Mostrando entradas con la etiqueta meduloblastoma. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta meduloblastoma. Mostrar todas las entradas

martes, 15 de marzo de 2016

Un tratamiento experimental se muestra eficaz frente al cáncer cerebral infantil más común

El meduloblastoma es un tipo de cáncer maligno que se desarrolla en el cerebelo y que, aun ciertamente infrecuente, afecta fundamentalmente a la población infantil. De hecho, y si bien se estima que su incidencia anual es de solo 5-10 casos por cada millón de niños con edades entre los 0 y los 14 años, el meduloblastoma se corresponde con el cáncer maligno cerebral más común entre los menores. De ahí la importancia, crucial, de desarrollar nuestros tratamientos para este tipo de cáncer, en el que los avances no son tan significativos como los alcanzados en otras enfermedades oncológicas. Sin embargo, investigadores del Instituto de Investigación Médica Sanford Burnham Prebys en La Jolla (EE.UU.) parecen haber descubierto un nuevo tratamiento eficaz frente a esta devastadora enfermedad.

Como explica Robert Wechsler-Reya, director de esta investigación publicada en la revista «Cancer Cell», «nuestro objetivo era identificar fármacos con una toxicidad mínima y que pudieran ser trasladados rápidamente desde el laboratorio a la clínica, en la que se requieren opciones terapéuticas de forma desesperada. Y ahora hemos identificado un nuevo componente que, utilizado junto a un segundo fármaco, inhibe el crecimiento tumoral tanto in vitro como in vivo».

Tumor maligno cerebral
A día de hoy, el meduloblastoma se clasifica en cuatro subtipos: subtipo WNT, subtipo SHH, grupo 3, y grupo 4. Y frente al resto de subtipos, los tumores del grupo 3 se asocian a un peor pronóstico, por lo que tan solo un 40% de los afectados sobrevive a largo plazo –frente a un 80% en los otros tres subtipos–. La razón para esta menor supervivencia se explica por la alta activación del oncogen ‘MYC’ en el grupo 3, que provoca que las células se dividan de manera incontrolable y acaben formando tumores.

En el estudio, los investigadores utilizaron un modelo animal –ratones– de tumores del grupo 3 y observaron que la combinación de inhibidores de la histona deacetilasa (HDACI) e inhibidores de la fosfoinositol 3-quinasa (PI3KI) logran erradicar, cuando menos potencialmente, las células tumorales del meduloblastoma tanto en ratones como en humanos. Un efecto, además, que resulta muy poco tóxico para las células sanas.

Como apunta Yanxin Pei, co-autora de la investigación, «nuestros resultados han identificado distintos HDACI capaces de erradicar las células de meduloblastoma activadas por el ‘MYC’ sin dañar a las células sanas. Además, el más potente de estos inhibidores, denominado ‘panobinostat, ya está siendo evaluado en ensayos clínicos para otros tipos de cáncer. Pero aún no ha sido testado en el meduloblastoma».

Y en este contexto, como destaca Kun-Wei Liu, co-autor del estudio, «distintos estudios previos han demostrado que ‘panobinostat’ actúa promoviendo la actividad del gen ‘FOXO1’, que interfiere con el oncogen ‘MYC’. Así, y dado que es conocido que los PI3KI también activan el gen ‘FOXO1’, creemos que combinar ‘panobinostat’ con un PI3KI puede tener un efecto sinérgico a la hora de bloquear la supervivencia de las células tumorales. De hecho, hemos visto que, frente a otros fármacos, esta combinación terapéutica mejora significativamente la supervivencia de los ratones con tumores humanos del oncogen ‘MYC’».

Necesidad de ensayos clínicos
El beneficio asociado al ‘panobinostat’ ha podido ser demostrado, cuando menos en modelos animales, gracias al empleo en este estudio del denominado ‘cribado farmacológico de alto rendimiento’, un método que permite evaluar cientos, cuando no millares, de compuestos químicos para identificar moléculas biológicamente activas. Así, el siguiente paso será constatar si el uso de este compuesto en combinación con los PI3KI es eficaz en seres humanos. Y para ello, se requiere la realización de ensayos clínicos, lo cual no resulta fácil.

Como concluye Robert Wechsler-Reya, «por lo general, los ensayos clínicos para el meduloblastoma suponen un reto dada el limitado número de pacientes. Además, la variabilidad de la enfermedad conlleva a que muchas terapias tan solo sean efectivas en un subtipo de pacientes. Así, el objetivo principal debe ser descubrir qué pacientes responderán a cada tratamiento, por lo que necesitamos terapias basadas en la genética del tumor. Es decir, la consabida ‘medicina personalizada’, pues así podríamos lograr un enorme impacto sobre los pacientes con esta enfermedad».


FUENTE: abc.es

jueves, 4 de febrero de 2016

Yo he sobrevivido al cáncer

Óscar Prieto todavía recuerda cómo fue solo a recoger los resultados de la resonancia. Con el traje de abogado todavía puesto, al salir de su despacho, pensó que sería un trámite rápido. Veinte minutos y listo. Tenía sólo 29 años. Hacía seis meses que había fundado su propio bufete con otros socios, pero poco sospechaba aquella tarde de octubre que estaba a punto de cambiar su vida.Los veinte minutos previstos se alargaron lo suficiente para que el médico le dijese que sus fuertes dolores de cabeza estaban causados por «dos bolitas» en el cerebelo. «Tenemos que intervenirte. Ingresas mañana». Boom.La siguiente escena de esta película con final feliz muestra a Óscar recorriendo en camilla los pasillos del Hospital Clínico de Madrid rumbo al quirófano. «Siempre he sido bastante optimista, así que a pesar del shock inicial pensaba que, después de todo, tenía suerte de que me pudiesen tratar», cuenta a EL MUNDO.Y eso que todo lo que había leído en internet sobre el cáncer cerebral «tenía una pinta malísima». El problema, como admite el doctor Juan Manuel Sepúlveda, portavoz de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), es que el cáncer cerebral agrupa varias enfermedades diferentes, en función del tejido y las células donde se le origina, y hacer generalizaciones es difícil.Los apellidos del tumorCuando Óscar se operó, su enfermedad aún no tenía esos apellidos que permiten afinar mejor el pronóstico de cada paciente. En su caso, los resultados de Anatomía Patológica hablaban de un meduloblastoma que, como explica el doctor Sepúlveda, son tumores más habituales en la infancia. Sólo el 20% de los pacientes diagnosticados con este tipo de cáncer cerebral son adultos.De hecho, admite el especialista del Hospital 12 de Octubre de Madrid, aunque se trata con una combinación de quimio y radioterapia después de la cirugía, «conocemos menos el tratamiento que en el caso de los niños». Eso sí, añade a continuación, es un tumor con mejor pronóstico que otros tipos de cáncer cerebral y hasta el 75% de los pacientes puede llegar a alcanzar la curación.Es el caso de Óscar. A la cirugía siguieron, varios días en la UCI, dos semanas ingresado y, poco después, varios meses de quimio y radioterapia. «Esto último fue casi peor que la quimioterapia, porque la radioterapia craneal es muy compleja, tiene que ser muy precisa, para que no se radien los tejidos vecinos», explica. «Te ponen una máscara especial, tienes que estar muy quieto, sin respirar apenas... Todo ello me exigió una gran fortaleza mental».Hablar de cáncer cerebral supone en realidad hablar de varias enfermedades diferentes; en función del área del cerebro en la que aparezca el tumor o el tipo de células en las que se origina la enfermedad. Como explica el doctor Sepúlveda, el más frecuente (y también el más agresivo) de todos ellos es el glioblastoma, que representa el 40% de todos los tumores cerebrales.
Este tipo de tumor cerebral tiene una incidencia de siete casos por 100.000 habitantes al año y, a pesar de lo mucho que ha avanzado el conocimiento sobre su comportamiento, la supervivencia no ha logrado superar en los últimos años los 14 meses de media.Como explica el doctor Sepúlveda, sólo el 20% de estos pacientes se puede operar completamente en el momento del diagnóstico de la enfermedad, normalmente tras la aparición de algunos síntomas neurológicos sospechosos (cefaleas, parálisis facial...). «Otro 60% sólo se puede operar parcialmente y en el 20% de los casos sólo es posible hacer una biopsia». Y como ocurre en la mayor parte de tumores, cuanto más y mejor se puede operar, mejores son las perspectivas para el paciente.Hace unos años, la quimioterapia y la radioterapia se administraban una a continuación de la otra, pero los ensayos clínicos han ido demostrando que cuando ambas se aplican conjuntamente el resultado mejora. Aún así, desgraciadamente, como explica el especialista español, estas terapias apenas logran retrasar unos meses una nueva recaída «porque las células del glioblastoma suelen infiltrar los tejidos y no es posible eliminarlas completamente en el momento de la cirugía».A pesar de que cada día se conocen mejor sus mecanismos de señalización y vías genéticas, los distintos ensayos clínicos que se han llevado a cabo (bloqueando proteínas, cortando el suministro de nutrientes, utilizando virus a modo de taxi...) acaban en fracaso. En los próximos meses, explica el doctor Sepúlveda, se conocerán los resultados de un ensayo internacional que trata de utilizar una vacuna a modo de inmunoterapia.Otro tipo de tumores cerebrales, diferentes del glioblastoma, tienen un pronóstico un poco más esperanzador. Es el caso del oligodendroglioma, «muy bien conocido a nivel molecular» y que responde bien a la combinación de quimio y radioterapia. Y finalmente, después del ya mencionado meduloblastoma, el que le tocó a Oscar, (que ocuparía el tercer lugar en incidencia), el doctor Sepúlveda menciona el astrocitoma de bajo grado, «un tumor de crecimiento lento y que la neurocirugía consigue extirpar cada vez de manera más precisa».Durante todo el tiempo transcurrido desde que le diagnosticaron el cáncer hasta el momento actual, incluidas las difíciles curas de las dos cicatrices que todavía pueden verse en su cabeza, Óscar destaca el papel fundamental de su familia. «Tú estás alterado psicológicamente, te cambia el carácter, estás irascible... Ellos tienen que tener mucha mano izquierda», reconoce.En este largo viaje de ocho años, Óscar ha dejado aparcada su carrera como abogado y algo de memoria («a veces me tienen que repetir las cosas porque no me entero»), pero a cambio ha ganado una carrera como activista. Al año de terminar los tratamientos, entró por primera vez en una reunión de pacientes con cáncer y salió como presidente de ASATE, la Asociación de Afectados por Tumores Cerebrales en España. Desde ASATE son conscientes de que tienen una misión difícil, atraer a pacientes que, en su mayoría, tiene un mal pronóstico y, si logran superarlo, no quieren saber nada más de ese mal sueño llamado cáncer. Pero como dice Óscar, «si quieres cocinar, lo mejor es que te enseñe un cocinero», y por eso centran todos sus esfuerzos «en que los pacientes cuenten con un sitio donde alguien que ha pasado por lo mismo que ellos les pueda explicar lo que les va a suceder». Atención psicológica, información sobre ensayos clínicos, rehabilitación neurológica para las secuelas de los tratamientos... «A veces, tan encantados como los propios pacientes lo están sus familias».Óscar es consciente de que es un privilegiado, «híper afortunado», pero atribuye su fortaleza mental a su carácter optimista: «Creo que en el cáncer es muy importante cómo enfoques tu enfermedad».


FUENTE: El Mundo