lunes, 11 de enero de 2016

Un tratamiento experimental demuestra su eficacia en el tumor cerebral más común

El glioblastoma multiforme se corresponde con uno de los tumores más prevalentes y mortales del cerebro. De hecho, la supervivencia media asociada a este tipo de tumor no supera, aun a día de hoy, los 15 meses. Y es que se trata de un tumor que se expande muy rápidamente por el cerebro. Sin embargo, y según muestra un estudio dirigido por investigadores del Instituto Salk de Estudios Biológicos en La Jolla (EE.UU.), el mecanismo que facilita esta rápida proliferación del tumor –la sobreexpresión incontrolada del factor nuclear kB (NF-kB)– podría asimismo utilizarse para tratar de manera efectiva este tipo de cáncer.

Como recuerda Inder Verma, director de esta investigación publicada en la revista «Science Advances», «el glioblastoma multiforme es un tipo de cáncer en el que no se ha logrado ninguna mejoría terapéutica en los últimos años. De hecho, y aunque con cirugía logremos extirpar el 99,99% de la masa tumoral, el 0,01% restante es capaz de crecer hasta convertirse nuevamente en un tumor».

Bloqueo de NF-Kb
En el estudio, los investigadores analizaron el papel que juega NF-kB, factor de transcripción que regula la expresión de distintos genes contenidos en nuestro ADN, en la proliferación del glioblastoma multiforme.

Para ello, los autores emplearon un modelo animal –ratón– con glioblastoma, al que bien administraron proteína IkBaM para inhibir la actividad de NF-Kb, bien eliminaron la enzima responsable del incremento de actividad de NF-Kb. En ambos casos se observó una disminución del crecimiento del tumor, lo que resultó en una prolongación de la supervivencia de los ratones.

Sea como fuere, y si bien ambos experimentos constataron el papel primordial que juega NF-kB en la proliferación de este tipo de cáncer, su aplicación en seres humanos resulta, simplemente, inviable.

Como explica Dinorah Friedmann-Morvinski, co-autora de la investigación, «nuestros experimentos confirmaron la necesidad de NF-kB para la proliferación de las células tumorales. Pero, asimismo, también hemos encontrado la manera de tratar el tumor para aumentar la esperanza de vida».

Terapias génicas y farmacológicas
Aun extirpado mediante cirugía, el glioblastoma multiforme vuelve a reproducirse rápidamente en el cerebro. Y la razón para este crecimiento viene explicada por la actividad del propio tumor, que como apunta Inder Verma, «es capaz de manipular su microentorno, esto es, los tejidos cercanos, para facilitar la proliferación de las células tumorales».

Así, y en una segunda fase del estudio, los autores evaluaron cómo tratar el tumor no mediante una terapia génica, sino con la administración de fármacos dirigidos a cambiar su microentorno. Concretamente, administraron a los ratones el péptido NBD, péptido con una elevada capacidad de penetración en las células tumorales del glioblastoma y que inhibe la actividad de NF-kB cuando es activado por las citocinas. Y gracias a la administración de NBD, los autores lograron duplicar el tiempo de supervivencia de los ratones afectados por el tumor.

Como destaca Inder Verma, «el tratamiento con NBD supuso aumentar la supervivencia de uno a tres meses. Y este es un notable incremento de la supervivencia, sobre todo cuando tenemos en cuenta que la vida media de un ratón es de solo dos años».

El problema es que el péptido NBD es altamente tóxico, muy especialmente para el hígado. Además, el bloqueo total de NF-kB también puede tener efectos nocivos en el organismo, pues el factor también regula otros mecanismos implicados en la actividad cerebral.

Como concluye Inder Verma, «el objetivo final es bloquear NF-kB, pero dado que regula la actividad de, cuando menos, 100 genes, debemos centrarnos en aquellos genes que tienen un papel directo en el crecimiento del tumor. Debemos buscar tratamientos más selectivos».

Así, y a modo de ejemplo, los autores centraron su investigación en el gen ‘Timp1’, igualmente regulado por NF-kB y que, como muestran numerosos estudios previos, también está implicado en el cáncer de pulmón. Y de acuerdo con los resultados, los tratamientos específicamente dirigidos al gen ‘Timp1’ conllevaron una ralentización del crecimiento del glioblastoma en los ratones y un aumento de su supervivencia de varios meses.


FUENTE: ABC Salud

martes, 5 de enero de 2016

El CNIO halla una posible nueva diana farmacológica para actuar sobre uno de los más importantes, y elusivos, oncogenes

El oncogén MYC interviene en muchos tipos de cáncer, algunos de ellos muy agresivos; los investigadores sospechan que controlar su actividad podría abrir vías a nuevos tratamientos. Pero MYC es un oncogén especialmente complejo, que hasta ahora se ha resistido a la manipulación terapéutica. Investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) han logrado ahora identificar una proteína indispensable para que MYC produzca cáncer en modelos de ratón, y creen que podría ser una nueva diana para futuros fármacos antitumorales. El trabajo, que se publica hoy en Nature Communications, emplea técnicas de análisis masivos de datos para estudiar el comportamiento de MYC en redes formadas por centenares de genes.

MYC es una de las principales proteínas que regulan la expresión génica en las células. La mayoría de este tipo de proteínas actúan sobre menos del 1% de los genes del genoma, pero MYC regula entre 2.000 y 3.000 genes, lo que supone hasta el 15% de los genes en todo el genoma. Así pues, MYC interviene en una plétora de funciones celulares: crecimiento celular, proliferación, diferenciación y apoptosis.

Como indica Paco Real, jefe del Grupo de Carcinogénesis Epitelial del CNIO, y uno de los autores del trabajo, “MYC es realmente un controlador general de la actividad de la célula; es uno de los pocos genes que, si lo eliminas, hace inviable a la célula”.

Se sabe que, cuando está desregulado, MYC promueve la formación de múltiples tipos de cáncer —páncreas, ovario, colon, linfomas, entre otros—. El gen MYC está alterado en más de la mitad de los cánceres humanos, y a menudo se lo asocia a tumores muy agresivos.

Por eso muchos grupos buscan hace tiempo una manera de actuar sobre MYC, con la idea de que inhibirlo constituya una nueva vía para combatir el cáncer. Sin embargo, la complejidad de su funcionamiento hacen de este oncogén un objetivo difícil.

El Grupo de Carcinogénesis Epitelial del CNIO recurrió a una estrategia de análisis masivo de datos. Trabajando con células cultivadas in vitro y con técnicas de bioinformática lograron identificar un gen, llamado BPTF, como posible gen importante en cáncer.

CUANDO SE INACTIVA BPTF LAS CÉLULAS NO CRECEN

Los investigadores también detectaron mutaciones en BPTF en cáncer de vejiga, y posteriormente demostraron que cuando se inactiva BPTF las células no pueden crecer. Eso sugirió una función relacionada con MYC.

Como explica Real, “vimos que cuando eliminábamos la función de BPTF resultaban afectados muchos genes que se sabe que dependen de MYC; ello nos hizo pensar que MYC necesita a BPTF para realizar su acción biológica”.

En efecto, en un modelo de ratón de cáncer de páncreas dependiente de MYC, el Grupo de Real, en colaboración con la Unidad de Citogenética Molecular del CNIO que dirige Juan Cruz Cigudosa, han demostrado que inhibir la acción de BPTF reduce la agresividad de los tumores.

BPTF emerge por tanto como un importante eslabón en la cadena de sucesos moleculares que permiten la acción de MYC. Dado que, según muestra este trabajo, bloqueando BPTF las células tumorales no proliferan o lo hacen mucho menos, los autores consideran que este gen podría ser una nueva diana para tratar numerosos tipos de cáncer. 

“Proponemos que un abordaje valioso para tratar los tumores dependientes de MYC es usar pequeñas moléculas que interrumpan la interacción entre MYC y BPTF”, escriben Laia Richart, primera firmante del trabajo, y el resto de los autores en Nature Communications.

BUSCANDO EL ‘TALÓN DE AQUILES’ EN UN MAR DE DATOS

La estrategia seguida por los investigadores pasó por recopilar una enorme cantidad de datos (ir de pesca), de los que solo unos pocos serán relevantes. El objetivo último de este tipo de abordaje es identificar, de entre los centenares de alteraciones moleculares que se producen cuando se desarrolla un tumor, aquellas que representan un talón de Aquiles para las células cancerosas.

“A veces no sabes si lo que has pescado es zapato o trucha”, dice Real. Dilucidarlo —hallar la información relevante entre una maraña de datos de compleja interpretación— exige herramientas de análisis masivo, “intuición basada en la experiencia” y llevar a cabo experimentos bien dirigidos. Se trata de una estrategia “absolutamente necesaria” en la investigación actual, aunque para los investigadores supone un auténtico reto: “Durante años no estuvimos seguros de la relevancia de BPTF en cáncer humano”.

Los resultados que ahora se publican en Nature Communications han exigido unos siete años de trabajo. El estudio ha estado co-dirigido por Paco Real y Víctor J. Sánchez-Arévalo, que también forma parte del Grupo de Carcinogénesis Epitelial del CNIO.


FUENTE: CNIO

lunes, 4 de enero de 2016

2015: Más pasos de gigante para vencer al cáncer


Estos son solo algunos ejemplos de la batalla que la ciencia libra contra el cáncer, seleccionados por EFEsalud, y en muchos de ellos participan grupos de investigación españoles:

Inmunoterapia

Activar o quitar los frenos del sistema inmunológico para que combata a las células cancerígenas ya es una realidad en cánceres como el melanoma o los de la sangre. Pero cada año la precisión en los tratamientos es mayor y, sobre todo, intentan llegar a nuevos tipos tumorales.

Y este es el caso del cáncer de pulmón, que hasta ahora se resistía a la inmunoterapia. Este año se han aprobado ya fármacos inmunomoduladores (nivolumab y pembrolizumab) contra el tumor de pulmón no microcítico, en el subtipo no escamoso, que se da en 2 de cada 3 casos de uno de los cánceres más mortales y frecuentes.

Una terapia inmunológica que ha demostrado aumentar supervivencia en los pacientes que ya han recibido quimioterapia. Además, se está estudiando su efecto en primera línea en lugar de la quimioterapia al ser tratamientos muy prometedores con unos efectos tóxicos diferentes.

La inmunoterapia también se investiga como opción para otros cánceres como el gástrico, el de hígado o el de colon. En este último, “se están investigando múltiples moléculas como pembrolizumab, tremelimumab, nivolumab, ipilimumab, urelumab y otros muchas; y para alguna de ellas tal vez debamos seleccionar mejor a los pacientes tratados, posiblemente los que presentan inestabilidad de microsatélites”, explica Aitana Calvo, secretaria científica de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).
Terapias dirigidas

Otra de las vías de investigación en auge es el hallazgo de nuevos anticuerpos monoclonales que se dirigen contra los antígenos o marcadores de la célula tumoral disminuyendo así el daño en las células sanas y los inhibidores de las vías de activación que inhiben la proliferación celular y permiten la muerte de las células dañadas impidiendo así que se multipliquen.

Así, este año se han presentado tres anticuerpos monoclonales en menos de un mes que han revolucionado el tratamiento contra el mieloma, un tipo de cáncer de médula ósea producido por una degeneración del ADN de las células plasmáticas para el que apenas había terapia farmacológica y que es prácticamente incurable.

También se han visto ensayos mes de diciembre en la reunión de la Sociedad Americana de Hematología (ASH por su siglas en inglés) relativos al inhibidor midostaurina, una esperanza contra la leucemia mieloide aguda, la más grave, después de una década sin nuevos fármacos, o el Estudio Green que prueba que el obinutuzumab combinado con quimioterapia que contribuye en la leucemia linfática crónica a eliminar gran parte de las células cancerosas.

Vacunas terapéuticas

Otras estrategias terapéuticas novedosas y prometedoras que se están investigando son las vacunas terapéuticas contra los antígenos tumorales, produciendo una respuesta inmune que permita reconocer y destruir las células tumorales, prevenir que el tumor vuelva a desarrollarse (gracias a la “memoria” del sistema inmune) o eliminar los restos de células tras otros tratamientos.

Otras áreas de investigación importantes serían los tratamientos con virus oncolíticos, que infectan preferentemente las células tumorales ya sea de forma natural o mediante modificaciones producidas en el laboratorio para que se dirijan contra antígenos específicos del tumor como el EGFR o el HER-2, multiplicándose en el interior de la célula tumoral y ocasionando su destrucción.

Terapia génica

Otro tipo de terapias que se encuentran todavía en fase de experimentación sería la terapia génica que trata de introducir material genético en células vivas mediante virus, liposomas o nanopartículas.

Mediante estos tratamientos se intenta destruir las células tumorales, impedir su crecimiento, intensificar la reacción inmunitaria del paciente al cáncer o hacerlas más sensibles a los efectos de otros tratamientos.
Se cultivan los llamados linfocitos T citotóxicos que han invadido el tumor de un paciente, se identifican los que tienen mayor actividad antitumoral en el laboratorio, se modifican si es preciso, se cultivan y se infunden de nuevo en el paciente. Este tipo de terapias se estudió primero en melanoma, pero actualmente se está investigando en todo tipo de tumores sólidos y hematológicos.

Diagnóstico

Encontrar nuevas vías de diagnóstico que faciliten la detección precoz del cáncer es otro de los objetivos de la ciencia. Y una de ellas es la biopsia líquida que a través de una extracción de sangre permite identificar mutaciones para aportar información sobre el pronóstico.

“Es una técnica mínimamente invasiva -apunta la doctora- que proporciona información sobre cómo evoluciona el tumor en el paciente, cómo se hace resistente a los distintos tratamientos, permitiendo además el diagnóstico precoz de la recidiva”.
“Actualmente existen muchos estudios en marcha sobre la biopsia líquida para cáncer de colon y de recto, mama y otros”, apunta Aitana Calvo, oncóloga en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid.

Y, en este campo, este año ha destacado la técnica desarrollada por científicos del Vall d’Hebron Instituto de Oncología de Barcelona que, a través de una punción lumbar, analiza el ADN circulante en el líquido cefalorraquídeo lo que permite diagnosticar, pronosticar y afinar en el tratamiento de los tumores cerebrales sin necesidad de realizar una biopsia de tejido cerebral.

Clasificación genética

Actualmente existen distintos grupos nacionales e internacionales que están trabajando en la clasificación molecular de los distintos tipos de tumores como el cáncer colorrectal para conocer los subtipos según sus características genéticas, lo que permitiría abordarlo de forma personalizada como ya ocurre con el cáncer de mama.

“Cada vez somos más conscientes de que el cáncer de colon, el cáncer de pulmón o los distintos tipos de tumores no son una única enfermedad, sino distintas enfermedades más o menos agresivas y que responden de modo diferente a los distintos tratamientos”, señala la especialista.

Además, científicos del Consorcio Español del Genoma de la Leucemia Linfática Crónica (LLC), han establecido el catálogo genético de esta enfermedad que identifica 60 genes claves cuyas mutaciones provocan el desarrollo del tumor y, por primera vez, incluye también como causa de esta leucemia mutaciones en zonas del lado oscuro del genoma o ADN basura, una región que cada vez más, en contra de lo pensado hace años, se muestra útil para entender el genoma humano. Los resultados se publicaron en la revista Nature.

Metástasis

Otro de los hitos del 2015 en el campo de la investigación básica también cuenta con participación española. Un equipo integrado por investigadores del Centro Nacional de Investigación Oncológica (CNIO) de España, del Weill Cornell Medical College y del Memorial Sloan Kettering Cancer Center ha desvelado los mecanismos por los que los tumores eligen a qué ógano dirigen la metástasis y preparan el terreno.

El estudio, publicado en Nature, corrobora la existencia de los exosomas, una pieza clave en el proceso de la metástasis. Los investigadores recopilaron indicios de que los tumores lanzan millones de vesículas cargadas con proteínas y material genético, llamadas exosomas, que actúan como avanzadilla del tumor y cuya misión es conseguir que los órganos de destino estén preparados para acoger las células tumorales.

Así, los exosomas provocan en el órgano de destino la respuesta molecular necesaria -inflamación, vascularización… – para acoger las células tumorales. Cuando éstas llegan al órgano, el entorno es perfecto para proliferar.


FUENTE: EFE Salud

martes, 22 de diciembre de 2015

Oncólogos reclaman la instalación en España de una Unidad de Protones

Oncólogos que participan en Valencia en el 18 Congreso Nacional de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR) han reclamado la instalación en España de una Unidad de Protones para el tratamiento específico de tumoraciones.

Durante el encuentro, que concluye este sábado con el lema «Tratamiento preciso y personalizado contra el cáncer», cerca de novecientos profesionales de la oncología radioterápica (oncólogos, técnicos y enfermeros) han actualizado conocimientos y analizado las últimas novedades, según un comunicado de la organización.

Los especialista han puesto de manifiesto la necesidad de que España cuente con una Unidad de Protones, ya que los tratamientos de protonterapia «permiten tratar tumores con precisión desconocida hasta el momento de forma segura y eficiente».

James Metz, director del Instituto de Oncología Radioterápica del Hospital de la Universidad de Pennsylvania, ha corroborado hoy durante su intervención en el Congreso las «propiedades únicas» de los protones.

Según Metz, la dosis administrada mediante protonterapia «se focaliza en el tumor, salvando los tejidos sanos circundantes y reduciendo posibles efectos secundarios».

«Estamos empezando a vislumbrar el verdadero impacto de la protonterapia en la oncología debido a la creciente madurez tecnológica, con nuevas técnicas como el 'pencil beam scanning' o innovadores sistemas de imagen con costes cada vez menores», ha señalado.

Una técnica «esperanzadora»
La protonterapia ya cuenta con 39 centros en todo el mundo y en la actualidad hay en construcción en Países Bajos (3), Reino Unido (2), Francia (2), Polonia (1), Rusia (1), Dinamarca (1), China (2), India (2), Malasia (1) y Japón (2).

«Es una esperanzadora técnica que promete mejores resultados debido a una distribución mucho más precisa del tratamiento», apunta el especialista.

Según Metz, los esfuerzos iniciales de la protonterapia se han centrado casi exclusivamente en el cáncer de próstata, pero la rápida evolución de esta técnica «está extendiendo su investigación clínica a otras localizaciones, en combinación con otras terapias -como la quimioterapia-».

En la actualidad, en el centro donde trabaja Metz se trata una gran variedad de patologías, donde destacan los tumores gastrointestinales (páncreas especialmente) y de pulmón, que suponen un 40 % del total. Por detrás están los pediátricos (15 %), los de próstata (15 %), los de cabeza y cuello (10 %) y los de cerebro (10 %).

«El futuro de esta avanzada tecnología es realmente esperanzador, en espera de los resultados de varios ensayos clínicos prometedores que se están llevando a cabo en patologías que suponen un reto para la radioterapia convencional», señala.

Por último, ha señalado que dado que costes continúan reduciéndose «cada vez más pacientes tienen acceso a esta técnica, y los ensayos clínicos irán definiendo sus indicaciones».


FUENTE: ABC Salud

martes, 15 de diciembre de 2015

Regina Mayor, bióloga: «Con la punción lumbar se pueden detectar y vigilar tumores cerebrales»

Tras dos años de trabajo, investigadores del Instituto de Oncología Vall de'Hebron (VHIO) han descubierto cómo identificar tumores cerebrales sin tener que abrir el cráneo, como se hace hasta ahora, si es que se puede. Porque en ocasiones hacer una biopsia resulta tan arriesgado que se duda si realizarla al paciente. La nueva técnica sirve además para hacer seguimiento al tumor o ver mutaciones genéticas que pueden orientar una terapia u otra. Detrás de este trabajo, publicado en la revista 'Nature Communications', hay una donostiarra. Regina Mayor es la segunda investigadora del equipo que lidera Joan Seoano. Tras licenciarse en Biología en la Universidad de Navarra se trasladó a Barcelona para realizar el doctorado. Ahora investiga en el VHIO. Neurocirujanos, oncólogos y, sobre todo, los pacientes, han acogido con entusiasmo la alternativa, mucho menos invasiva, de la punción lumbar.

- ¿Hasta ahora qué aplicación han tenido las biopsias líquidas?

- Cuando se hablaba de biopsias líquidas era siempre en referencia al plasma. Hacer una extracción de sangre y analizar el plasma para buscar células tumorales. El plasma es la parte en la que se encuentra el ADN de las células que se van rompiendo en nuestro cuerpo, y que van expulsando ese ADN. Y en el plasma ya se habían hallado restos tumorales. Hasta ahora lo que se llama biopsia líquida se utiliza sobre todo en cáncer de mama, colon y pulmón.

- ¿Y los tumores cerebrales no se pueden detectar en plasma?

- No, porque hay una barrera hematoencefálica que no deja que pasen tan bien las células tumorales a la sangre. Debido a esa barrera veíamos que la cantidad de ADN en la sangre no era tan elevada como en otros casos tumorales, por lo que había que buscar otra prueba que evitara la biopsia.

- Porque las biopsias de tumores cerebrales son muy invasivas...

- Sí, es una intervención en la que se tiene que abrir el cráneo para coger un trocito y analizarlo. Pero es que muchas veces no se puede hacer la biopsia por el sitio en el que está localizado el tumor por el riesgo de dañar otras zonas que acaban afectando al habla, a la vista, a funciones motoras... Muchas veces, el tratamiento se aplica sin realizar la biopsia porque es muy arriesgada.

- ¿Y en el líquido cefalorraquídeo sí han hallado esos marcadores tumorales?

- En ese líquido que baña toda la parte del cerebro y baja por al médula espinal, por lo que se puede obtener haciendo una punción lumbar, hemos encontrado una gran cantidad de ADN tumoral. No somos los primeros en ver que en ese líquido hay células tumorales, eso ya se había descrito antes. Lo que nunca se había hecho es un estudio comparando de que en el líquido cefalorraquídeo se puede detectar más ADN tumoral que en el plasma, y cómo monitorizarlo, ver la evolución de la enfermedad al cabo del tiempo, algo muy importante. Porque el tumor es muy heterogéneo, y las mutaciones se van modificando. De esta forma, haciendo punciones lumbares al cabo del tiempo puedes ir monitorizando el tumor. Eso es inviable si tienes que abrirle al paciente el cráneo tres, cuatro o cinco veces a lo largo de la enfermedad. La nueva técnica permite poder seguir la enfermedad, ver si se está aplicando la terapia adecuada, cómo reacciona al tratamiento el paciente, cambiarlo si hace falta, porque vemos mutaciones en el ADN y de repente descubren mutaciones nuevas para las que ya hay un terapia.

- ¿Así que con la información que se obtiene con esta técnica se puede ir más allá del diagnóstico?

- Sí, sirve para el diagnóstico precoz, para hacer el pronóstico, monitorizar el tumor y determinar si hay algunas alteraciones que ayuden a elegir un tratamiento específico. Es decir, que hayas visto una mutación en ese paciente concreto que te indique la idoneidad de una terapia específica. Además, lo bueno es que da más información que la biopsia. Porque en una biopsia coges un trocito, que es una parte de un tumor grande, que es muy heterogéneo, que tiene muchas células distintas... Algunas poblaciones tendrán una mutación, otras tendrán otras. En el líquido, lo que ves es como una foto de todo el tumor, es una representación de toda la heterogeneidad. También hemos comprobado otro aspecto importante: es más sencillo que la imagen.

- ¿En qué sentido?

- Normalmente, lo que se hace ahora es una resonancia magnética, y en la imagen se ve el tumor. Se opera para extirparlo pero al cabo del tiempo el tumor vuelve a aparecer. Y esas células tumorales las volvemos a detectar antes en el líquido que en la imagen. No tendrías que esperar a que aparezca en la resonancia, podrías ir haciendo punciones y viendo si hay células tumorales, sin ni siquiera haya síntomas.

- ¿En qué porcentaje se reproducen los tumores cerebrales?

- Altísimo, porque debido a su localización es muy difícil extirparlo en su integridad. Cuando se opera nunca se acaba de limpiar completamente por no quitar también masa cerebral. Entonces, en el 99% de los casos vuelve a aparecer.

- ¿Para qué tipo de tumores cerebrales sirve esta técnica?

- Para todos los tipos. En este estudio hemos analizado a pacientes con glioblastoma, que es un tipo de tumor cerebral muy agresivo, de grado cuatro, el más maligno de todos; también meduloblastomas, que son tumores cerebrales que suelen darse más en niños, que son también agresivos pero con características completamente diferentes; y también metástasis cerebrales en pacientes con cáncer de pulmón o mama que se extiende al cerebro. Hemos estudiado a 23 de pacientes.

- ¿Hay algún límite a la hora de repetir las punciones lumbares?

- Se pueden hacer las que quieras. Es cierto que no es como que te saquen sangre, porque es un pinchazo en la espalda, una aguja muy larga... Evidentemente, no es algo agradable, pero todos los pacientes lo prefieren mil veces a la operación y a que te tengan que abrir el cráneo. Y eso solo para biopsiar.

- ¿Cuándo veremos esta técnica en nuestros hospitales?

- Diría que sería factible que se aplicara de aquí a uno o dos años. Lo estamos explicando en congresos y se está dando a conocer a nivel mundial.

- ¿Se podrán detectar más enfermedades a través del líquido cefalorraquídeo?

- Ya hay trabajos que usan ese líquido para enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, el Parkinson... Son estudios sin publicar en los que se buscan posibles marcadores.

- ¿Y, en general, a través de las biopsias líquidas?

- Creo que sí, sobre todo porque están avanzando muchísimo las técnicas para detectar el ADN en esos fluidos, que es lo que nos faltaba hasta ahora. Siempre ha existido la hipótesis de que eso estaba ahí, pero no teníamos las herramientas para verlo. En nuestro caso, por ejemplo, analizamos las mutaciones de este ADN con una técnica muy sensible que se llama PCR Digital, porque la cantidad de ADN en el líquido es poquita, comparada con la que hay en otros tejidos. Entonces, necesitas una técnica muy sensible que con poquito te detecte las mutaciones.


FUENTE: Diario Vasco

Los tumores cerebrales se desarrollan formando hebras, remolinos y esferas


La imagen generalmente asociada al cáncer es la de un tumor que crece anárquicamente, sin ningún tipo de orden establecido, y que se expande sin ton ni son por todos los órganos a los que consigue acceder. Pero en realidad no sucede así. Cuando menos en el caso del glioma, tipo de cáncer cerebral en el que las células tumorales se organizan formando hebras de 10 a 20 células de grosor e, incluso, esferas. Así lo muestra un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Michigan y de la Universidad de Arizona (EE.UU.) presentado este lunes en la Reunión Anual de la Sociedad Americana de Biología Celular (ASCB) que se está celebrando en San Diego.

Es más; el tumor puede organizarse en remolinos alrededor de un eje central en el que se disponen las células madre del glioma, protegiéndolas así del sistema inmune. Y es que es a partir de estas células madre de las que crece el propio tumor.

Como explica el doctor Pedro Lowenstein, director de la investigación, «nuestros resultados muestran signos indiscutibles de la autoorganización de los tumores cerebrales, en los que no hay lugar para estructuras aleatorias».

Esferas ‘invasoras’
Con objeto de observar la estructura de los gliomas, los investigadores analizaron dos modelos: uno biológico, en el que se emplearon ratones con células tumorales humanas; y uno matemático.

En el modelo animal –o biológico–, los investigadores observaron el movimiento y distribución de las células tumorales, organizadas en hebras –o como indican los propios autores «en arroyos»– y formando una elipse en torno a un eje central en el que se encontrarían las células madre cancerosas. Y en este contexto, apunta el doctor Lowenstein, «pudimos predecir la distribución y el movimiento que iba a seguir el tumor con nuestro modelo matemático».

Asimismo, el estudio posibilitó observar cómo algunas células del glioma se organizaron formando esferas, algunas de las cuales dejaron la masa tumoral principal para introducirse en el fluido cerebroespinal que rodea los ventrículos cerebrales. Unas esferas, en consecuencia y como concluyen los autores, «que podrían mediar la dispersión del tumor por todo el cerebro».


FUENTE: ABC

miércoles, 9 de diciembre de 2015

La lucha cubana contra el cáncer: el Heberferon


Un nuevo medicamento de la biotecnología cubana para el tratamiento de tumores de piel no-melanomas, también con resultados favorables en estudios clínicos en el manejo de tumores cerebrales malignos y carcinoma renal, obtendrá su registro médico a mediados de 2016. El Heberferon, del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), es otro nuevo y efectivo candidato para el tratamiento del cáncer en Cuba y en el mundo.

Según el Doctor en Ciencias Biológicas Iraldo Bello Rivero, del Departamento de Ensayos Clínicos del CIGB, el Heberferon elimina o reduce la masa tumoral, lo que lo convierte en un medicamento relevante y muy necesario dentro de la medicina cubana.

Con este fármaco se logra una respuesta antitumoral más rápida y prolongada que la obtenida con la utilización de interferones por separado, lo que demuestra un potencial biológico superior, explica Bello.

Los interferones (IFns) son proteínas producidas naturalmente por el sistema inmunitario de los animales, en su mayoría, como respuesta a agentes patógenos como células cancerígenas o virus.

Sobre el nuevo medicamento, Bello Rivero detalla que se utiliza en el tratamiento efectivo del carcinoma baso celular, carcinoma espinocelular y micosis fungoides (tumores de piel no-melanomas), de cualquier tamaño y localización, aunque también se incluyen otros tumores bajo investigación. Su aplicación se realiza en  conjunto con otros procederes, quirúrgicos o no (quimioterapia y/o radioterapia).

Para conocer la importancia del manejo de estas afecciones habría que conocer que, de manera general, el carcinoma es el tipo más común de cáncer y se origina en células epiteliales o glandulares de tipo maligno.

Específicamente, el carcinoma baso celular es una neoplasia de células no queratinizantes que se origina en la capa basal de la epidermis. Este es el cáncer más frecuente de la especie humana, representa el 75% de todos los cánceres de piel, excluyendo los melanomas.

Según los diccionarios médicos, la neoplasia es la formación anormal en alguna parte del cuerpo de un tejido nuevo de carácter tumoral, benigno o maligno, y la queratización es el proceso por el que las células epiteliales son reemplazadas por tejido córneo.

En el caso del carcinoma espinocelular, el segundo más habitual, es una neoplasia de las células queratinizantes, que pueden mostrar características malignas, incluyendo crecimiento rápido, invasión local y potencial metastásico.

Mientras, la micosis fungoides es un trastorno progresivo, crónico y no contagioso de la piel.

El investigador explica que el Heberferon elimina  o reduce los carcinomas baso celulares (CBC) y el carcinoma espino celular (CEC) en las primeras semanas de tratamiento, durante las cuales la respuesta positiva en pacientes es del 83% aproximadamente. Por otra parte, la farmacodinamia (acción de los medicamentos y sus efectos en el organismo vivo) del Heberferon en pacientes con micosis fungoides es superior a la de los interferones por separado.

Se aplica, a través de inyecciones intratumorales y/o intradérmicas, con una frecuencia de tres veces semanales a lo largo de tres semanas.A partir de aquí, la evaluación final se realiza en la semana 16 después de iniciado el tratamiento.

Con reacciones adversas mayoritariamente leves y reversibles, el tratamiento con Heberferon consiste en la combinación de los interferones alfa 2b y gamma recombinantes en proporciones sinérgicas de actividad anti-tumoral, explica el Doctor en Ciencias Biológicas.

El  efecto sinérgico se logra al administrar dos o más fármacos que dan como resultado efectos combinados, que resultan ser mayores que aquellos que podrían haberse alcanzado si alguno de los medicamentos se administrara solo.

Dentro de las múltiples ventajas del nuevo medicamento del CIGB, el efecto anti-angiogénico es considerado como una de las más relevantes. Esto se traduce en la inhibición de la vascularidad del tumor a través de un agente químico o biológico que inhibe o reduce la formación de nuevos vasos sanguíneos a partir de vasos preexistentes.

A esta se le suma su carácter anti-proliferativo mediante una sustancia que impide la reproducción de células cancerosas. De igual manera, evita complejas cirugías en la zona alrededor del ojo y sus secuelas.

El Heberferon también ejerce efectos a distancia cuando las lesiones cercanas o en el entorno de la que se trata se reducen o se eliminan. Por otra parte, se puede emplear en pacientes con lesiones no apropiadas para la cirugía, con potencial de deformidades importantes, o perdida de órganos. Además, tiene una aplicación pre-quirúrgica para reducir masa tumoral, y post-quirúrgica para eliminar tumor residual y evitar recurrencia.

Más allá de tratar las afecciones, la principal prioridad dentro de la atención médica, el Heberferon contribuye a mejorar la estética del paciente con este tipo de afecciones. Por tanto, en su conjunto, permite mejorar la calidad de vida de los enfermos.

En la actualidad, nuevos estudios en pacientes con carcinomas basocelulares están en curso para optimizar el uso del medicamento. A partir del paso del Heberferon al cuadro básico de medicinas del país, el próximo año se iniciará su proceso de comercialización en el exterior.


FUENTE: www.cubacontemporanea.com