas personalizadas o de medicamentos para activar el sistema inmunológico y lograr que éste ataque las células del cáncer.
"Estamos comenzando a comprender que la interacción entre el sistema inmunológico y las células cancerosas es bastante compleja".
Y advirtió: "Es poco probable que el mismo método de inmunoterapia funcione para todos los pacientes, y podríamos necesitar un enfoque mucho más personalizado".
Y Charlotte Libov, experta en tratamientos contra el cáncer y autora del libro Cancer Survival Guide ("Guía para sobrevivir al cáncer"), asegura que, a pesar del "inusual éxito" del tratamiento en el expresidente Carter, "es demasiado temprano para determinar si este tipo de tratamientos, la inmunoterapia, funciona realmente, porque es muy nuevo".
Aunque reconoce que "la buena noticia es que el anuncio de Carter ofrece esperanza a los enfermos de cáncer, especialmente teniendo en cuenta la edad del expresidente".


FUENTE: bbc.com

martes, 15 de septiembre de 2015

La función inmune experimenta cambios mucho antes del diagnóstico de un tumor cerebral

Un nuevo estudio sugiere que se producen cambios en la función inmune hasta 5 años antes del diagnóstico de un tumor cerebral, que normalmente produce síntomas sólo tres meses antes de que se detecte. Mediante el uso de muestras de sangre recogidas en promedio 15 años antes del diagnóstico de tumor cerebral para analizar las interacciones entre 12 proteínas relacionadas con las alergias, los científicos observaron cómo esas relaciones difieren entre las personas más tarde diagnosticadas con tumores cerebrales y los individuos de control sin cáncer.

Un nuevo estudio sugiere que se producen cambios en la función inmune hasta 5 años antes del diagnóstico de un tumor cerebral, que normalmente produce síntomas sólo tres meses antes de que se detecte. Mediante el uso de muestras de sangre recogidas en promedio 15 años antes del diagnóstico de tumor cerebral para analizar las interacciones entre 12 proteínas relacionadas con las alergias, los científicos observaron cómo esas relaciones difieren entre las personas más tarde diagnosticadas con tumores cerebrales y los individuos de control sin cáncer.

Entre las personas que fueron diagnosticadas posteriormente con el tumor cerebral llamado glioma, el análisis de muestras de sangre mostró que estas proteínas del sistema inmune se habían enviado un menor número de señales entre sí hasta cinco años antes del diagnóstico. Por el contrario, las interacciones se mantuvieron fuertes entre los controles sanos.

"Ahora, los médicos no tienen ninguna manera de detectar los tumores hasta que los pacientes sufren síntomas, que suelen ser tres meses antes del diagnóstico. Yo ví algo cinco años antes", afirma la directora del estudio, Judith Schwartzbaum, profesora asociada de Epidemiología en la Universidad Estatal de Ohio, Estados Unidos.
Las proteínas analizadas, llamadas citoquinas, son las que se activan durante una respuesta inmune relacionada con la alergia y se seleccionaron para este estudio debido a su implicación con las alergias, que se han vinculado con un menor riesgo de glioma y su forma más grave, el glioblastoma.

Los glioblastomas constituyen hasta el 60 por ciento de los tumores de adultos en el cerebro en Estados Unidos, afectando a un estimado de 5 de cada 100.000 personas. Los pacientes que se someten a cirugía, radiación y quimioterapia sobreviven, en promedio, alrededor de un año después del diagnóstico, con menos de una cuarta parte de los pacientes que sobreviven hasta dos años y menos del 10 por ciento que sigien vivos pasados cinco años.

Estos tumores tienen el poder de suprimir el sistema inmunológico, lo que les permite crecer, y los hallazgos, que se describen en un artículo que se publica en 'Plos One', sugieren que el desarrollo temprano del tumor podría conducir a cambios en la función inmune detectables años antes del diagnóstico de cáncer.

"Los cambios que vemos en la función inmune sugieren que hay alteraciones localizadas mucho antes del momento normal del diagnóstico del tumor", señala Schwartzbaum, también investigador en el Centro Integral del Cáncer de Ohio. "No puedo decir cuáles son las citoquinas más importantes porque están todas relacionados entre sí y no actúan solas. Pero veo a un debilitamiento en la totalidad de sus relaciones en pacientes con glioma dentro de los cinco años anteriores al diagnóstico y nada igual que entre los controles", detalla.

El equipo tuvo acceso al 'Janus Serum Bank' de Noruega, un banco que contiene muestras obtenidas de ciudadanos durante sus evaluaciones médicas anuales o de donantes voluntarios de sangre durante los últimos 40 años. Noruega también ha registrado todos los nuevos casos de cáncer en el país desde 1953 y los números de identificación personal permitirán hacer referencias cruzadas de aquellos casos con muestras de sangre tomadas con anterioridad.

Para este estudio, los científicos analizaron citoquinas en muestras de suero sanguíneo de 487 personas diagnosticadas con glioma (315 de los cuales eran glioblastoma) y 487 controles que permanecieron libres de cáncer cerebral. Las muestras de sangre se habían tomado un promedio de 15 años antes de que los individuos que desarrollaron tumores recibieron el diagnóstico.

Cuando Schwartzbaum investigó las correlaciones entre las proteínas relacionadas con la alergia en toda la muestra, encontró diferencias significativas entre las personas posteriormente diagnosticados con tumor cerebral y los controles. Sin embargo, cuando se redujo el análisis a 55 muestras de pacientes cuya sangre se tomaron cinco o menos años antes de un diagnóstico de glioma o glioblastoma, surgió claramente la interacción entre la disminución de citoquinas en las personas que desarrollaron tumores.

"Los matemáticos que modelaron los cambios en la función inmune en pacientes con glioma sugieren que esto significa que el tumor está empezando a dirigir o suprimir la activación inmune local. Y eso tiene sentido", subraya esta experta. Aunque esta muestra de casos representa extracciones de sangre dentro de los cinco años hasta el diagnóstico, el tiempo medio de diagnóstico fue de tres años.

LAS ALERGIAS, ESCUDOS CONTRA ESTOS TUMORES

Entre todo el grupo de muestras de sangre, los autores hallaron otra relación de las citoquinas que sugiere que las alergias protegen contra este tipo específico de tumor. Hasta 20 años antes del diagnóstico, el análisis mostró que los niveles altos de la proteína IL-4, que se produce en exceso en las personas con alergias, se vinculó con una menor probabilidad de desarrollar un glioma en el futuro.

La asociación se mantuvo cuando se tuvo en cuenta otra proteína y las interacciones entre los dos. "Esto podría significar esta interacción de citoquinas tiene un efecto preventivo 20 años antes de que un tumor fuera propenso a desarrollarse", sugiere Schwartzbaum.

Este hallazgo apoya resultados previos que sugieren que las alergias reducen el riesgo de glioma. Como estos tumores influyen en el sistema inmune, los investigadores todavía no están seguros de si las alergias disminuyen el riesgo de cáncer o si, antes del diagnóstico, estos tumores interfieren con la respuesta inmunitaria hipersensible a los alérgenos.

El grupo de Schwartzbaum había informado anteriormente de que los hombres y las mujeres cuya sangre muestras contenían anticuerpos relacionados con alergias presentaban un riesgo casi un 50 por ciento menor de desarrollar glioma 20 años más tarde en comparación con individuos sin síntomas de alergias.


FUENTE: noticias.lainformacion.com

jueves, 10 de septiembre de 2015

Inmunoterapia, nueva vía para eliminar el cáncer


Un grupo de especialistas en cáncer presentó una investigación sobre inmunoterapia para tratar esta patología. La nueva tendencia médica trabaja a través de la modulación del sistema inmunológico y tiene el objetivo de crear anticuerpos específicos que eliminen de manera natural las células cancerígenas.

La meta de la inmunoterapia es que el organismo reconozca la existencia de elementos nocivos para la salud y de ese modo permita la activación de células T, las cuales son parte del sistema inmunitario y se originan a partir de células madre de la médula ósea, su función es proteger el cuerpo de las infecciones, al atacar a las células enfermas.

Cuando existe la presencia del cáncer, las células T se desactivan y el sistema inmune trabaja de manera ineficiente, porque no se adapta a la enfermedad, reconoce a las células cancerígenas como inofensivas y por consiguiente no las elimina. Los especialistas descubrieron que al inhibir la interacción del organismo con un anticuerpo llamado PD-L1 soluciona el problema.

El medicamento avelumab, surgido de la investigación, logró evitar la desactivación de las células T, sin embargo, aún se encuentra en fase 3 de estudios y ya se han identificado ciertas limitaciones para distintos tipos de pacientes, como los diabéticos que por cuestiones propias de la enfermedad que involucran el hígado, no podrían utilizar esta opción terapéutica. Igualmente las personas con vitíligo deben evitar este producto, debido a que al modificar el sistema inmune, éste reconocería la piel manchada como células cancerígenas y las destruiría.

En el marco de la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO, por sus siglas en inglés), el doctor Mace Rotherberg, vicepresidente de desarrollo clínico y jefe médico de oncología de Pfizer, comentó que en el campo de la inmuno-oncología este procedimiento ofrece una gran oportunidad para desarrollar nuevas terapias y cambiar la manera en que actualmente se trata el cáncer.

Por su parte, el doctor italiano Luciano Rossetti, líder de investigación y desarrollo de la biofarmacéutica de Merk KGaA (compañía alemana aliada con Pfizer para la elaboración de este fármaco), comentó que con la terapia de inhibidores del PD-L1 se podrán tratar y curar diferentes tipos de cáncer. “El medicamento representa una nueva vía para curar los tumores, de una forma menos invasiva y agresiva a diferencia de la radiación o quimioterapia”.

Para complementar el tema, durante las sesiones sobre inmunoterapia en ASCO, el doctor Dung T. Lee, profesor de oncología en el Centro de Cáncer Johns Hopkins Kimme de Baltimore (EU) aseguró que la inmunología abre la puerta para tratar diferentes tipos de cáncer, inclusive la metástasis en colon.

Asimismo, dijo, que cuando unas personas tienen un tumor, éste sufre miles de mutaciones e incrementa la dificultad de que el sistema inmunológico lo reconozca y lo elimine.

“El campo de la inmunoterapia dirigida se vuelve más interesante cada año, con las distintas investigaciones tienen por objetivo atacar cánceres para los que el tratamiento actual es ineficiente”, finalizó.


FUENTE: dicyt.com

viernes, 4 de septiembre de 2015

La melatonina podría ser la clave para acabar con el cáncer


Los avances en las investigaciones sobre enfermedades mortales siguen dando sus frutos. En esta ocasión se ha descubierto que la melatonina podría ser la clave para acabar con el cáncer. Al menos, eso es lo que defienden el grupo de investigadores portugueses  que garantizan que esta hormona es la clave para generar nuevos ataques a las células cancerígenas.
Según la investigación realizada por el Centro de Neurociencias y Biología Celular de la Universidad de Coimbra, la hormona melatonina, además de ayudar a regular el sistema inmunitario, combate la actividad de las células cancerígenas.
Los coordinadores del estudio, Pedro Oliveira e Ignacio Vera, han manifestado en el informe, publicado en la revista Oncotarget, que "la melatonina ajusta el ciclo sueño-vigilia, mantiene un envejecimiento saludable y estabiliza los mecanismos de inmunidad".
El éxito de la melatonina contra el cáncer está en su rol mitocondrial, es decir, en la intensidad con la que abastece la energía celular, que depende de su evolución. Durante su investigación, el equipo de científicos ha descubierto que existe un momento evolutivo de la célula cancerígena donde la melatonina puede combatirla. En cualquier otro instante no tendría efecto sobre ella, pero menos es nada.
"Hemos averiguado que la melatonina destruye las células cancerígenas mediante una vía mitocondrial. Cuando las mitocondrias están activas, la melatonina disminuye la proliferación de estas células e impide la producción de energía que precisan", afirmó Vera.
El profesional de la oncología declaró también que "nuestro estudio permitirá realizar una estrategia prometedora en los tratamientos tumorales ya que se atacará de forma selectiva a las células cancerígenas responsables de su reincidencia".
Se espera que la consecuencia final de esto sea que las terapias mejoren su exactitud a la hora de combatir el cáncer, e incluso la melatonina pueda ser la llave que estábamos buscando para acabar con las células cancerígenas de los enfermos.


FUENTE: Vida y Estilo